Esta es una historia de
hipnotismo, me llamo Adriana y les voy a contar lo que
me ocurrió hace unos meses. Siempre fui una chica
normal, decían que soy una chica fresa, eso sí, dedicada
a mis estudios, tenía muchos admiradores.
Un día salí de la Universidad
para ir a mi casa, había un tipo que no me gustaba y que
trataba de conquistarme, siempre trataba de evitarlo y
no encontrarme con él; esperaba sola junto a la parada
del bus, cuando él se me acercó y me dijo que quería
hablar conmigo, obviamente le dije que estaba muy
ocupada y que hablemos otro día; en eso noté que hizo
unos movimientos extraños con su mano y me dijo que suba
a su automóvil, simplemente obedecí y subí. Prendió el
carro y partimos hacia un lugar abandonado, una casa
elegante que ha tenido, entramos y me dijo:
- Escucha Adrianita, en estos
momentos estás bajo mi poder y vas a obedecer todo lo
que te diga, en estos momentos eres mi esclava y vas a
estar conciente de todo lo que ocurra.
Chasqueó los dedos y le dije que
me deje en paz por favor, el tipo sonrió.
- Quiero que te quites ese abrigo
- me lo quité.
- Ahora quiero que te metas los
dedos en la boca y empieces a chuparlos como una chica
enamorada - los chupé deliciosamente.
- Ábrete el pantalón.
Yo le decía:
- Por favor no - y al mismo
tiempo obedecía sus órdenes, me bajé la bragueta y me
detuvo.
- Date media vuelta y quiero que
te agaches e intentes tocar tus zapatos con tus dedos de
las manos - cuando hice esto, el tipo estaba
contemplando mi trasero que había quedado expuesto ante
sus ojos.
- Me gustas Adrianita, ahora, en
esa misma posición quiero que lo hagas moverse en
círculos, quiero verlo - así hice, comencé a mover mi
trasero y aunque yo estaba asustada, el tipo se reía.
- Estás muy rica perrita.
El tipo se levantó y me ordenó
ponerme recta de nuevo y dijo:
- Ahora tu cuerpo va a reaccionar
como si yo fuera el príncipe de tus sueños, quiero
besarte, pero quiero que me beses enamoradamente.
Me rodeó con sus brazos y
comenzamos a besarnos, yo sentía asco, pero mis labios
lo besaban apasionadamente.
- Que cariñosa eres Adrianita, y
volvió a besarme.
Metió sus manos dentro de mi
pantalón que ya estaba abierto y sentí como empezó a
bajarlo. Le quería decir que no lo haga, pero mi boca no
podía resistirse a seguirse besando con este canalla, mi
pantalón ya estaba a la altura de mis tobillos, me tomó
de la mano y con el pantalón bajado me tomó de la mano y
me llevó hasta las escaleras, fue entonces cuando me
cargó y me subió al segundo piso, me sentó en una cama y
fue al baño, de ahí regresó con un vaso de agua y una
pastilla.
- Tómala nena, es un
anticonceptivo, esto te protegerá durante la acción.
- Señor, déjeme en paz por favor,
yo no quiero hacer esas cosas, déjeme ir.
A medida que quería seguir
hablando, mi cuerpo me volvía a traicionar y tomaba sin
problemas. Me quedé ahí una media hora, tenía la
esperanza de que el tipo se hubiera ido, transcurrido
ese tiempo, volvió, me dijo:
- Amor, ya debe estar haciendo
efecto, podemos empezar a divertirnos.
- Por favor, no.
Mientras le decía esto, se acercó
a mí, me tomó de la cintura, me levantó y otra vez lo
besaba apasionadamente, sentí sus manos recorrer mis
piernas y acariciar mis nalgas y yo como una boba sin
poder dejar de besarlo. Se alejó y mis labios querían
seguir besándolo, me dijo que me quede quieta un rato,
riendo de nuevo me dijo:
- Que rico que besas, como toda
una chica enamorada; ahora quiero que de la misma forma
en que me besaste… (en ese momento se abrió el pantalón
y metió su mano); quiero ver como te besuqueas con este.
Colócate de rodillas, aquí está tu comida, ricura.
Me puse de rodillas y tenía el
aparato frente a mi cara, él me lo acercó y comenzó a
pasarlo por toda mi cara, acariciándome la cara con su
tontera. Por si fuera poco, nos presentó así:
- Dr. Pene: disculpe que lo
moleste, pero hemos descubierto que esta puta lo anda
buscando para comérselo.
