Querido diario:
Hace ya mucho tiempo que no te
escribo nada. En concreto desde la primavera pasada.
Llevaba tiempo pensando en contar a alguien lo que me
había pasado. Miedo, vergüenza... Necesitaba hacerlo
pero no encontraba la ocasión ni la persona. El problema
es que no sabía a quién. Uno a uno fui desechando a
todos los amigos y amigas que tenía, incluso llegué a
pensar que nadie debía saberlo...
Empezaré a contarte lo que me
había pasado el día que recogí a los dos chicos en la
gasolinera...
Fue en la primavera pasada...
Tenía el depósito casi en la reserva y paré en un
autoservicio... Mientras tomaba un café se acercaron a
mi dos chicos...
Tendrían como mucho veinticinco
años. Me preguntaron dónde iba y me pidieron que por
favor les llevara hasta la ciudad. No suelo hacerlo
nunca pero accedí. Uno se colocó a mi lado y el otro se
sentó atrás. Durante el viaje apenas hablaron, sin
embargo cuando faltaban unos treinta kilómetros para
llegar, el de atrás me dijo que tenía una navaja y que
debía obedecerles. Si no lo hacía me la iban a clavar...
No se la vi pero la convicción del tono de su voz no me
hizo dudar ni un momento... Fui siguiendo sus
instrucciones y girando donde me ordenaban.
Cuando entramos en una carretera
comarcal, me mandaron conducir muy despacio.
Al llegar a un camino me
indicaron que debía meterme por él. Debían conocer
bastante bien la zona y me iban indicando por donde
tenía que ir casi de carretilla. A los pocos kilómetros
estábamos dentro del bosque en un lugar completamente
solitario. Allí me hicieron bajar del coche.
No había luna llena, pero casi, y
se veía bastante bien. No hacía demasiado frío... Uno de
ellos se situó a mi espalda. Inesperadamente me agarró
de las solapas de la americana y tiró de ellas hacia
atrás hasta la altura de los codos descubriendo los
hombros. No se como, pero tensando la tela me apretaba
los brazos y casi ni podía moverlos. Con el otro brazo
me rodeó el cuello y me sujetaba con fuerza para que no
hiciera nada mientras el otro registraba mi coche.
Completamente pegado a mi espalda
podía sentir como su pene se iba endureciendo al rozar
mis nalgas y empecé a pensar que no se iban a conformar
con quitarme todo lo que tuviera. La sola idea de que
pudieran hacerme daño me puso la carne de gallina....
Cuando encontró el bolso lo sacó
afuera. Vació todo encima del techo del coche y buscó
dentro de la cartera. Contrariado le dijo al otro que
había muy poco... Se fue guardando el dinero y todo lo
que le gustó. El tabaco, el encendedor, una agenda de
direcciones de piel, el llavero de plata...
Autoritario me gritó: ¿Qué tienes
en los bolsillos?, Vamos puta danos lo que tengas...
Asustada no le contesté... Furioso me pegó un cachete...
Luego me registraron. Después de vaciarme todos los
bolsillos, me quitaron el reloj y los anillos. El que
estaba frente a mi se fijó en el collar. Al soltar el
cierre me rozo levemente los pechos. Se guardó la
gargantilla en el bolso y volvió a ponerse delante de
mí.
Me miró directamente a los ojos y
sonrió. Estaba asustada y un poco nerviosa. Suavemente y
con tranquilidad empezó a acariciarme los senos con las
dos manos rodeando su volumen... Nada más sentir sus
manos intenté moverme pero el de atrás apretó con más
fuerza mi cuello y me inmovilizó completamente... Me
sujetó la cara con una mano y me enseñó la otra con la
palma abierta, amenazando con darme una bofetada. Estate
quieta, ordenó seco y volvió a cogerme las tetas. Palpó
curioso su perímetro y sopesó sus formas... Tiene buenas
peras le dijo al otro apretándomelas... Burlón jugó con
su pulgar sobre uno de mis pezones.
Después de sobarme todo lo que
quiso, colocó sus dedos en torno a los botones de mi
cuello. Pensé que tiraría con brusquedad de la blusa y
me la abriría de par en par rasgándomela entera como
hacían en las películas. Sin embargo hizo todo lo
contrario. Fue desabrochando de uno en uno los botones,
recreándose en lo que hacia sin apartar ni un milímetro
los ojos de lo que iba descubriendo. Cuando llegó a la
cintura sacó los bordes de la blusa y la desabrochó por
completo.
