Tengo 17 años, soy blanca, de
buen cuerpo y uso el cabello rubio corto; voy a contar
lo que me sucedió hace dos meses.
Fui engañada por mi propio novio
para ser abusada por él y sus amigos.
Desde hace un año tengo un novio
que es un chico que siempre me gustó mucho; él tiene 19
años pero es un poco loco, vivimos en la misma colonia y
nos conocemos desde niños; así como también conozco a
sus amigos, que son unos muchachos que se juntan en la
esquina de mi casa, que queda a tres casas de la de él.
Ellos siempre me habían respetado por ser novia de él,
aunque se notaba que yo les gustaba, pues siempre me
seguían con la mirada y algunos me habían pretendido
antes que mi novio e incluso él me había hecho
comentarios acerca de que algunos de ellos le habían
confesado que yo les atraía.
Daniel, mi novio desde hace
tiempo me insistía en que tuviéramos relaciones
sexuales, pero yo no aceptaba mas que nada por miedo,
pero al final acabé cediendo poniéndole como única
condición que tendría que usar condón cuando lo
hiciéramos. Él aceptó pero me dijo que yo tendría que
hacer todo lo que él quisiera; le respondí que si,
siempre y cuando se pusiera el condón.
Escogimos un día que no había
nadie en su casa para nuestro encuentro sexual, pues su
familia se había ido todo el fin de semana y él pretextó
que tenía que estudiar para unos exámenes para poderse
quedar. Ese día yo estaba muy nerviosa, pues aunque en
realidad lo amo, yo era virgen y me daba mucho miedo,
más que nada por temor a salir embarazada o a las
enfermedades de transmisión sexual, pero al prometerme
él que usaría el condón me sentí un poco más tranquila.
Daniel empezó muy tierno, me besó
y me abrazó, luego empezó a acariciarme por todo el
cuerpo y los pechos, yo también lo acaricié, pero no sé
si lo hice muy bien; despacio él me desnudó y me dijo
que le encantaba mi cuerpo, luego, él se desvistió y me
volvió a abrazar, así, abrazados nos acostamos; él me
besó por todos lados y bajó por mi cuerpo, me chupó los
pechos; eso hizo que me excitara mucho, luego él bajó
más hasta llegar a mi clítoris; lo lamió suavemente y yo
sentí que me volvía loca; luego él me hizo abrir las
piernas y metió su lengua en mi vagina; yo nunca había
sentido algo igual, empecé a moverme y a gemir. Luego,
él volvió a subir con su lengua por todo mi cuerpo hasta
llegar a mi cuello; su miembro quedó cerca de mi vagina;
yo sentí que empezaba a empujar y entonces le pregunté
si ya se había puesto el condón; él me dijo que si y le
pedí que si me lo enseñaba, pues se me hizo raro que no
se hubiera detenido para ponérselo; él me dijo que
confiara en él que si se lo había puesto; yo, nerviosa,
le volví a pedir que me lo mostrara y entonces todo
cambió.
Daniel se convirtió en un
monstruo; sin levantarse de mí, me sostuvo los brazos a
los lados y me dijo que le tendría que creer que se
había puesto el condón pues ya me lo iba a meter; por
los nervios se me quitó toda la excitación; le pedí a
Daniel que me dejara, pero él no me hizo caso y empujó
su miembro dentro de mí; sentí como entraba provocándome
un tremendo dolor, por lo que grité; Daniel me ordenó
callar y mientras me sostenía los brazos con una mano,
con la otra me tapó la boca para que no se oyeran mis
gritos; él empezó a entrar y salir de mí sin compasión,
provocándome intenso dolor cada vez que me penetraba;
empecé a llorar y él me dijo que esto no hubiera pasado
si le hubiera tenido confianza, luego empezó a pasar su
lengua por mis mejillas y orejas.
Daniel siguió haciéndomelo
salvajemente durante un tiempo que se me hizo
interminable hasta que terminó dentro de mí y ahí me di
cuenta que no traía condón, pues sentí como entraba su
semen en mí.
Daniel se salió y me soltó; me
dijo que el no estaba sucio ni enfermo para usar condón
y que si quería seguir con él tendría que aceptarlo así.
Yo me sentía sucia y humillada; me di cuenta de que mi
himen se había roto; me hice ovillo y lloraba
desconsoladamente; le dije que no quería volver a verlo,
que lo odiaba y que era la peor persona que había
conocido. Esto enojó mucho a Daniel que me dijo: ?¿Ah
sí?, pues ahora verás?; se aproximó a la ventana que da
a la calle, la abrió y silbó; lo vi hacer señas y luego
habló con alguien, le dijo: ?Suban? y les aventó unas
llaves. Yo le pregunté que estaba haciendo y él me dijo:
?Ya lo verás?; tomé mi ropa e intenté salir, pero al
abrir la puerta ya los amigos de Daniel estaban allí; me
cubrí con la ropa por el frente, pero ya Daniel me
tomaba de los brazos; me hizo abrirlos y mi ropa cayó al
piso; sus amigos me vieron morbosamente y comentaron que
yo estoy muy buena y que me les antojaba. Me sentí
perdida, no sabía que intenciones tenían, pero lo
adivinaba.
