Lo que me ha pasado
recientemente, ni yo misma lo podía creer. Por lo
general soy bastante conservadora en cuanto al sexo se
refiere, pero reconozco que tampoco soy una Santa. Pero
ya van varias ocasiones, en que me han pasado cosas como
las que les voy a decir a continuación, pero esta última
las supera a todas.
Para serles más exacta el fin de
semana pasado, o sea el 27 de septiembre de este año, al
despertarme me quedé viendo el cuerpo de mi marinovio,
que ocasionalmente se queda en mi apartamento, cuando
viene de visita a la ciudad. Realmente lo que me llamó
la atención fue que su miembro a esa hora de la mañana
se encontraba erecto bajo las sábanas, lo que me hizo
comprender el termino “como tienda de campaña”, y no se
por que precisamente, pero me entraron unas ganas locas
de hacer el amor con él en esos momentos.
Lentamente le
quité la sábana, y ante mis ojos quedó su pene
completamente erecto, yo deseaba tenerlo por completo
dentro de mí, y se me ocurrió despertarlo de una manera
original, por lo que primero procurando no despertarlo,
me quité mi ropa de dormir, luego con mis dedos jalé
suavemente, la piel que parcialmente ocultaba su glande,
cuando este estuvo por completo ante mi vista, me
dediqué a pasar mi lengua suavemente, desde la base de
su tallo hasta la punta de su colorada cabeza, ya entre
la tercera y cuarta pasada, levanté la vista y Mario me
observaba con una cara de satisfacción única. Yo me
encontraba desnuda, arrodillada a un lado de su cuerpo
he inclinada sobre su miembro, pasando mi lengua
sabrosamente por sobre todo su pene, incluyendo sus
testículos.
Él por su parte, por un
rato se quedó completamente acostado, con sus manos bajo
la cabeza, como disfrutando plenamente de la labor que yo
realizaba, pero luego comenzó a pasar su mano derecha
por sobre la piel de mi espalda primero y la fue bajando
hasta llegar a tocarme las nalgas. De ahí dejé de
lamérselo, para darle los buenos días. Momento que él
aprovechó para tirárseme encima, por un corto tiempo los
dos nos revolcamos en la cama, hasta que Mario me colocó
boca arriba, y sujetándome las manos comenzó a lamerme
los senos, para ponerse a chupar mis pezones. Yo
instintivamente abrí mis piernas, y él colocó su verga
sobre mi vulva, para comenzar a penetrarme, divinamente
sentí como su miembro se deslizaba suavemente dentro de
mí húmeda vulva, hasta que nuestros cuerpos quedaron por
completo unidos. Mario, no es dueño de algo monstruoso o
fenomenal, pero lo que tiene sabe muy bien como usarlo
para hacerme sentir feliz. Él empezó a sacar y ha
penetrarme con suavidad, lenta y sabrosamente, a medida
que yo comenzaba a mover mis caderas al ritmo que él me
marcaba. Así pasamos de una posición a otra, hasta que
se colocó tras de mi, y me agarró el coño a medida que
penetraba mi vulva, yo me encontraba tan excitada, que
sentí un ardiente orgasmo al sentir sus dedos
apretándome el clítoris, yo gemía y gritaba de placer a
medida que Mario salvajemente me seguía penetrando y
sacando casi toda su cosa de mi coño. Hasta que
finalmente se vino dentro de mí, luego los dos nos
quedamos quietos casi dormidos, hasta que sonó el reloj
despertador, Mario salía ese día de viaje, y habíamos
quedado en que yo lo llevaría al aeropuerto.
A las diez
de la mañana lo dejé en las puertas del terminal aéreo,
una por que no me gustan las despedidas, y otra porque
el estacionamiento él lo consideraba excesivamente caro.
De regreso a mi apartamento, me detuve en el Centro
Comercial, deseaba comprarme un vestido que había visto
anunciado. Luego de la comprar, me puse a caminar viendo
tiendas, cuando pasaba a una que vende artículos
deportivos, me llamó la atención un aparato que Mario me
comentó que pensaba adquirir, por lo que decidí
preguntar el precio, con el fin de darle a él una
sorpresa a su regreso. Mas que algo para hacer
ejercicios, se me asemejaba más a una maquina de tortura
moderna, debido a que la persona que la usa, introduce
sus pies dentro de unas correas, se recuesta contra una
base, la que tiene un eje en su centro, y luego la
persona saca un seguro, y gira hasta quedar por completo
cabeza abajo y los pies apuntando al cielo o al techo
según donde se encuentre, desde luego. Realmente el
precio no era demasiado alto, pero mi curiosidad me
llevó a querer colocarme las correas, justo cuando el
encargado llegaba, él me detuvo y me indicó que ese nada
más era de demostración, y no se encontraba debidamente
asegurado, pero que si deseaba probar uno, tenía otro
completamente armado y listo para su uso en la tras
tienda.
Yo llena de curiosidad, acepté la invitación
acompañando al dependiente a donde él me indicaba. Tras
ponerme las correas, me acordé que no estaba usando nada
debajo de mi ropa. Ya que me choca, el que se me marque
la ropa intima, por debajo de la ropa que uso, en un
momento me hice una imagen mental de lo que me pudo
haber pasado, cuando quedase cabeza abajo, desde luego
la corta falda que estaba usando también caería,
dejándome desnuda y ante la vista del dependiente de la
cintura para abajo. En ese momento la sola idea morbosa,
de que haría él en una situación como esa, me movió a
quitar el seguro, y dejar que la fuerza de gravedad
hiciera el resto. El hombre de cómo unos treinta y
tantos años con porte atlético, vestido como quien va
hacer ejercicios en un gimnasio, estaba diciéndome que
el fin del aparato era entre otros beneficios, el
aumentar la irrigación de la sangre hacía el cerebro y
las partes altas… al verme se ha quedado completamente
callado en silenció, desde mi particular punto de vista
pude apreciar como en segundos, había crecido un
tremendo bulto entre sus piernas. Yo entonces le
pregunté de la manera más sensual que pude ¿Que otras
cosas, me puedes demostrar, se pueden hacer en esta
maquina? Al mismo tiempo estiré mi brazo derecho, hasta
que con mi mano le pude agarrar su prominente bulto. La
verdad, es que de momento me entraron unas ganas locas,
porque ese extraño me lo metiese. Sin mucho esfuerzo, le
pude bajar el pantalón de ejercicios y el pequeño slip,
que estaba usando. Él hombre agarró su miembro con una
de sus manos, y lo dirigió directamente a mi coño, el
comenzó a penetrarme, en esa extraña posición, y yo a
disfrutar de esa nueva manera de hacer el amor, por un
buen rato lo sentía entrar y salir de mi húmedo coño, al
frente se escuchaba alguno que otro cliente preguntando
quien se encargaba de atenderlo, mientras que nosotros
dos nos dedicábamos a follar sabrosamente. La idea de
que pudiéramos ser sorprendidos, me excitaba más aun. Yo
dejaba escapar uno que otro profundo suspiro, gemía al
sentir como me penetraba, cualquiera diría que en el
fondo deseaba ser hallada en tan particular situación.