El infeliz, buscaba insultarme de
esa manera: De ahí, interpretó la voz del pene: “Se nota
que es golosa, pero no sabe con quién se metió y ahora
le declaro la guerra”. Dejando de imitar la voz de su
pene, el tipo me dijo:
- Tremendos problemas en los que
te has metido, ahora vas a chuparlo enamoradamente, pero
siempre conciente de lo que te ocurre.
Luego comenzó a pasar su aparato
por mi rostro nuevamente, llegó a mi boca, por más que
intentaba mantenerla cerrada, no me obedecía y saqué mi
lengua, recorriendo su pene, luego lo introdujo dentro
de mi boca y no podía creer que estaba mamando de esa
forma, lo chupaba como si fuera mi golosina preferida,
pero en mi conciente estaba avergonzada de lo que me
estaba pasando. El tipo se acostó y yo en posición de
perrito, seguía buscando su aparato, no podía dejarlo,
es una adicción que el tipo me hizo. Luego me quitó el
pantalón y lo tiró lejos, al igual que mis zapatos.
Ahora el tipo comenzó a acariciarme el busto, suavemente
me quitó mi camiseta y abrió mi sostén, mis senos
saltaron y comenzó a jugar con ellos, mientras mamaba
“enamoradamente”, él los apretaba, uno en cada una de
sus manos. El tipo se puso de rodillas y yo seguía
mamando, en eso sentí que sus manos acariciaban mi
espalda, llegaron a mi cintura, luego a mi calzonario,
al que había tomado por los dos extremos y comenzó a
bajármelo. Mirándome fijamente me dijo:
- Así te quería putita, como una
profesional.
Volvió a hacerle hablar a su pene
de esta manera: “Así que tú eres la nena que me quiere
comer, pues bien, estoy listo para acabar contigo”. Me
sentó de espaldas a la pared, acercó su pene hacia mi
boca y dijo:
- Cómetelo puta.
Introdujo el aparato dentro de mi
boca, normalmente debería sentir asco, pero el canalla
acondicionó mi cuerpo para que no sintiera ningún asco,
aunque en el fondo de mi conciente solo quería correr y
vomitar; con sus dos manos me agarró de los cabellos y
comenzó a empujar hasta mi garganta;
- Escucha zorra, quiero que me
mires mientras le doy sexo a tu boquita.
Levanté mi mirada hacia él y lo
vi mirándome con desprecio mientras penetraba hasta el
fondo de mi boca.
- Ahora quiero que me masturbes
con la boca, sin ayuda de las manos.
Seguía lamiendo como una loca,
luego me dijo que dentro de su aparato hay un
pintalabios semen y que me pinte con su leche,
finalmente el tipo me alzó la cara y me bañó con su
semen, “ahora píntate, ricura”. Tomé el pene y comencé a
pasarlo por mis labios, como si me hubiera estado
pintando y cuando acabé lo volví a meter en mi boca para
limpiarlo, mientras tanto le pedí que me deje, me sentí
un poco aliviada porque por lo menos no penetró mi
vagina. Se detuvo y me dijo:
- Ya ves que te encantó, eso fue
todo, ahora quiero que te vuelvas a vestir, pero sin
dejar de chuparme el pene enamoradamente.
Así me vestí, aunque mi
concentración estaba más en mamarle a ese desgraciado,
cuando me subía el calzonario, me dio una fuerte nalgada
sonora; luego me puse el pantalón, la blusa, todo me lo
puse de nuevo, sin embargo, antes de ponerme el
brassiere me ordenó esperar un rato, trajo una
jeringuilla y me tomó el seno derecho, me hizo un
pinchazo suave, en mi mente estaba la idea de que me
estaba drogando, luego tomó mi otro seno y también lo
pinchó, guardó la jeringa en su empaque y comenzó a
mover mis senos, era para que el contenido se mueva
dentro de mí y se diluyera más rápidamente.
- Eso fue todo amor, ahora quiero
que te acuestes a dormir y complacerme cada vez que te
lo pida.
El seguía hablando, cuando de
repente se abrió la puerta y asomaron varios tipos de
apariencia agresiva, me alegré porque este infeliz iba a
recibir su merecido por todo lo que me hizo pasar.
- ¿Qué sucede aquí?.
El tipo pasó de asustado a
agresivo y les respondió:
- He contratado una prostituta
para esta noche y sin embargo no tengo privacidad.
- Lo sentimos, creímos que se
trataba de alguna violación.