Con delicadeza fue abriendo sus
bordes descubriendo mi torso sin dejar de mirarme los
pechos cubiertos aun por mi sujetador blanco... Joder
menudo par de bolas, exclamó, esto no son tetas... son
balones de playa... Por la forma de mirarlas me hizo
avergonzar de su tamaño...
Yo miraba asustada lo que me
estaba haciendo y de vez en cuando observaba la
expresión de su rostro. Su cara había cambiado... no
tenía un gesto definido. Estaba tranquilo, sereno, con
una media sonrisa... ahora no parecía violento ni
agresivo...
Sin que me diera cuenta de cómo
lo había hecho, me encontré con que había sacado una
navaja. Apretó un botón y frente a mi rostro apreció
brillante su hoja... Me miró a los ojos amenazante, pero
no dijo nada. La apoyó en mi mejilla y fue rozándome con
el filo... Me recorrió todo el rostro. Me la pasó entre
mis labios. Instintivamente abrí un poco los labios. Se
quedó mirando su filo. Abre la boca, me ordenó seco y
tajante. Obedecí su orden.
Me mandó que sacara un poco la
lengua y la fue pasando varias veces haciéndome lamer su
filo y humedeciendo completamente su hoja. Ahora si
estaba paralizada de miedo y me dejaba hacer sin
atreverme siquiera a temblar... Luego fue descendiendo
por el cuello hasta llegar a mis pechos. Contorneó con
la navaja mis senos y la paseó varias veces por ellos...
Jugó con la punta arañando mis pezones... Temí que me la
clavase o que con una de sus travesuras me cortase...
Luego metió la hoja por el canalillo de mis pechos e
introdujo la punta bajo el sujetador. Giró la navaja
hasta que el filo quedo contra la tela. Sentí el frío
del metal entre mis senos y un escalofrío me recorrió
poniendo mi carne de gallina. De un movimiento seco
cortó el sujetador por el medio. Mis pechos aun
cubiertos dieron un pequeño bote.
Clavó su mirada en mi. Medio
sonriendo fue bajando sus ojos hasta mis pechos.
Enredando la punta de la navaja en una de las copas del
sujetador, fue descubriendo mi busto. Sujetó el tirante
entre sus dedos y lo cortó. La copa del sujetador quedó
colgando.
Con él desnudo, paseó de nuevo el
metal sobre mi piel. El pezón se recogió haciendo
destacar un poco su punta. Repitió la operación despacio
con el otro. Cuando estuve con los dos pechos al
descubierto se quedó frente a mí contemplándolos
fijamente sin moverse ni decir palabra...
Colocó la palma de la mano bajo
uno de mis pechos y lo alzó para mostrárselo al otro...
- Mira que cacho melones...
Tanteó su peso y lo empujó hacia arriba... Sonrió
mirando los botecitos que dio al caer...
No sé por qué, pero en vez de
asustarme el verle actuar así me tranquilizó. No me daba
miedo a que me la clavara o me fuese a hacer algo malo.
Tenía claro que me estaba desnudando para violarme y lo
aceptaba como algo que tenía que suceder de un momento a
otro. Seguramente luego me lo haría su amigo, pero en
vez de moverme, luchar o hacer algo, me dejaba hacer
esperando pacientemente a que se apoderase de mí
profanando mi cuerpo... El único miedo que tenía era que
después de hacérmelo, me golpearan o me clavaran la
navaja dejándome allí herida... El acto sexual en sí
nunca me había importado demasiado... Y en el peor de
los casos serían diez minutos de humillación...
Mi tranquilidad me sorprendió y
empecé a pensar qué dirían si me estuviesen mirando,...
si mi novio me viera así, medio desnuda, a punto de ser
violada y yo sin oponerme, sin gritar, sin decir ni una
palabra, sin moverme...
Eran dos,... me tenían sujeta y
no podía resistirme,... además tenían una navaja... Me
parecieron simples excusas que contaría si tenía que
explicarlo algún día. Si algún día tenía que
contarlo,... aunque tampoco tenía por qué saberlo
nadie...
Su mano me agarró apretándome en
la nuca y me hizo inclinar la cabeza. Sin prisas fue
bajando la cremallera de su pantalón. Metió la mano
dentro de su bragueta y con dificultad sacó su pene
excitado y duro. Su tamaño no era descomunal, pero
tampoco podía decirse que fuera normal... Me pareció
grande y grueso, por lo menos comparándolo con lo que yo
había visto.