En uno de esos sabrosos momentos disfruté de un bien
merecido orgasmo, mientras que esperaba que cualquiera
atravesara la cortina y nos viera. Pero nadie nos
sorprendió, al momento de venirse, mi temporal amante
sacó su miembro de mi coño derramando parte de su semen
sobre mi ropa y rostro. Tras lo cual, me ayudó a
enderezarme y soltar las correas que sujetaban mis pies,
luego sin decirme nada me señaló un pequeño cuarto de
baño, donde entré y me asee. Al salir de la tras tienda,
cargué a mi tarjeta de crédito, la compra que había
hecho, él personalmente me ayudo a montar en mi auto
dicho aparato, y se ofreció a instalarlo en mi casa, sin
costo alguno. Al quedar sola en el auto, me pregunté a
mi misma que era lo que acababa de hacer, que me había
pasado, como les dije soy bastante conservadora en lo
sexual, pero en los últimos años de mi vida, a habido
contadas ocasiones, en que como que me vuelvo loca por
tener sexo, sin importarme donde o con quien sea. Al
parecer esa era una de esas ocasiones, en las que se
escapaba de mi control, más que las ganas de tener sexo,
es una necesidad por tener relaciones sexuales. Ya eran
cerca de las doce del día, cuando me dirigí a ver
visitar a una amiga, previamente la había llamado por el
celular y habíamos quedado en que yo almorzaría en su
casa, pero surgió una situación imprevista con el hijo
de una de sus vecinas, por lo que Luisa mi amiga, se
ofreció a llevarlos al dispensario medico para que le
tomasen unos cuantos puntos de sutura al chico. Cuando
llegué Javier su marido, se encontraba pintando la casa,
al verme se detuvo y bajando de la escalera me comentó
lo sucedido, pero que de todas maneras el almuerzo se
encontraba listo en la cocina, y que si yo lo deseaba
podía acompañarlo a él. Por eso de no hacerle un desaire
acepté, pero apenas me senté a la mesa y me detuve a ver
a Javier, a pesar de lo mucho que lo apreciaba por ser
el marido de mi amiga, no entendía que ella había visto
en él, digo físicamente hablando, Javier es delgado pero
en extremo, bajito, con una insipiente calva en la parte
trasera de su cabeza, una nariz que bien podía hacer el
papel de Cirano de Beryerak, sin necesitar maquillaje,
aparte de eso usaba unos lentes de esos que parecen culo
de botella, en fin el pobre no tenía ningún atributo
físico como les dije. Pero en su defensa les puedo decir
que es tremendo conversador, simpático, y tremendo
amante, aparte de que ama a mi amiga tremendamente.
Cuando en cierto momento pasó por mi lado, su fuerte
olor a sudor, digamos que impregnó el ambiente, como se
encontraba trabajando a pleno sol estaba en extremo
sudado sucio, y con manchas de pintura por casi toda su
ropa, nuevamente sentí esa gran necesidad. Por unos
momentos me lo imagine todo sucio y sudado mamándome el
coño, pero procuré de apartar esa loca idea de mi mente,
ya que se trataba del esposo de la mejor de mis amigas,
y era algo que de seguro ella no me perdonaría jamás en
la vida si se llegaba a enterar. En cierto momento,
Javier me dijo que se iba a quitar la camisa debido al
calor que tenía, y el verlo semidesnudo de la cintura
para arriba, como que hizo que mi necesidad volviera a
hacerse presente. En esos momentos me olvide de mi amiga
y que él era su esposo, y sencillamente me dispuse a
coquetearle de frente. Observé que Javier tiene un
pequeño lunar que da la impresión de ser una media luna,
en la parte interna de su brazo derecho, y con toda la
intención dirigí la conversación al tema de los lunares,
él se me acercó para que lo viera con claridad, y su
fuerte olor, me estaba volviendo loca, hasta llegué a
pensar en saltarle encima, pero me contuve.
En eso
levantando mi pierna derecha le hice que pusiera
atención a un lunar pequeño que tiene forma casi
triangular que tengo en la parte superior de mi muslo
derecho, casi a menos de un centímetro de mi vulva. De
manera poco menos que indiscreta con mis dedos oculté
parcialmente, mi depilada vulva, mientras que le
señalaba con el índice de la mano derecha el pequeño
triangulo. Los ojos de Javier parecían que aparte de
salirse de sus orbitas estaban a punto de romper los
cristales de sus feos anteojos, con voz casi imitando al
de una pequeña nena traviesa, le dije que me preocupaba
el que fuera hacer canceroso, y él únicamente alcanzó a
decir que no lo parecía, ya que se veía bien definido, y dimidamente me preguntó si siempre había sido de ese
tamaño, alo que le respondí que si, pero que no dejaba
de preocuparme, en ese momento tomé su mano y la dirigí
directo al lunar, hasta que las yemas de sus dedos
tocaron mi piel, preguntándole como lo sentía. Javier
tartamudeando, y sudando copiosamente me respondió, que
se sentía bien suave, que casi no se notaba al tacto. En
ese momento y manteniendo mis piernas bien abiertas, con
mi mano izquierda le señalé otro pequeño lunar que tengo
en mi otra pierna casi en el mismo lugar que el primero.
Como ya saben por lo general no uso ropa intima, por lo
que mi coño quedo por completo abierto ante sus ojos. En
ese instante Javier cayó arrodillado ante mí, yo me
encontraba sentada en una de las sillas del pequeño
comedor que tiene mi amiga en la cocina, como un
autómata su rostro se dirigió a los labios de mi vulva y
su lengua comenzó a lamerme por completo todo mi coño
divinamente. Luego sus labios se dedicaron a chuparme de
manera única mi inflamado clítoris, al punto que me hizo
alcanzar un mojado orgasmo el condenado hombrecito, tras
lo cual, dejó de mamarme el coño, pero me tomó por el
brazo, me levantó con inusitada fuerza de la silla, y me
obligó a inclinarme sobre la mesa, a los pocos segundos
sentí como su furiosa verga me penetraba el sabrosamente
mi mojado coño. A medida que me penetraba y sacaba su
miembro de mi vulva, yo movía mis caderas de lado a lado
también furiosamente, su fuerte olor a sudor me tenía
loca de verdad, yo disfrutaba todas y cada una de sus
envestidas, mientras que él me tomaba por las caderas y
me apretaba con mayor fuerza contra su cuerpo. Creo que
los dos parecíamos unos salvajes, el con sus bufidos y
yo con mis gemidos de placer, hasta que me pareció
escuchar la llegada de un auto, de inmediato supuse que
era mi amiga, Javier también lo debió de haber escuchado
ya que me dio por el coño con mayor saña, hasta que
tanto él como yo logramos nuestro objetivo. Rápidamente
nos separamos, era cosa de segundos para que Luisa
apareciera por la puerta, pero fueron los suficientes
para yo bajarme la falda del vestido, y acomodar mi
ropa, mientras me sentaba con todo mi coño lleno del
semen de Javier, y él desaparecía tras la puerta que
conduce al resto de la casa. Al entrar Luisa, me saludó
sin acercarse a mi por suerte, diciendo. No lo vas a
creer pero el hijo de la vecina, tras que lo llevo al
hospital cuando detuve el auto aquí enfrente me ha
vomitado encima, disculpa ya regreso que me voy a
cambiar, antes de salir me preguntó por Javier, y le
señalé que debía estar dentro de la casa. Yo no se como
lo hizo el flaco, pero apareció nuevamente cuando Luisa
regresaba de cambiarse de ropa, compartí parte de la
tarde con mi amiga, y antes de despedirme le pedí que me
prestase el baño, donde me asee en el vide. Al salir de
la casa de Luisa, me di cuenta que ese olor estaba
pegado a toda mi ropa, no se como mi amiga no se dio
cuenta de ello. Ya de camino a mi casa, me volví a
cuestionar lo que me estaba pasando.