Lo grave era que mientras seguían
discutiendo, yo no paraba de mamar, en eso se formó un
silencio tenebroso y me percaté de que todos se quedaron
pendientes de mi mamada. Me dijo:
- Escucha Adrianita, esto no
estaba previsto que ocurra así, quería jugar contigo
toda la noche, ellos no saben que te estoy violando,
pero ahora debemos preocuparnos de salvar mi pellejo,
vas a complacerlos a ellos y vas a obedecer todo lo que
te ordenen.
Se dirigió al grupo de hombres,
(creo que eran como unos veinte) y les dijo:
- Esta zorra es principiante,
pero es complaciente, si ustedes gustan pueden jugar con
Adrianita.
Sacó por fin su pene de mi boca y
se subió su pantalón; se acercó un tipo sucio y barbón y
me dijo:
- Eres linda, ¿de verdad que no
hay ningún problema si queremos jugar contigo?.
Le respondí que puedo con todos,
pero en el fondo no quería decir eso, en el fondo de mi
ser lloraba y me desesperaba al no poder decir lo que
pasaba. Lo que estaba por suceder iba a ser terrible,
sin embargo, al mirar a todo lado, me dí cuenta que el
canalla culpable de todo, había llegado a un acuerdo con
ellos y vi como le daban dinero, el sinvergüenza
cobrando a costillas mías.
Luego de discutir, se acercó un
tipo donde mí, el tipo era un viejo barrigón, puso sus
manos en mi cintura, me dijo:
- ¿En verdad quieres divertirte?
Coquetamente le dije:
- Por supuesto.
Pero insisto en que no quería
decir nada de lo que decían mis labios, sino, todo lo
contrario, que me dejen libre y que no soy una
prostituta como ese infeliz quería hacerme parecer,
instintivamente puse mis brazos alrededor de su cuello y
nos besamos, me dijo:
- Cariño, quiero que abras la
boca y saques tu lengua lo más que puedas - así lo hice.
Se acercó a mí y me dio una
lamida con su lengua a la mía, luego otra y otra, más
tarde tenía mi lengua dentro de su boca, el tipo se
chupaba y saboreaba mi lengua.
- Eres linda y que rico sabor
tienes, ya veo que en realidad eres una principiante,
pero todos te vamos a atender muy bien en esta noche.
Nos besamos de pie, yo tenía mis
manos alrededor de su cuello y sus manos alrededor de mi
cintura, lo besaba como si hubiera estado locamente
enamorada de él, sentí como movía sus manos por toda mi
espalda, se acercó un negro y comencé a besarlo también,
al siguiente rato sentí caricias y agarrones en mi
colita, luego tenía otras manos acariciándome los senos,
tenía manos por todo mi cuerpo. Uno de ellos interrumpió
todo y pidió que se detengan un momento, todos le
hicieron caso, quería que me ponga a bailar para ellos,
todos se acomodaron en el sillón y comenzaron a silbar
una canción, obedeciendo sus órdenes me abrí el pantalón
y me lo bajé, luego mi blusa, iba a abrirme el sostén,
pero me detuvieron, el tipo que ordenó que me detenga se
fue al otro extremo de la habitación y me ordenó ponerme
en posición de gatita, me coloqué así en el suelo, desde
el otro extremo vi como el tipo se quitó el pantalón y
dejó a la vista de todos su aparato, me dijo:
- Toma, toma tu lechita.
Empecé a gatear hacia donde
estaba él, uno de los tipos emocionados dijo:
- Pide tu leche maullando.
Así gateaba en cuatro patas como
un animal tratando de llegar al pene del tipo, no podía
creer que iba diciendo miau durante mi recorrido. Cuando
llegué a donde estaba él, mi boca instintivamente
buscaba su pene, el tipo no me lo quería dar, se
contentaba con acariciarme la cara con su pene, lo pasó
por mis mejillas, por mi nariz, por mis labios y
finalmente se decidió a meterlo dentro de mi boca, era
un sabor horrible, sin duda que el tipo venía recién de
orinar, ya no podía más, quería llorar y no podía, me
colocaron en el centro y enseguida estaba rodeada de
penes por todos lados, todos ofreciéndomelos, mientras
chupaba unos, otros me acariciaban la cara, entonces
sentí que finalmente alguien abrió mi sostén y mis senos
saltaron ante el aplauso de todos, sentí manos
acariciando mis senos, fue cuando uno de ellos apretó mi
seno derecho cuando supe de que se trataba la inyección
que me puso el tipo culpable de todo lo que estaba
sucediendo, sí, había inventado una inyección capaz de
producir leche en los senos, el tipo se sorprendió.