Rodeó el miembro con su mano y se
lo acarició delante de mí como si se masturbara mientras
oprimía mi nuca para que no cambiara mi mirada de
dirección. No hace falta que me sujetes... pensé, te
obedezco yo sola... Mis ojos, atraídos como por un
poderoso imán, no podían apartarse de su miembro... Sin
decirme una palabra entendía qué es lo que me estaba
diciendo y adivinaba su pensamiento. Vanidoso me
mostraba su herramienta amenazándome, advirtiéndome con
sus obscenos gestos lo que iba a hacerme y con qué iba a
poseerme...
Cuando soltó mi cabeza, no dejé
de mirar su pene... Él comenzó a desabrochar mi
cinturón. Luego el botón y la cremallera de los
vaqueros. Entonces se agachó en cuclillas y fue tirando
de los pantalones. Mientras me los bajaba muy despacio
no dejaba de mirar mis piernas. Sabía que estaba
disfrutando por anticipado del manjar que dentro de nada
sería suyo. Me descalzó un pie y por él me sacó una
pernera. Sin entender por qué volvió a ponerme el zapato
e hizo lo mismo con la otra extremidad.
Me acarició por entero las
piernas. Metiendo las manos en medio presionó un poco en
los muslos. Me bastó su indicación y las abrí. Desde
abajo miró sonriendo. Acariciándome fue subiendo hasta
mi cintura. Se colocó de pie frente a mí y cada una de
sus manos se apoderó de uno de mis pechos. La punta de
su pene, ya húmeda, rozaba mis braguitas.
Se dedicó a jugar con mis senos
tocándome una y otra vez, haciéndome sentir su sexo
impaciente. Parecía disfrutar retrasando lo evidente,...
torturándome sádicamente con la espera de lo que ya era
indudable que me iba a hacer. No... lo que estaba
buscando era hacerme saber que era mi dueño, que podía
hacerme lo que quisiera, que podía apoderarse
completamente de mí, y que sólo me iba a follar cuando
él quisiera, sólo cuando él quisiera...
Su mano bajó hasta mi entrepierna
y por encima de las bragas palpó mi sexo. No puedo negar
que después de sentir su pene tan próximo a mí y sobre
todo al notar su caricia estaba algo excitada. No sé el
por qué, no debería estarlo, pero mis pezones y la
humedad de mi sexo me delataban. Seguramente él se
habría dado cuenta de ello y me pregunté qué pensaría de
mí. Me lo tocó entero y me masturbó por encima de la
tela haciéndose el amo y señor de todos mis rincones.
Sin dejar de tocarme me preguntó
si tenía novio..... No respondí. Tensó la mandíbula y
sus dedos retorcieron la punta de mi pezón con firmeza
arrancándome un quejido de dolor. Repitió tranquilamente
la pregunta, como si antes no la hubiera hecho. Asentí
que sí con la cabeza. El que me estaba sujetando se río.
Él ni se inmutó. No dejábamos de mirarnos fijamente a
los ojos. La presión sobre mi pezón había disminuido
pero no lo soltaba. Esperaba sin saber el qué. Otra
pregunta tal vez. Otra orden, no sé pero no podía
apartarme de sus ojos ni podía evitar que sus dedos se
fuesen haciendo más y más dueños de mi sexo. El que me
sujetaba dijo algo así como que me iban a devolver algo
usada a mi novio, no lo entendí bien y de nuevo volvió a
reírse, pero él seguía sin moverse.
Por encima de la tela, sus dedos
fueron subiendo entre el surco de mis labios alcanzando
por primera vez mi clítoris... Creí que se iba a detener
ahí, pero en vez de eso siguió subiendo hasta el ombligo
acariciando mi vientre... Luego descendieron
insinuantemente y separando la goma de mis braguitas se
metieron en su interior. Acarició el vello de mi sexo y
sus dedos separaron los labios dejándome abierta.
Milímetro a milímetro fue recorriendo el camino inverso
hasta llegar a mi ano. Comenzaron a hacer el recorrido
de regreso, pero deteniéndose por un segundo en mi
agujero... Sin ninguna dificultad dos dedos entraron en
mi... No pude evitar que un par de gemidos se escaparan
nada más tocar mis partes más sensibles...