Al llegar a mi
apartamento, lo primero que hice fue darme una buena
ducha con todo y ropa, la que luego metí sola en la
lavadora. Ya más tranquila y refrescada, volví a pensar
en las cosas que había hecho ese día, y me acordé de que
un año a tras más o menos me había pasado algo similar,
y que en los años anteriores para esa misma época como
que me había vuelto loca por el sexo, sin importarme las
consecuencias, lo que me comenzó a preocupar de verdad.
Ya eran como las tres o cuatro de la tarde, cuando de
tanto pensar en lo que me pasaba me quedé dormida en mi
habitación, al despertarme ya eran cerca de las ocho de
la noche, y no pensaba quedarme en casa viendo TV.
seguía preocupada por esas ganas locas e incontrolables
que me daban por que me cogieran, pero decidí salir a
pasear en mi auto un rato, me puse un vestidito bien
sencillo y sandalias. Tratando de no pensar más en eso,
pero aunque no lo quería me preocupaba he
irremediablemente volvía eso a mi cabeza, o sea que era
lo que me había pasado ese día, lo de Mario o sea mi
novio era digamos que normal, pero lo que hice con del
vendedor y con el esposo de mi mejor amiga, no lo era.
Ya serían cerca de las diez de la noche, cuando antes de
dirigirme a mi apartamento, se me antojó tomar una
cerveza, por lo que entré a un negocio con la idea de
comprar un par de latas y llevármelas a casa, pero al
entrar el sitio resultaba tan acogedor que decidí
tomármelas en ese lugar, por lo le pedí al mesero que
mejor me la llevase a la mesa. Ya estaba por
terminármela, cuando entraron unos cinco jóvenes, al
parecer celebraban que habían ganado un partido de no se
que. Desde que llegaron, no hacían otra cosa que hablar
del juego, y mirarme. De momento uno de ellos se levantó
con dirección al baño, al regresar se detuvo en mi mesa
con el fin de buscarme conversación, ya que estaba sola
no vi nada malo en charlar un rato con el chico, quien
posteriormente me invitó a su mesa, y me presentó a sus
amigos.
Por unos momentos mi mente voló, es decir que me
puse a soñar despierta, pensando como sería el poder
acostarme con todos esos chicos a la vez, me visualicé
acostada sobre una de las mesas, con mi vestido todo
abierto y con todos ellos sobre mi cuerpo. Pero como ya
les dije normalmente soy muy conservadora con lo que se
refiere al sexo, y quizás el miedo a lo que pudiera
pasar, evitó que actuase como una loca. Por su parte los
chicos no dejaban de hacer veladas insinuaciones, sobre
mi persona, y hasta alguno que otro chiste subido de
color y de muy mal gusto. Finalmente decidí retirarme,
ya que su conversación mayormente giraba entorno al
sexo. Tras pagar lo que yo había consumido, decidí salir
del local y dirigirme a mi auto lo más pronto posible.
Pero al sentarme tras el volante, me puse nuevamente a
pensar en lo que pudo haberme pasado si me hubiera
quedado tomándome otra cerveza, y me imaginaba como los
cinco chicos terminaban por tener relaciones conmigo a
un mismo tiempo, me di cuenta que eso es algo así, como
una especie de fantasía que he tenido, desde que era
adolescente, pero por el miedo a lo que me pudiera
pasar, siempre me negué a mi misma a tan siquiera a
pensar en eso seriamente. Mientras me encontraba sentada
dentro de mi auto, casi sin darme cuenta mientras
fantaseaba en mi mente, como sería hacer eso con esos
cinco chicos a la vez, comencé a pasar mis dedos por
sobre mi vulva y clítoris. No fue hasta que me di cuenta
de lo que hacía, de inmediato dejé de hacerlo. Justo en
ese momento los chicos salieron, estaban por montarse en
una vieja camioneta de carga, de esas que son
completamente cerradas, de carga color blanca, y sin
detenerme a pensarlo mucho abrí la puerta de mi auto y
me quedé con mis piernas bien abiertas, lo suficiente
como para que cualquiera de ellos se diera cuenta de que
no tenía nada puesto bajo mi vestido. Uno de ellos abrió
la puerta trasera de su vehículo, y comenzaron a entrar,
pero el último se fijo en mi, y de inmediato alertó a
sus compañeros los que de inmediato salieron del
vehículo y se dirigieron a donde estaba parado mi auto,
de manera agradable uno de ellos preguntó si tenía algún
problema con el auto a lo que le respondí que no, pero
cerrando mis piernas, y ellos automáticamente lucieron
desencantados, hasta que les repetí que mi auto no tenía
problemas, que la del problema era yo por sentirme sola
y sin nadie con quien hablar, o hacer otra cosa. Como
dicen para buen entendedor pocas palabras bastan, y de
inmediato el mayor del grupo, se me acercó diciéndome,
al tiempo que me estiraba su manos para ayudarme a salir
de mi auto, si lo desea puede acompañarnos, me dijo
vamos a charlar un rato en el estacionamiento y tomarnos
algo de vino, ya que el negocio va a cerrar, sin perder
nada de tiempo salí de mi auto y los acompañé a su
camioneta, cuando abrieron la puerta trasera, me di
cuenta de que no tenía asientos, en su lugar solo tenía
una gran cantidad de cojines regados por todo el piso de
la camioneta, lo que me llamó la atención, y me
invitaron a subir, al hacerlo de seguro se dieron cuenta
de que no estaba usando nada de ropa intima, y antes de
que me viniera a dar cuenta, los cinco ya se encontraban
sobre mi cuerpo, en cosa de segundos me han
prácticamente arrancado el pequeño vestido, dejándome
por completo desnuda, al tiempo que uno de ellos cerraba
la puerta del vehículo.