Uno de los amigos de Daniel me
tomó de los tobillos y me levantaron en vilo; me
llevaron a la cama mientras yo gritaba y me retorcía
para que me soltaran; pero fue inútil, me acostaron
atravesada en la cama y Daniel sin soltarme les dijo: ?A
ver, quien va primero?, a lo que uno de ellos respondió:
?ya fuiste tu el primero, quien será el segundo dirás?;
los demás rieron como tontos y empezaron a desnudarse;
como yo seguía gritando, Daniel pidió que alguien me
tapara la boca; uno de sus amigos trató de meterme una
pelota pequeña en la boca, pero yo volteaba la cara para
evitarlo, hasta que me sostuvo con fuerza de las
mejillas, obligándome a abrir la boca; metió la pelota
mientras otro me colocaba un pedazo de cinta para evitar
que la escupiera.
Lloré, pataleé, grité y me
defendí como pude, pero Daniel me sostenía muy fuerte y
sus amigos me sometieron; no pasó mucho tiempo para que
el primero de ellos me abriera las piernas y me metiera
su miembro con fuerza; sentí que me partía en dos, el
dolor fue infinito, así como el placer que noté en la
cara del maldito; él empezó a bombear sin compasión,
gozando con lo que me hacía, mientras Daniel le decía:
?Ya ves cabrón, que buena está mi vieja; bien que se te
antojaba ¿no guey??.
El amigo no respondió; me hizo
levantar las piernas y las colocó en sus hombros; yo
sentí que la penetración era más profunda, por lo que el
dolor aumentó. Creí que me desmayaría cuando el amigo de
Daniel terminó sin salirse de mi y sentí como me
inundaba con su semen.
No hubo descanso para mí;
inmediatamente que el primero se salió, un segundo tomó
su lugar y de igual forma, me penetró salvajemente sin
darme oportunidad de hacer nada; éste se encaramó en mi
totalmente, aplastándome con su cuerpo y bombeándome
salvajemente; él me besó el cuello y los pechos mientras
me penetraba; de igual manera, me lo hizo salvajemente
hasta que terminó dentro de mi.
Daniel repetía: ?Ahora si te
vamos a convertir en puta mamacita y cuando acabemos
contigo vas a ser la puta oficial de la colonia jajaja?.
Igualmente, cuando el segundo se
salió, entró un tercero; pero Daniel anunció que ya se
había cansado de sostenerme las manos, por lo que uno de
ellos sugirió que me ataran a la cabecera de la cama y
trajeron una cuerda para hacerlo. El chico que estaba
dentro de mí se salió y me hicieron levantarme; este
mismo chico se acostó en la cama y luego me subieron a
mí; me obligaron a sentarme en su miembro, clavándomelo
yo misma; ya que me tuvieron así, me hicieron brincar un
rato en su miembro mientras dos de ellos me sostenían
los brazos; luego, me recostaron sobre él y me ataron
las manos juntas a la cabecera de la cama; el chico
siguió metiéndomelo mientras me agarraba las nalgas; en
eso escuché que los demás decían: ?Ya Daniel, pues
estrénalo de una vez, ya estamos aquí ¿no?, o lo estreno
yo si me das chance?; luego sentí que alguien se subía a
la cama detrás de mí; volteé lo poco que pude y vi a
Daniel parado en la cama con las piernas abiertas y su
miembro levantado; en ese momento, no imaginé lo que iba
a hacer y cuando me di cuenta ya era demasiado tarde.
El chico que me violaba me abrió
mucho las nalgas y recuerdo que sentí que algo intentaba
entrar en mi ano; volví a voltear y vi la cara de Daniel
esforzándose por entrar en mi agujero posterior; quise
evitarlo, pero por más dura que me puse y más esfuerzos
que hice por rechazarlo, fue inútil; el miembro de
Daniel penetró poco a poco en mi ano, provocando aún más
dolor que las otras penetraciones que había sufrido.
Lloré, traté de patalear y suplicar, pero todo fue en
vano, Daniel y su amigo me penetraron por ambos lados
sin darme tregua; no sé cuanto tiempo duró, pero se me
hizo mucho, hasta que por fin el chico que estaba debajo
de mí terminó vaciándose también adentro y poco después
Daniel me inundó las entrañas con su líquido caliente.