Dentro de mi cabeza empezaba a
entablarse una confusa batalla... Por una lado me
resistía o más bien debía resistirme a lo que me estaban
haciendo,... debía luchar, mi mente me decía que debía
enfrentarme a la excitación que me producían sus
dedos... por otro la impaciencia me consumía... la
escena me pareció súper morbosa y me encendía cada vez
más... Mis ojos no dejaban de mirar ese pene turgente en
el que destacaban sus venas hinchadas... mi piel quería
esos dedos y no otros,... mi coño quería que se metiese
en él, que su capullo abriese mis labios a la fuerza...
que mi entrada se dilatase al invadirme...
Estas mojada cacho puta... Le oí
decir burlón. Bruscamente sacó su mano. Olió sus dedos y
luego los situó frente a mi cara. Olían a mí. Suavemente
los apoyó en mis labios y les recorrió enteros... Fueron
unas sensaciones electrizantes y mi sexo estaba
respondiendo a ellas humedeciéndose más y más... Con la
otra mano volvió a cogerme los pechos... Empujó los
dedos introduciéndolos en mi boca para que los lamiera.
Dentro de mí los hizo moverse en todas las direcciones.
Mientras me hacía esto, su mano
pasaba de un pecho a otro sin cesar... Me les
acariciaba... me les estrujaba con fuerza... les juntaba
tratando de abarcar los dos en su palma... Seguía
sintiendo como su pene rozaba mis muslos y se acercaba
por encima de mis braguitas a mi abertura. El hechizo de
su miembro hacía rezumar mi sexo sin que pudiera
evitarlo...
Retiró sus dedos de mi boca con
la misma suavidad que los había introducido... Con ellos
mojados rodeó mis pezones... Nada más sentirlos, mi
pecho se infló de placer aumentando el volumen de mis
tetas... Mis pezones respondieron a esas especiales
caricias afilándose como nunca... Su lengua les lamía...
sus labios tiraban de ellos,... Su boca les comía con
una maestría increíble y supe que me les iba a dejar
llenos de chupetones y marcas...
Agarró mis senos con las manos
apretándolos y haciendo sobresalir sólo la copa de los
pezones... Sus dientes les agarraban y tiraban de ellos
arrastrando a todo el pecho... Cuando les tenía así de
tensos, sólo sujetos por sus dientes, dejaba que la
punta de su lengua les lamiera... Tenía los ojos medio
cerrados y mi respiración se oía jadeante...
Inesperadamente una de sus manos me agarró con fuerza el
sexo y presionó entre los labios. No sé si por lo fuerte
o por lo inesperado de su movimiento, pero al sentirle
gemí intensamente... Un espasmo de placer me hizo cerrar
los ojos y las rodillas me temblaron...
En cuclillas me fue bajando las
bragas descubriendo despacio mi coño. Agarrando mis
mulos por detrás me empujó hasta tener mi sexo frente a
él. Pude sentir su aliento. Su lengua húmeda subió
insinuante por mi muslo y se paseó por los confines de
mí coño empapado sin llegar a entrar en él... Sus manos
palpaban mis nalgas... Inesperadamente me mordió. Un
trozó de mi carne quedó aprisionado entre sus dientes y
grité. Podía causarme placer y dolor, podía ser suave y
tierno o hacerme gritar. Siguió bajándome las bragas y
me las quitó.... Luego con los dedos separó mis labios
hasta hacer asomar tímidamente mi clítoris... La punta
de su lengua saboreó mi botón varias veces haciéndome
gemir....
Hubiera deseado que siguiese
jugando con su boca en mi sexo... Arrogante enseñó mis
bragas a su compañero y se las guardó en el bolso de la
cazadora.
Ya estoy completamente desnuda,
ahora es cuando me van a hacer de todo pensé. Otra vez
luchaba dentro de mí... No podía aceptarlo, me negaba a
ser ultrajada de esa forma, pero deseaba ardientemente
ser doblegada por ese desconocido... Volvió a situarse
delante de mí y volvió a tocarme dejando deslizar sus
dedos por la humedad de mi coño. Al notarlo tan húmedo
sonrió. Joder tío, está calada hasta las rodillas... le
dijo a su compañero... ¿ Te gusta eh?... Sus dedos no
paraban de moverse y mi respiración se iba agitando... ¿
Qué pasa tu novio no te mete caña o qué?... Espatárrate,
me ordenó con tono despectivo... Separé las piernas de
forma que los labios de mi sexo se abrieron aún más para
él. Sin ningún problema introdujo de nuevo sus dedos
haciéndome gemir más fuerte...