Realmente me asusté y hasta
traté de gritar pero me taparon la boca, mientras el
vehículo arrancaba a toda velocidad. Inútilmente
forcejeaba, tratando de zafarme de mis captores. A
medida que la camioneta transitaba por las calles,
cuatro de ellos me tenían sujeta contra el piso del
vehículo, y discutían entre ellos que cosas harían
conmigo. Uno propuso llevarme a la playa y en ese lugar
como decían darme “pa bajo”, o sea mantener relaciones
sexuales conmigo, pero los demás no eran partidarios del
sitio, en lo que si todo los cinco estaban de acuerdo
era en metérmelo, a como diera lugar. Tratando aun de
soltarme, le di una patada a uno de ellos en el muslo,
de inmediato me ha soltado una soberana bofetada, que
casi me dejó sin sentido. Cuando volví a tener plena
conciencia de lo que pasaba frente a mi cara vi la
reluciente hoja de una navaja a pocos centímetros de mi
rostro, luego uno de ellos me dijo, sí no quieres que te
corte la cara pórtate bien. Por lo que dejé de
forcejear, ante el temor de que me fueran a desfigurar
el rostro. Entre los cinco volvieron a discutir que
hacían conmigo, cuando el mayor o el líder del grupo,
les dijo. Lo que hagamos tenemos que hacerlo aquí
adentro, nada de salir de la ciudad. Sentí que la
camioneta dio unas cuantas vueltas, para finalmente
detenerse, y entrar en retroceso en algún lugar.
Nuevamente el líder tomó la palabra y dijo, a esta nos
la vamos a coger, pero con calma, así que primero me
toca a mí, y luego veremos quien sigue, así que pónganse
de acuerdo entre ustedes fuera de la camioneta, mientras
que yo lo hago. Al abrir la puerta apenas y pude ver una
pared, y cuando los cuatro chicos restantes salieron me
quedé a solas con él. Debido a la escasa luz no puedo
describirlo físicamente, pero si me di cuenta de que
únicamente se bajó los pantalones hasta las rodillas,
tras lo cual se me vino en cima, diciéndome. Bueno
querías hablar y algo más, bueno abre las piernas para
ese algo más. Me sentí muy mal conmigo misma por lo que
me estaba apunto de suceder, pero a medida que él
comenzó a penetrarme, la verdad que esos sentimientos de
culpa contra mi propia persona cambiaron radicalmente,
dejé de actuar hipócritamente, de lamentarme de lo que
me estaba por pasar y me dediqué a disfrutar por
completo de la situación, ya que al fin y al cabo eso lo
había deseado intimamente. A medida que él me clavaba su
verga dentro de mi coño, comencé a decirle al oído que
invitase a sus amigos para que todos jodieran conmigo a
la vez. Él se quedó en silenció, pero de momento llamó a
sus cuatro compañeros y les dijo lo que yo le había
dicho al oído.
Ellos al principio no le creyeron, pero cuado yo misma se los comuniqué casi se les cae la boca
de sorpresa, uno a uno como locos, fueron nuevamente
entrando dentro de la camioneta y quitándose parte de
sus ropas, mientras que el menor sacó su verga y la
colocó frente a mi cara, yo sin perder tiempo me he
puesto a mamársela, el que me estaba dando por el coño
se levantó, permitiendo que otro de sus amigos colocase
su verga entre mis nalgas, pero sin llegar a
introducírmela de inmediato por el culo, nuevamente él
me volvió a penetrar sabrosamente por el coño mientras
que a los dos restantes les agarré sus vergas con mis
manos. Durante un corto rato al tiempo que mamaba, me
daban por el coño y masturbaba a los restantes, mientras
que el que me tenía puesta su verga entre mis nalgas se
las arreglaba para comenzar a introducírmela por mi ano,
lo que realmente me dolió bastante al principio, pero
cuando finalmente me penetró totalmente y me apretó
contra su cuerpo lo disfruté una enormidad. No se cuanto
tiempo permanecimos dentro de la camioneta, pero la cosa
es que entre los cinco por un buen rato me estuvieron
dando y dando verga por cada orificio que se podía de mi
cuerpo. Lo que más sorpresa me causó a mi y desde luego
creo que también a ellos, era que actuaba como si
estuviera poseída, no dejaba de pedir que me siguieran
dando por todos lados, una vez que alguno de ellos se
venía dentro de mí cuerpo, yo misma me pasaba mi vestido
y me limpiaba ligeramente, lista para recibir al
próximo. Cuando dejaron de darme por el coño, me puse a
mamárselos con el fin de sencillamente sentirlos en mi
boca, y una vez erectos nuevamente o les ofrecía mis
nalgas o mi inflamado coño. Así pasamos gran parte de la
noche, el solo hecho de estar siendo follada por todos
esos chicos, me hacía disfrutar de unos tremendos
orgasmos, como nunca en mi perra vida los había gozado,
en toda esa noche me pude satisfacer toda, aunque
reconozco que actuaba como una adicta en busca de su
dosis. Finalmente tanto ellos como yo quedamos sumamente
agotados, fue cuando me comencé a preocupar por lo que
pudiera pasarme. El más joven abrió la puerta trasera de
la camioneta, y tirando mi vestido fuera de la
camioneta, me dejó bajar. De inmediato la camioneta
arrancó, y me di cuenta que me encontraba desnuda del
todo en el estacionamiento de donde me había subido a la
camioneta, mi auto se encontraba a pocos pasos de mí, en
el oscuro terreno me puse mi pequeño vestido todo sucio
por la tierra y húmedo por el sudor, semen de ellos y
mis flujos vaginales. Adolorida pero bastante
satisfecha, me introduje en mi auto, cerré las puertas y
ventanas, y decidí reposar un poco antes de ir a mi
apartamento. Cuando desperté ya estaba amaneciendo, me
vi en el espejo retrovisor y realmente parecía una un
desastre, tanto en mi cabello todo despeinado y mi
rostro en el que se me había corrido todo el maquillaje,
había rastro de semen seco. De inmediato me dirigí
apartamento, cuando pase frente al guardia de seguridad,
este se me quedó viendo sorprendido, y hasta me preguntó
si me había pasado algo, a lo que le respondí con una
picara sonrisa que si. Al llegar, me quite el vestido y
lo metí a la lavadora, luego me di un buen baño en la
tina con agua caliente por espacio de casi dos horas,
durante todo ese tiempo aparte de que reflexioné en lo
que me había pasado en el transcurso del día anterior,
por un largo rato acaricié mi vulva y clítoris mientras
recordaba todas las locuras que había hecho. Realmente
no me sentía violada, aunque no les voy a negar que si
temí por mi vida, por unos momentos. Pero luego de eso
no he vuelto a sentir esa loca he incontrolable
necesidad que antes sentía por el sexo. Esa loca
fantasía, de ser el centro de atención de un grupo de
hombres se me había cumplido, en gran parte. Ahora nada
más pienso, como sería hacer eso mismo, pero con mujeres
como yo.