- Escucha ricura, no nos habías
contado que tienes bastante leche en esas tetas, así que
ponte en posición de vaca.
Así lo hice, mis senos quedaron
moviéndose, en eso tuve otro pene dentro de mi boca y a
renglón seguido, tenía a los tipos debajo de mí como si
fueran pequeños marranos, peleándose por la leche de su
mamá, no podía creer que los amamantaba de esa manera y
la leche no dejaba de salir, estaba así cuando
finalmente me quitaron el calzonario. Trajeron un vaso,
metieron mi seno y sacaban la leche hasta llenarlo,
salía tanta leche, que no demoraron en llenarlo, cuando
se llenó, me halaron la cabeza hacia atrás y me la
regaron en toda la cara.
- Tómatela toda zorrita, que
nosotros también te vamos a dar leche.
Me pusieron de rodillas y habían
tantos penes a mí alrededor, tratando de probarlos por
turnos, hasta que uno tomó la palabra y dijo:
- La zorra está muy buena, pero
se nota que no va a poder con todos, por qué mejor no
nos turnamos para jugar con ella.
Estuvieron de acuerdo y se
sortearon el orden para darme sexo, (como eran
demasiados tipos, solo les comentaré lo que hicieron
algunos de ellos, los que más me hicieron sufrir).
Comenzó un viejo barrigón, sucio y muy maloliente, me
acostó en la cama, se estaba colocando encima de mí y
mis brazos se abrían para recibirlo, nos estábamos
besando, mientras tanto sentí como me levantaba las
piernas y su aparato rozando mi vagina, mientras su boca
besaba la mía, su mano me acariciaba los senos, comenzó
a penetrarme, entre mis murmuros pude decir un auxilio,
pero el tipo me malinterpretó y sonriendo me dijo:
- Yo auxiliaré tu vagina amor.
Creyó que era una frase de
excitación y poco a poco fue introduciendo su pene
dentro de mí, como era mi primera vez me estaba
doliendo, no pude evitar ponerme a gemir, metía y sacaba
su pene dentro de mí, mientras baboseaba mis senos.
Luego me dejó y vino otro. Lo esperaba con las piernas
abiertas, el tipo sonriendo introdujo su pene en mi
boca, teniéndome las piernas levantadas con sus manos y
penetraba mi boca, como si fuera una vagina, con ese 69
que hicimos, el tipo metía su aparato hasta mi garganta,
al mismo tiempo que sentía cosquilleos por las lamidas
en mi vagina.
Luego otro, este me hizo poner en
posición de perrito y me puse a chuparle así, el tipo de
pie, dándome el pene, mientras sucedía esto, sentí
caricias en mi colita, comenzó a nalguearme, luego tomó
mi cabeza con las dos manos y la empujaba contra su
pene, el tipo disfrutaba mucho, mientras mamaba, alguien
se puso atrás de mí, quería ver atrás, pero el tipo me
sostenía fuerte la cabeza y no podía dejar de mamarle.
Sentí algo que rozaba con mi colita, luego imaginé que
era otro pene, quería decir que se aleje, pero como
tenía mi boca llena, no podía decir nada, solo gemir. El
que me estaba amamantando por fin retiró su pene de mi
boca, se alejó, pero el otro jugaba con mi trasero,
abriendo y cerrando mi ano, hasta que un momento lo dejó
abierto y comenzó a penetrarme suavemente, no pude
evitar dejar escapar un ¡aaaahhhh!, mezcla de dolor y
placer, el infeliz agarraba mis glúteos y me empujaba
hacia él, se divertía cabalgándome, dándome cada vez más
fuerte, la primera metida fue dolorosa, pero ese mete y
saca ya me fue acostumbrando. Vino otro y me ordenó
acostarme en el suelo, me levantó las piernas mientras
me penetraba oralmente, puso mis piernas entre su
cuello, mi vagina en su boca y sujetándome fuerte se
puso de pie, quedando yo de cabeza, mis cabellos negros
se cayeron en dirección al suelo y yo mamando en el
aire.
- Adriana, que buena que estás y
que rico sabor tienes.
El seguía caminando y otro tipo
se había acostado en la cama, me puso de pie nuevamente
y el tipo acostado me ofrecía su pene, cuando caminaba
el canalla que me hipnotizó sugirió hacer una
dramatización de violación a todos, todos accedieron, me
tomó de la mano y me dijo:
- Cuando oigas la palabra ahora,
saldrás del trance, pero no podrás, ni intentarás
agredir a ninguno de nosotros.