Cuando se salió, Daniel solo
dijo: ?Que buen estreno? y se alejó; rápidamente otros
dos chicos tomaron el lugar de ellos y uno me penetró
por delante mientras el otro me lo hacía por atrás; vi
que era inútil seguir resistiendo y me abandoné, pensé
que mejor esperaría a que terminara la pesadilla
tratando de no sufrir, pero eso fue imposible, pues
cuando casi me desconectaba sentí un intenso dolor en mi
seno derecho; vi que el chico que estaba debajo de mí me
mordía con furia; eso me hizo regresar a la dura
realidad y volver a sentir todo el dolor de la doble
penetración.
El chico me estuvo mordiendo los
senos todo el tiempo, no le importó mi dolor ni mis
lágrimas; en ese momento me arrepentí de haber creído en
Daniel y de haberlo amado tanto.
Todo se convirtió en una vorágine
de dolor y humillación; perdí la cuenta de las veces que
me violaron tanto por adelante como por atrás y las
veces que me mordieron y me pellizcaron salvajemente los
senos, las nalgas, los hombros, las orejas y el
clítoris. Nunca creí sentir tanta humillación en mi
vida.
De repente se detuvieron, una vez
que todos pasaron por mí, los chicos me dejaron atada en
la cama y se salieron de la recámara; me sentía sucia,
adolorida, humillada, vencida y pisoteada; yo que
siempre había sido tan orgullosa ahora estaba sobajada
por un grupo de patanes, bien me había dicho mi Padre
que Daniel no era una buena persona y hasta ese momento
entendí porque a él le caía tan mal, y yo tanto que lo
defendí. Lloré de rabia e impotencia al darme cuenta de
que ya estaba oscuro; me angustié por mis padres, ¿qué
dirían al ver que yo no llegaba?, si falté a clases para
hacerlo con Daniel y ahora estaba atada sin poder
moverme ni escapar.
Un rato después, ellos entraron
de nuevo a la recámara, uno me quitó la cinta de la boca
y me sacó al pelota; casi de inmediato me puso una
botella, creo que era tequila y me hizo tomar de ella,
quise resistirme y voltear la cabeza, pero él me la
sostuvo del cabello y no pude moverme. Fue mucho lo que
me hizo tomar, la bebida escurrió por mi barbilla y
llegó a mis senos; otro de los chicos comenzó a
chuparlos tomando lo que ahí quedaba.
No sé muy bien lo que ocurrió
después; creo que me embriagaron; vagamente recuerdo que
alguno me sostenía de la cabeza mientras yo chupaba
algo, supongo que su pene, también recuerdo entre sueños
que varios de ellos me penetraron de nuevo; yo escuchaba
risas y burlas, pero no recuerdo que decían.
Al otro día desperté adolorida y
con unas tremendas náuseas y mucha sed; me dolía la
cabeza, así como el ano y mi vagina. Al voltear a los
lados vi que estaba desnuda y que junto a mi estaban mi
novio y sus amigos también desnudos; con horror recordé
lo sucedido el día anterior y me apresuré a buscar mi
ropa. Daniel despertó, se recargó en sus codos y me miró
sonriente; me dijo: ?Ahora eres nuestra puta oficial
jajaja?, Lo miré con odio y le grité que no deseaba
verlo jamás. El se sentó en la cama con toda
tranquilidad y con su voz pastosa me dijo: ?mira
cabrona, no te me pongas al brinco porque tu eres mía y
vas a venir conmigo y mis amigos cuando yo quiera o te
voy a hundir a ti y a toda tu familia. Tengo pruebas de
lo puta que eres y de que ayer estuviste cogiendo con
nosotros, ¿cómo ves?? y al tiempo que me decía eso,
tocaba con su mano izquierda una cámara de video que
tenía en un buró junto a la cama. Entendí lo que me
quería decir: me grabaron tomada haciéndolo con ellos y
si me rebelaba en su contra, quien sabe que harían con
él.
Tomé mi ropa y me fui enojada y
humillada; me vestí mientras salía de la casa de Daniel;
todo el camino a mi casa lloré; cuando llegué pensé que
encontraría problemas por mi ausencia la noche anterior,
pero grande fue mi sorpresa cuando al encontrarme a mi
Papá me dijo: ?¿Cómo estás hija?, ¿Ya te sientes bien?
Vino Daniel y nos contó lo que te sucedió. Lo bueno es
que ya estás bien?. No entendí nada, pero respondí que
ya todo estaba bien.
Tiempo después me enteré que
Daniel había inventado que nos habían asaltado y que yo
me había desmayado y que el Doctor había dicho que no me
movieran. No sé como mi Papá se creyó semejante
mentirota y no fue a verme, pero en fin.
Desde ese día mi vida es muy
difícil, a Daniel no lo he visto, pero si salgo sola y
paso cerca de donde se juntan sus amigos o me encuentro
a alguno, me dicen cosas y se burlan de mí. No sé si
podré soportar esa situación mucho tiempo más, pero
tampoco quiero que ellos me muestren como una
prostituta.