Lo que me ha pasado
recientemente, ni yo misma lo podía creer. Por lo
general soy bastante conservadora en cuanto al sexo se
refiere, pero reconozco que tampoco soy una Santa. Pero
ya van varias ocasiones, en que me han pasado cosas como
las que les voy a decir a continuación, pero esta última
las supera a todas.
Para serles más exacta el fin de
semana pasado, o sea el 27 de septiembre de este año, al
despertarme me quedé viendo el cuerpo de mi marinovio,
que ocasionalmente se queda en mi apartamento, cuando
viene de visita a la ciudad. Realmente lo que me llamó
la atención fue que su miembro a esa hora de la mañana
se encontraba erecto bajo las sábanas, lo que me hizo
comprender el termino “como tienda de campaña”, y no se
por que precisamente, pero me entraron unas ganas locas
de hacer el amor con él en esos momentos. Lentamente le
quité la sábana, y ante mis ojos quedó su pene
completamente erecto, yo deseaba tenerlo por completo
dentro de mí, y se me ocurrió despertarlo de una manera
original, por lo que primero procurando no despertarlo,
me quité mi ropa de dormir, luego con mis dedos jalé
suavemente, la piel que parcialmente ocultaba su glande,
cuando este estuvo por completo ante mi vista, me
dediqué a pasar mi lengua suavemente, desde la base de
su tallo hasta la punta de su colorada cabeza, ya entre
la tercera y cuarta pasada, levanté la vista y Mario me
observaba con una cara de satisfacción única. Yo me
encontraba desnuda, arrodillada a un lado de su cuerpo
he inclinada sobre su miembro, pasando mi lengua
sabrosamente por sobre todo su pene, incluyendo sus
testículos.
Él por su parte, por un rato se quedó
completamente acostado, con sus manos bajo la cabeza,
como disfrutando plenamente de la labor que yo
realizaba, pero luego comenzó a pasar su mano derecha
por sobre la piel de mi espalda primero y la fue bajando
hasta llegar a tocarme las nalgas. De ahí dejé de
lamérselo, para darle los buenos días. Momento que él
aprovechó para tirárseme encima, por un corto tiempo los
dos nos revolcamos en la cama, hasta que Mario me colocó
boca arriba, y sujetándome las manos comenzó a lamerme
los senos, para ponerse a chupar mis pezones. Yo
instintivamente abrí mis piernas, y él colocó su verga
sobre mi vulva, para comenzar a penetrarme, divinamente
sentí como su miembro se deslizaba suavemente dentro de
mí húmeda vulva, hasta que nuestros cuerpos quedaron por
completo unidos. Mario, no es dueño de algo monstruoso o
fenomenal, pero lo que tiene sabe muy bien como usarlo
para hacerme sentir feliz. Él empezó a sacar y ha
penetrarme con suavidad, lenta y sabrosamente, a medida
que yo comenzaba a mover mis caderas al ritmo que él me
marcaba. Así pasamos de una posición a otra, hasta que
se colocó tras de mi, y me agarró el coño a medida que
penetraba mi vulva, yo me encontraba tan excitada, que
sentí un ardiente orgasmo al sentir sus dedos
apretándome el clítoris, yo gemía y gritaba de placer a
medida que Mario salvajemente me seguía penetrando y
sacando casi toda su cosa de mi coño. Hasta que
finalmente se vino dentro de mí, luego los dos nos
quedamos quietos casi dormidos, hasta que sonó el reloj
despertador, Mario salía ese día de viaje, y habíamos
quedado en que yo lo llevaría al aeropuerto. A las diez
de la mañana lo dejé en las puertas del terminal aéreo,
una por que no me gustan las despedidas, y otra porque
el estacionamiento él lo consideraba excesivamente caro.
De regreso a mi apartamento, me detuve en el Centro
Comercial, deseaba comprarme un vestido que había visto
anunciado. Luego de la comprar, me puse a caminar viendo
tiendas, cuando pasaba a una que vende artículos
deportivos, me llamó la atención un aparato que Mario me
comentó que pensaba adquirir, por lo que decidí
preguntar el precio, con el fin de darle a él una
sorpresa a su regreso. Mas que algo para hacer
ejercicios, se me asemejaba más a una maquina de tortura
moderna, debido a que la persona que la usa, introduce
sus pies dentro de unas correas, se recuesta contra una
base, la que tiene un eje en su centro, y luego la
persona saca un seguro, y gira hasta quedar por completo
cabeza abajo y los pies apuntando al cielo o al techo
según donde se encuentre, desde luego. Realmente el
precio no era demasiado alto, pero mi curiosidad me
llevó a querer colocarme las correas, justo cuando el
encargado llegaba, él me detuvo y me indicó que ese nada
más era de demostración, y no se encontraba debidamente
asegurado, pero que si deseaba probar uno, tenía otro
completamente armado y listo para su uso en la tras
tienda. Yo llena de curiosidad, acepté la invitación
acompañando al dependiente a donde él me indicaba. Tras
ponerme las correas, me acordé que no estaba usando nada
debajo de mi ropa. Ya que me choca, el que se me marque
la ropa intima, por debajo de la ropa que uso, en un
momento me hice una imagen mental de lo que me pudo
haber pasado, cuando quedase cabeza abajo, desde luego
la corta falda que estaba usando también caería,
dejándome desnuda y ante la vista del dependiente de la
cintura para abajo.
En ese momento la sola idea morbosa,
de que haría él en una situación como esa, me movió a
quitar el seguro, y dejar que la fuerza de gravedad
hiciera el resto. El hombre de cómo unos treinta y
tantos años con porte atlético, vestido como quien va
hacer ejercicios en un gimnasio, estaba diciéndome que
el fin del aparato era entre otros beneficios, el
aumentar la irrigación de la sangre hacía el cerebro y
las partes altas… al verme se ha quedado completamente
callado en silenció, desde mi particular punto de vista
pude apreciar como en segundos, había crecido un
tremendo bulto entre sus piernas. Yo entonces le
pregunté de la manera más sensual que pude ¿Que otras
cosas, me puedes demostrar, se pueden hacer en esta
maquina? Al mismo tiempo estiré mi brazo derecho, hasta
que con mi mano le pude agarrar su prominente bulto. La
verdad, es que de momento me entraron unas ganas locas,
porque ese extraño me lo metiese. Sin mucho esfuerzo, le
pude bajar el pantalón de ejercicios y el pequeño slip,
que estaba usando. Él hombre agarró su miembro con una
de sus manos, y lo dirigió directamente a mi coño, el
comenzó a penetrarme, en esa extraña posición, y yo a
disfrutar de esa nueva manera de hacer el amor, por un
buen rato lo sentía entrar y salir de mi húmedo coño, al
frente se escuchaba alguno que otro cliente preguntando
quien se encargaba de atenderlo, mientras que nosotros
dos nos dedicábamos a follar sabrosamente. La idea de
que pudiéramos ser sorprendidos, me excitaba más aun. Yo
dejaba escapar uno que otro profundo suspiro, gemía al
sentir como me penetraba, cualquiera diría que en el
fondo deseaba ser hallada en tan particular situación.