Se alejó y regresó con un pañal,
que me colocó, como si fuera una bebé; el tipo acostado
me seguía llamando con su pene y me acerqué a él, me
agaché y me puse a mamar golosamente, justo ese momento
el cretino dijo la palabra Ahora y salí del trance, lo
primero que me vino a la mente fue darle un buen
mordisco, pero tenía la orden de no agredir a nadie,
asustada saqué mi boca de su pene y por fin pude llorar,
ese momento llevaba puesto el pañal y alguien
burlonamente dijo que cuando las nenas lloran hay que
darles su biberón, me alejé de él y salí corriendo hacia
la puerta, en donde me cerraron el paso y no me dejaron
avanzar.
Lloré, les supliqué que me dejen,
que no soy lo que ellos creen, uno dijo que ya no
importa lo que haya pasado, lo único cierto es que había
mamado a todos y todos estaban calientes.
Uno de los tipos se acostó en la
cama y me llevaron a él, me sentaron frente a él, con su
pene frente a mí, recorrió mi espalda con sus manos y me
acercó a su boca, mis pechos se juntaron a su pecho,
prisionera entre sus brazos, alguien se colocó detrás de
mí y me penetró analmente, los dos comenzaron a follarme
al mismo tiempo, anal y vaginalmente, una penetración
doble, nunca creí que sucedería eso, estar en medio de
dos viejos babosos que no dejaban en libertad ni un
centímetro de mí, se acercaron dos tipos y se pararon
junto a mí, el viejo me haló de la cabeza hacia atrás y
los dos penes quedaron ante mí, uno blanco y otro negro,
así que mientras era follada en mis huequitos
inferiores, mi boca debía vatirse entre dos penes, me
penetró el blanco y me ordenó mirar hacia él cuando esté
mamando, levanté mi mirada y las lágrimas me nublaron
todo, luego me tomó el negro y me dio su pene, un
momento mamaba al uno y al otro al otro, para el colmo
cuando tenía uno de los penes en la boca, se burlaban y
me decían: “Vainilla, chocolate, vainilla, chocolate…”,
terrible, ofreciéndome penes de sabores y se reían los
desgraciados. Me pusieron de rodillas en el centro de
ellos, rodeada de tantos penes a los que mamaba
turnadamente, uno de ellos me acostó en la alfombra, se
colocó encima y puso su pene entre mis dos senos, los
juntó contra su pene y empezó a excitarse con mis tetas,
hasta que saltó su leche hasta mi cara, cuando acabó su
cochinada, me ordenó limpiarlo con la boca, diciéndome:
- Que golosa eres Adrianita.
Otro me puso en posición de
perrito y comenzó a cabalgarme, luego sacó su pene y
sentí como me mojaba por detrás, sentí como su semen
caía por la línea divisoria de mi culo, el siguiente me
puso de rodillas y me hizo mamar: “Quiero que saques tu
lechecita con la boca”, así, hasta que sacó su pene y
comenzó a bañarme en la cara, la mayor parte había caído
hacia mis senos, quería limpiarlos, pero me retiró las
manos y con las suyas comenzó a pasar ese semen por todo
mi pecho, quedando toda mi parte delantera con semen,
que se fue secando en mí, así fueron viniendo, empezaron
a llenarme de semen la cara, ya no podía ver por tanto
semen, parece que uno me hacía mamar, sacaba su pene de
mi boca, se masturbaba en mi cara y a ese mismo tiempo
le estaba mamando al siguiente, no sé cuantos penes
eran, pero parece que se repitieron varias veces, era
infinito, algo que nunca acababa, del agotamiento me
quedé dormida, al despertar mi cara estaba llena de
semen seco, mis pechos, mi culo, todo, ya no tenía
lágrimas para llorar, estaba humillada y pisoteada mi
dignidad.
Traté de cubrirme con una sábana,
encontré un paquete, contenía unas fotos, cuando me
desmayé, los tipos me habían colocado en el suelo, con
mi cuerpo lleno de semen, se habían puesto unas capuchas
y todos asomaban en la foto con un pie encima de mí,
como presumiendo de haber conseguido un trofeo, había un
CD y me dí cuenta que habían filmado todo, mi cara, todo
mi cuerpo, las nalgadas que me dieron, todo, rompí las
fotos y el CD, sin embargo, estoy segura que cada uno de
ellos tiene una copia, me acosté y me puse a llorar.