Desde hace tiempo mi esposo
quería verme con otro hombre
follar en un lugar público, a
pesar de lo muy liberada que soy, puesto que he
hecho tríos, gang bangs, y hacer
el amor frente a otros hombres o mujeres, no me
he atrevido a tener una relación
sexual en un sitio en el cual posiblemente
personas que no piensen igual me
puedan descubrir.
Ahora permítanme presentarme, soy
una mujer casada de 46
años, rubia, ojos verdes,
trigueña, muy caliente que a pesar de mi edad y un
hijo, mi cuerpo aun llama la
atención; con experiencia en intercambios y tríos
HMH, vivo en Bogotá
Con el fin de lograr cumplir la
fantasía de mi esposo,
optamos por planear el hacer yo
el amor en nuestro carro con alguno de mis
muchos amigos mientras el mi
cónyuge conduce por una carretera con algo de
tráfico. Durante varias semanas
estuvimos seleccionando los candidatos y el
posible sitio, la persona que nos
acompañaría debía ser alguien desinhibido,
buen amante, con un pene grueso
que me hiciera sentir cosas muy agradables, bien
plantado y con una buena charla.
La reunión al fin fue planeada
para hacerla con nuestro amigo
G… y el sitio sería la carretera
que va de Bogotá al aeropuerto de Guyamaral;
ahora les contaré algo de G…, el
es un hombre de 37 años bastante trigueño (casi
moreno), administrador de un
negocio, con un pene de maravillosos 19 cms y unos
5 de diámetro, con quien me he
acostado unas diez veces en los últimos seis
meses (tiempo desde que nos
conocemos), que se mueve como los dioses y me hace
tener en cada ocasión no menos de
una docena de fantásticos orgasmos.
Como les comenté, mi amigo G… fue
el seleccionado y una vez
que le contamos la idea, aceptó
de inmediato ayudarnos a cumplir la fantasía,
para ello me puse únicamente un
abrigo de lana, es decir que debajo de el estaba
como Dios me trajo al mundo, lo
recogimos en un puente peatonal sobre la
autopista norte y tomamos camino
por lados de Guaimarál ya que esta era una
carretera es poco transitada
tanto por los carros como por las personas, aun
cuando si pasan algunos
vehículos, serían cerca de la siete de la noche cuando
iniciamos nuestro apasionado
viaje, yo me senté con G… en el asiento de trasero
y mientras salíamos de la ciudad
estuvimos charlando de cosas sin importancia,
pero tocándonos mutuamente de vez
en cuando para ir creando un clima de sexo y
libertinaje adecuado, en el
momento en el cual cruzamos hacia Guaymaral, G…
comenzó a avanzar con sus manos
por entre mis piernas, para apoderarse de mi
clítoris y llevarme en oleadas de
placer a correrme unas tres veces, luego abrí
mi abrigo para mostrarle mi
cuerpo desnudo, mi depilada concha y mi piel
sedienta de sexo; él sin tardar
mucho me empezó a acariciar con sus labios mi
cuello y pezones, lamiendo cada
centímetro de piel mientras me introducía su
dedo en la vagina como preámbulo
de lo que me daría después; el momento era
candente, yo veía a mi marido
como nos observaba por el espejo retrovisor,
mientras a nuestro lado pasaban
algunos automóviles cuyos conductores no
sospechaban lo rico que yo estaba
sintiendo.
Me recosté de medio lado en el
asiento y levantando mi pierna
derecha le di espacio para que G…
pudiera subirme con su boca, metiéndome la
lengua en mi gruta de placer o
lamiendo mi resbaladizo clítoris, en esta faena
se tomo su tiempo haciéndome
venir en 4 fortísimos orgasmos, mientras tanto su
verga crecía a proporciones
inusitadas dentro de su pantalón buscando un escape
para deleitarse con mi vulva y
mis labios, no resistiendo más, se bajo los
pantalones y sin cambiar de
posición me penetro de una sola envestida, iniciando
de inmediato un frenético mete y
saca en su totalidad, haciendo que me corriera
en dos ocasiones más, luego
cambiamos de posición sentándome senté sobre el con
su verga metida en mi vagina y
moviéndome rápidamente de arriba abajo, y en esta
ocasión me vine por otras dos
veces, volvimos a cambiar de posición y en esta
ocasión puse en 4, lo cual él
aprovechó para untarse la cabeza de su verga con
saliva y colocando la punta en la
entrada de mi culo me penetró durante un
agradable rato por detrás y
aunque lo hizo despacio y sin usar movimientos
bruscos, me dolió bastante porque
su miembro debido a lo especial del ambiente
se puso muy grueso y largo,
talvez de unos 21 cms por 6 o 7 de diámetro, pero a
pesar del dolor disfruté al mismo
tiempo de un placer desconocido (debo aclarar
que no era la primera vez que me
meten un pene por detrás), sin cambiar de
sitio, se salió de mi trasero y
pasó a penetrarme por la vagina desde atrás,
iniciando otra vez un mete y saca
pero aun más rápido y fuerte que antes, en
cada penetración a fondo sentía
como sus testículos rebotaban contra mis muslos,
y de esta manera me hizo tener un
orgasmo primero corto muy fuerte y caliente
seguido de otro largo y
extremadamente caliente.
Mientras tanto, yo veía como mi
esposo mientras conducía, a
veces por la excitación de lo que
pasaba atrás y por observarnos por el espejo,
perdía la concentración hasta el
punto de no esquivar las irregularidades del
camino, lo cual me gustaba que
sucediera, porque con cada hueco o bache, esa
polla que tenía dentro de mi, se
movía en forma brusca haciendo la penetración
más profunda y placentera.
Recuerdan que había quedado en la
descripción de cuando yo
estaba terminando de venirme en
el orgasmo largo y caliente?, en ese momento G…
se retiró de mi vagina y pasó
nuevamente a penetrarme de un golpe por detrás, lo
que hizo que se reactivara el
orgasmo que ya estaba por terminar, volviéndolo
nuevamente fuerte y caliente, mi
amante se movió dos veces mas y empezó a
correrse dentro de mi muy fuerte,
volviéndose su verga muy dura y soltando su
semen en chorros duros por
bastante tiempo, cuando ya estaba por terminar, y
debido a nuestros gritos (no
gemidos) de placer, mi marido se descuidó cogiendo
un hueco bastante grande que
produjo un movimiento fuerte del carro que hizo que
la verga de V se saliera de mi
trasero y permitiendo que parte de la leche
caliente de G… cayera sobre mis
nalgas.
Mientras todo esto pasaba, ya
habíamos retornado a la
autopista norte y estábamos de
regreso a casa, mientras llegábamos, y G… se
vestía, le lamí el pene para que
la esposa de mi amante no llegara a sospechar
lo que había pasado. Esta fue una
experiencia muy agradable y excitante que a
los tres nos gustó mucho y que
deseamos se repita muy pronto.
Dejamos en un paradero a G… y
luego nos dirigimos con mi
esposo rápidamente a nuestra
casa, con el fin de hacernos mutuamente el amor
mientras recordábamos la
fantástica noche que tuvimos.