En uno de esos sabrosos momentos disfruté de un bien
merecido orgasmo, mientras que esperaba que cualquiera
atravesara la cortina y nos viera. Pero nadie nos
sorprendió, al momento de venirse, mi temporal amante
sacó su miembro de mi coño derramando parte de su semen
sobre mi ropa y rostro.
Tras lo cual, me ayudó a
enderezarme y soltar las correas que sujetaban mis pies,
luego sin decirme nada me señaló un pequeño cuarto de
baño, donde entré y me asee. Al salir de la tras tienda,
cargué a mi tarjeta de crédito, la compra que había
hecho, él personalmente me ayudo a montar en mi auto
dicho aparato, y se ofreció a instalarlo en mi casa, sin
costo alguno. Al quedar sola en el auto, me pregunté a
mi misma que era lo que acababa de hacer, que me había
pasado, como les dije soy bastante conservadora en lo
sexual, pero en los últimos años de mi vida, a habido
contadas ocasiones, en que como que me vuelvo loca por
tener sexo, sin importarme donde o con quien sea. Al
parecer esa era una de esas ocasiones, en las que se
escapaba de mi control, más que las ganas de tener sexo,
es una necesidad por tener relaciones sexuales. Ya eran
cerca de las doce del día, cuando me dirigí a ver
visitar a una amiga, previamente la había llamado por el
celular y habíamos quedado en que yo almorzaría en su
casa, pero surgió una situación imprevista con el hijo
de una de sus vecinas, por lo que Luisa mi amiga, se
ofreció a llevarlos al dispensario medico para que le
tomasen unos cuantos puntos de sutura al chico. Cuando
llegué Javier su marido, se encontraba pintando la casa,
al verme se detuvo y bajando de la escalera me comentó
lo sucedido, pero que de todas maneras el almuerzo se
encontraba listo en la cocina, y que si yo lo deseaba
podía acompañarlo a él. Por eso de no hacerle un desaire
acepté, pero apenas me senté a la mesa y me detuve a ver
a Javier, a pesar de lo mucho que lo apreciaba por ser
el marido de mi amiga, no entendía que ella había visto
en él, digo físicamente hablando, Javier es delgado pero
en extremo, bajito, con una insipiente calva en la parte
trasera de su cabeza, una nariz que bien podía hacer el
papel de Cirano de Beryerak, sin necesitar maquillaje,
aparte de eso usaba unos lentes de esos que parecen culo
de botella, en fin el pobre no tenía ningún atributo
físico como les dije. Pero en su defensa les puedo decir
que es tremendo conversador, simpático, y tremendo
amante, aparte de que ama a mi amiga tremendamente.
Cuando en cierto momento pasó por mi lado, su fuerte
olor a sudor, digamos que impregnó el ambiente, como se
encontraba trabajando a pleno sol estaba en extremo
sudado sucio, y con manchas de pintura por casi toda su
ropa, nuevamente sentí esa gran necesidad.
Por unos
momentos me lo imagine todo sucio y sudado mamándome el
coño, pero procuré de apartar esa loca idea de mi mente,
ya que se trataba del esposo de la mejor de mis amigas,
y era algo que de seguro ella no me perdonaría jamás en
la vida si se llegaba a enterar. En cierto momento,
Javier me dijo que se iba a quitar la camisa debido al
calor que tenía, y el verlo semidesnudo de la cintura
para arriba, como que hizo que mi necesidad volviera a
hacerse presente. En esos momentos me olvide de mi amiga
y que él era su esposo, y sencillamente me dispuse a
coquetearle de frente. Observé que Javier tiene un
pequeño lunar que da la impresión de ser una media luna,
en la parte interna de su brazo derecho, y con toda la
intención dirigí la conversación al tema de los lunares,
él se me acercó para que lo viera con claridad, y su
fuerte olor, me estaba volviendo loca, hasta llegué a
pensar en saltarle encima, pero me contuve. En eso
levantando mi pierna derecha le hice que pusiera
atención a un lunar pequeño que tiene forma casi
triangular que tengo en la parte superior de mi muslo
derecho, casi a menos de un centímetro de mi vulva. De
manera poco menos que indiscreta con mis dedos oculté
parcialmente, mi depilada vulva, mientras que le
señalaba con el índice de la mano derecha el pequeño
triangulo. Los ojos de Javier parecían que aparte de
salirse de sus orbitas estaban a punto de romper los
cristales de sus feos anteojos, con voz casi imitando al
de una pequeña nena traviesa, le dije que me preocupaba
el que fuera hacer canceroso, y él únicamente alcanzó a
decir que no lo parecía, ya que se veía bien definido, y dimidamente me preguntó si siempre había sido de ese
tamaño, alo que le respondí que si, pero que no dejaba
de preocuparme, en ese momento tomé su mano y la dirigí
directo al lunar, hasta que las yemas de sus dedos
tocaron mi piel, preguntándole como lo sentía. Javier
tartamudeando, y sudando copiosamente me respondió, que
se sentía bien suave, que casi no se notaba al tacto. En
ese momento y manteniendo mis piernas bien abiertas, con
mi mano izquierda le señalé otro pequeño lunar que tengo
en mi otra pierna casi en el mismo lugar que el primero.
Como ya saben por lo general no uso ropa intima, por lo
que mi coño quedo por completo abierto ante sus ojos. En
ese instante Javier cayó arrodillado ante mí, yo me
encontraba sentada en una de las sillas del pequeño
comedor que tiene mi amiga en la cocina, como un
autómata su rostro se dirigió a los labios de mi vulva y
su lengua comenzó a lamerme por completo todo mi coño
divinamente. Luego sus labios se dedicaron a chuparme de
manera única mi inflamado clítoris, al punto que me hizo
alcanzar un mojado orgasmo el condenado hombrecito, tras
lo cual, dejó de mamarme el coño, pero me tomó por el
brazo, me levantó con inusitada fuerza de la silla, y me
obligó a inclinarme sobre la mesa, a los pocos segundos
sentí como su furiosa verga me penetraba el sabrosamente
mi mojado coño. A medida que me penetraba y sacaba su
miembro de mi vulva, yo movía mis caderas de lado a lado
también furiosamente, su fuerte olor a sudor me tenía
loca de verdad, yo disfrutaba todas y cada una de sus
envestidas, mientras que él me tomaba por las caderas y
me apretaba con mayor fuerza contra su cuerpo. Creo que
los dos parecíamos unos salvajes, el con sus bufidos y
yo con mis gemidos de placer, hasta que me pareció
escuchar la llegada de un auto, de inmediato supuse que
era mi amiga, Javier también lo debió de haber escuchado
ya que me dio por el coño con mayor saña, hasta que
tanto él como yo logramos nuestro objetivo. Rápidamente
nos separamos, era cosa de segundos para que Luisa
apareciera por la puerta, pero fueron los suficientes
para yo bajarme la falda del vestido, y acomodar mi
ropa, mientras me sentaba con todo mi coño lleno del
semen de Javier, y él desaparecía tras la puerta que
conduce al resto de la casa. Al entrar Luisa, me saludó
sin acercarse a mi por suerte, diciendo. No lo vas a
creer pero el hijo de la vecina, tras que lo llevo al
hospital cuando detuve el auto aquí enfrente me ha
vomitado encima, disculpa ya regreso que me voy a
cambiar, antes de salir me preguntó por Javier, y le
señalé que debía estar dentro de la casa. Yo no se como
lo hizo el flaco, pero apareció nuevamente cuando Luisa
regresaba de cambiarse de ropa, compartí parte de la
tarde con mi amiga, y antes de despedirme le pedí que me
prestase el baño, donde me asee en el vide. Al salir de
la casa de Luisa, me di cuenta que ese olor estaba
pegado a toda mi ropa, no se como mi amiga no se dio
cuenta de ello. Ya de camino a mi casa, me volví a
cuestionar lo que me estaba pasando. Al llegar a mi
apartamento, lo primero que hice fue darme una buena
ducha con todo y ropa, la que luego metí sola en la
lavadora. Ya más tranquila y refrescada, volví a pensar
en las cosas que había hecho ese día, y me acordé de que
un año a tras más o menos me había pasado algo similar,
y que en los años anteriores para esa misma época como
que me había vuelto loca por el sexo, sin importarme las
consecuencias, lo que me comenzó a preocupar de verdad.
Ya eran como las tres o cuatro de la tarde, cuando de
tanto pensar en lo que me pasaba me quedé dormida en mi
habitación, al despertarme ya eran cerca de las ocho de
la noche, y no pensaba quedarme en casa viendo TV.
seguía preocupada por esas ganas locas e incontrolables
que me daban por que me cogieran, pero decidí salir a
pasear en mi auto un rato, me puse un vestidito bien
sencillo y sandalias.
Tratando de no pensar más en eso,
pero aunque no lo quería me preocupaba he
irremediablemente volvía eso a mi cabeza, o sea que era
lo que me había pasado ese día, lo de Mario o sea mi
novio era digamos que normal, pero lo que hice con del
vendedor y con el esposo de mi mejor amiga, no lo era.
Ya serían cerca de las diez de la noche, cuando antes de
dirigirme a mi apartamento, se me antojó tomar una
cerveza, por lo que entré a un negocio con la idea de
comprar un par de latas y llevármelas a casa, pero al
entrar el sitio resultaba tan acogedor que decidí
tomármelas en ese lugar, por lo le pedí al mesero que
mejor me la llevase a la mesa. Ya estaba por
terminármela, cuando entraron unos cinco jóvenes, al
parecer celebraban que habían ganado un partido de no se
que. Desde que llegaron, no hacían otra cosa que hablar
del juego, y mirarme. De momento uno de ellos se levantó
con dirección al baño, al regresar se detuvo en mi mesa
con el fin de buscarme conversación, ya que estaba sola
no vi nada malo en charlar un rato con el chico, quien
posteriormente me invitó a su mesa, y me presentó a sus
amigos. Por unos momentos mi mente voló, es decir que me
puse a soñar despierta, pensando como sería el poder
acostarme con todos esos chicos a la vez, me visualicé
acostada sobre una de las mesas, con mi vestido todo
abierto y con todos ellos sobre mi cuerpo. Pero como ya
les dije normalmente soy muy conservadora con lo que se
refiere al sexo, y quizás el miedo a lo que pudiera
pasar, evitó que actuase como una loca.
Por su parte los
chicos no dejaban de hacer veladas insinuaciones, sobre
mi persona, y hasta alguno que otro chiste subido de
color y de muy mal gusto. Finalmente decidí retirarme,
ya que su conversación mayormente giraba entorno al
sexo. Tras pagar lo que yo había consumido, decidí salir
del local y dirigirme a mi auto lo más pronto posible.
Pero al sentarme tras el volante, me puse nuevamente a
pensar en lo que pudo haberme pasado si me hubiera
quedado tomándome otra cerveza, y me imaginaba como los
cinco chicos terminaban por tener relaciones conmigo a
un mismo tiempo, me di cuenta que eso es algo así, como
una especie de fantasía que he tenido, desde que era
adolescente, pero por el miedo a lo que me pudiera
pasar, siempre me negué a mi misma a tan siquiera a
pensar en eso seriamente. Mientras me encontraba sentada
dentro de mi auto, casi sin darme cuenta mientras
fantaseaba en mi mente, como sería hacer eso con esos
cinco chicos a la vez, comencé a pasar mis dedos por
sobre mi vulva y clítoris. No fue hasta que me di cuenta
de lo que hacía, de inmediato dejé de hacerlo. Justo en
ese momento los chicos salieron, estaban por montarse en
una vieja camioneta de carga, de esas que son
completamente cerradas, de carga color blanca, y sin
detenerme a pensarlo mucho abrí la puerta de mi auto y
me quedé con mis piernas bien abiertas, lo suficiente
como para que cualquiera de ellos se diera cuenta de que
no tenía nada puesto bajo mi vestido. Uno de ellos abrió
la puerta trasera de su vehículo, y comenzaron a entrar,
pero el último se fijo en mi, y de inmediato alertó a
sus compañeros los que de inmediato salieron del
vehículo y se dirigieron a donde estaba parado mi auto,
de manera agradable uno de ellos preguntó si tenía algún
problema con el auto a lo que le respondí que no, pero
cerrando mis piernas, y ellos automáticamente lucieron
desencantados, hasta que les repetí que mi auto no tenía
problemas, que la del problema era yo por sentirme sola
y sin nadie con quien hablar, o hacer otra cosa. Como
dicen para buen entendedor pocas palabras bastan, y de
inmediato el mayor del grupo, se me acercó diciéndome,
al tiempo que me estiraba su manos para ayudarme a salir
de mi auto, si lo desea puede acompañarnos, me dijo
vamos a charlar un rato en el estacionamiento y tomarnos
algo de vino, ya que el negocio va a cerrar, sin perder
nada de tiempo salí de mi auto y los acompañé a su
camioneta, cuando abrieron la puerta trasera, me di
cuenta de que no tenía asientos, en su lugar solo tenía
una gran cantidad de cojines regados por todo el piso de
la camioneta, lo que me llamó la atención, y me
invitaron a subir, al hacerlo de seguro se dieron cuenta
de que no estaba usando nada de ropa intima, y antes de
que me viniera a dar cuenta, los cinco ya se encontraban
sobre mi cuerpo, en cosa de segundos me han
prácticamente arrancado el pequeño vestido, dejándome
por completo desnuda, al tiempo que uno de ellos cerraba
la puerta del vehículo. Realmente me asusté y hasta
traté de gritar pero me taparon la boca, mientras el
vehículo arrancaba a toda velocidad. Inútilmente
forcejeaba, tratando de zafarme de mis captores. A
medida que la camioneta transitaba por las calles,
cuatro de ellos me tenían sujeta contra el piso del
vehículo, y discutían entre ellos que cosas harían
conmigo. Uno propuso llevarme a la playa y en ese lugar
como decían darme “pa bajo”, o sea mantener relaciones
sexuales conmigo, pero los demás no eran partidarios del
sitio, en lo que si todo los cinco estaban de acuerdo
era en metérmelo, a como diera lugar. Tratando aun de
soltarme, le di una patada a uno de ellos en el muslo,
de inmediato me ha soltado una soberana bofetada, que
casi me dejó sin sentido. Cuando volví a tener plena
conciencia de lo que pasaba frente a mi cara vi la
reluciente hoja de una navaja a pocos centímetros de mi
rostro, luego uno de ellos me dijo, sí no quieres que te
corte la cara pórtate bien. Por lo que dejé de
forcejear, ante el temor de que me fueran a desfigurar
el rostro. Entre los cinco volvieron a discutir que
hacían conmigo, cuando el mayor o el líder del grupo,
les dijo. Lo que hagamos tenemos que hacerlo aquí
adentro, nada de salir de la ciudad. Sentí que la
camioneta dio unas cuantas vueltas, para finalmente
detenerse, y entrar en retroceso en algún lugar.
Nuevamente el líder tomó la palabra y dijo, a esta nos
la vamos a coger, pero con calma, así que primero me
toca a mí, y luego veremos quien sigue, así que pónganse
de acuerdo entre ustedes fuera de la camioneta, mientras
que yo lo hago. Al abrir la puerta apenas y pude ver una
pared, y cuando los cuatro chicos restantes salieron me
quedé a solas con él.
Debido a la escasa luz no puedo
describirlo físicamente, pero si me di cuenta de que
únicamente se bajó los pantalones hasta las rodillas,
tras lo cual se me vino en cima, diciéndome. Bueno
querías hablar y algo más, bueno abre las piernas para
ese algo más. Me sentí muy mal conmigo misma por lo que
me estaba apunto de suceder, pero a medida que él
comenzó a penetrarme, la verdad que esos sentimientos de
culpa contra mi propia persona cambiaron radicalmente,
dejé de actuar hipócritamente, de lamentarme de lo que
me estaba por pasar y me dediqué a disfrutar por
completo de la situación, ya que al fin y al cabo eso lo
había deseado intimamente. A medida que él me clavaba su
verga dentro de mi coño, comencé a decirle al oído que
invitase a sus amigos para que todos jodieran conmigo a
la vez. Él se quedó en silenció, pero de momento llamó a
sus cuatro compañeros y les dijo lo que yo le había
dicho al oído. Ellos al principio no le creyeron, pero
cuado yo misma se los comuniqué casi se les cae la boca
de sorpresa, uno a uno como locos, fueron nuevamente
entrando dentro de la camioneta y quitándose parte de
sus ropas, mientras que el menor sacó su verga y la
colocó frente a mi cara, yo sin perder tiempo me he
puesto a mamársela, el que me estaba dando por el coño
se levantó, permitiendo que otro de sus amigos colocase
su verga entre mis nalgas, pero sin llegar a
introducírmela de inmediato por el culo, nuevamente él
me volvió a penetrar sabrosamente por el coño mientras
que a los dos restantes les agarré sus vergas con mis
manos. Durante un corto rato al tiempo que mamaba, me
daban por el coño y masturbaba a los restantes, mientras
que el que me tenía puesta su verga entre mis nalgas se
las arreglaba para comenzar a introducírmela por mi ano,
lo que realmente me dolió bastante al principio, pero
cuando finalmente me penetró totalmente y me apretó
contra su cuerpo lo disfruté una enormidad. No se cuanto
tiempo permanecimos dentro de la camioneta, pero la cosa
es que entre los cinco por un buen rato me estuvieron
dando y dando verga por cada orificio que se podía de mi
cuerpo. Lo que más sorpresa me causó a mi y desde luego
creo que también a ellos, era que actuaba como si
estuviera poseída, no dejaba de pedir que me siguieran
dando por todos lados, una vez que alguno de ellos se
venía dentro de mí cuerpo, yo misma me pasaba mi vestido
y me limpiaba ligeramente, lista para recibir al
próximo. Cuando dejaron de darme por el coño, me puse a
mamárselos con el fin de sencillamente sentirlos en mi
boca, y una vez erectos nuevamente o les ofrecía mis
nalgas o mi inflamado coño. Así pasamos gran parte de la
noche, el solo hecho de estar siendo follada por todos
esos chicos, me hacía disfrutar de unos tremendos
orgasmos, como nunca en mi perra vida los había gozado,
en toda esa noche me pude satisfacer toda, aunque
reconozco que actuaba como una adicta en busca de su
dosis. Finalmente tanto ellos como yo quedamos sumamente
agotados, fue cuando me comencé a preocupar por lo que
pudiera pasarme.
El más joven abrió la puerta trasera de
la camioneta, y tirando mi vestido fuera de la
camioneta, me dejó bajar. De inmediato la camioneta
arrancó, y me di cuenta que me encontraba desnuda del
todo en el estacionamiento de donde me había subido a la
camioneta, mi auto se encontraba a pocos pasos de mí, en
el oscuro terreno me puse mi pequeño vestido todo sucio
por la tierra y húmedo por el sudor, semen de ellos y
mis flujos vaginales. Adolorida pero bastante
satisfecha, me introduje en mi auto, cerré las puertas y
ventanas, y decidí reposar un poco antes de ir a mi
apartamento. Cuando desperté ya estaba amaneciendo, me
vi en el espejo retrovisor y realmente parecía una un
desastre, tanto en mi cabello todo despeinado y mi
rostro en el que se me había corrido todo el maquillaje,
había rastro de semen seco. De inmediato me dirigí
apartamento, cuando pase frente al guardia de seguridad,
este se me quedó viendo sorprendido, y hasta me preguntó
si me había pasado algo, a lo que le respondí con una
picara sonrisa que si. Al llegar, me quite el vestido y
lo metí a la lavadora, luego me di un buen baño en la
tina con agua caliente por espacio de casi dos horas,
durante todo ese tiempo aparte de que reflexioné en lo
que me había pasado en el transcurso del día anterior,
por un largo rato acaricié mi vulva y clítoris mientras
recordaba todas las locuras que había hecho. Realmente
no me sentía violada, aunque no les voy a negar que si
temí por mi vida, por unos momentos. Pero luego de eso
no he vuelto a sentir esa loca he incontrolable
necesidad que antes sentía por el sexo. Esa loca
fantasía, de ser el centro de atención de un grupo de
hombres se me había cumplido, en gran parte. Ahora nada
más pienso, como sería hacer eso mismo, pero con mujeres
como yo.