Se separó un poco para verme
entera... Estás muy buena... Si yo fuera tu novio no
dejaría de follarte... Yo no dejaba de mirar su miembro
erecto... Sin saber por qué le deseaba... Seguía sin
cuadrarme demasiado el malsano deseo de entregarme al
miembro del extraño que iba a violarme... Me sentía
inquieta... Volvió a acercarse y a tocarme... Sus dedos
jugaban conmigo como querían y cuando rodearon mi
clítoris no pude contener un gemido de placer...
-. Menuda almeja tienes... ¿Sabes
que tienes chocho de puta?... Tu novio se pondrá las
botas contigo...
Él parecía satisfecho con lo que
estaba haciendo... Cerré un poco las piernas reteniendo
sus dedos donde más me gustaba... No se opuso y siguió
jugando allí... Dejé reclinar mi cabeza sobre el hombro
y cerré los ojos. Fui gimiendo suavemente cada vez que
recibía sus caricias en mis zonas femeninas...
Mientras me acariciaba perdí la
noción del tiempo y del lugar y casi ni les oía... Eso
no me estaba pasando a mí... era como en uno de mis
sueños eróticos,... yo estaba profundamente dormida y
soñaba que un desconocido me estaba tocando a la fuerza
las partes más íntimas causándome placer... Sin embargo
aquello era real... Mi respiración entrecortada era
real... Iban a violarme y yo estaba disfrutando... Me
dejaba tocar en todos los sitios,... mi cuerpo respondía
como nunca a sus caricias,... mi deseo me resultaba
extraño, pero muy fuerte... como nunca había sentido por
ningún hombre.
Vas a hacer que esta tía se
corra... dijo el de atrás. Está tan susy que se muere de
ganas, le respondió fanfarrón. Abrí los ojos. Sonreía.
Su mirada estaba fija en mi, penetrante... Debía estar
tan sorprendido como yo.
Está salida a tope. Seguro que
hace tiempo que no se la calzan... Volvió a decir el que
me sujetaba. Sin dejar de manosearme preguntó si mi
novio no me lo hacía, si era marica,... No le contestaba
a nada... estaba entregada completamente a esos dedos
que se movían hábilmente por mi sexo causándome más y
más placer... Sin parar de tocarme respondió: "No creo
que sea eso", y reafirmó moviendo la cabeza de un lado a
otro... Metiéndome más adentro los dedos empujó con
violencia... Me hizo daño, pero me gustó... Solo pude
gemir..... Aquí la entra de todo... esta lo que necesita
es un buen rabo...
Hablaban de mí como si yo no
estuviera, comentando lo dispuesta que parecía, las
ganas que se me notaban, lo apetecible de mi cuerpo, lo
que harían o dejarían de hacer con mi cuerpo si fuesen
mi novio... A medida que sus caricias me iban
doblegando, sus comentarios iban siendo más fuertes,
bueno, más que fuertes guarros...
¿Te jode o no te jode bien el
picha floja de tu novio?...¿ Crees que le importará si
te echamos un buen polvo?. A lo mejor hasta me lo
agradece... a una hembra como tú hay que tenerla bien
follada... y seguro que él solito no puede... La gracia
les resultó simpática y empezaron a reírse... ¿ Te la
mete muy a menudo?... Seguro que siempre te quedas con
ganas de más... ¿Verdad que sí guarra?...
Muy seguro de sí mismo seguía
moviendo los dedos dentro de mí... Su otra mano no
paraba de jugar con mis pechos erizando mi piel... Por
un momento miré como les recorría... Tenía los pezones
completamente erguidos, como nunca me les había visto...
¿Verdad que este conejo se muere
de ganas?... En cuanto te meta el rabo te vas a correr
de gusto... Me irritaba que hablaran de mí en ese tono,
no paraba fanfarronear con lo que me iba a hacer, dando
por sentado que yo no solo no diría nada, sino que debía
estarle agradecida... Iba a abusar de mí y encima como
él decía, me estaba haciendo un favor... Según él era
una insatisfecha y me bastaba ver un pene para morirme
de deseo, buscaba ansiosamente calmar mi calentura,...
Me trataban como a un simple objeto, como a una a chica
de usar y tirar... pero tenían razón,... todo lo que
decían eran verdad, lo estaba deseando... El de atrás se
estaba riendo con los verdes comentarios de su amigo...
Antes de que pudiera decir nada,
sus dedos acariciaron mi clítoris arrancándome otro
suspiro de placer,... No pude contestar, no quería
contestar... Yo seguía jadeando incapaz de ahogar mis
gemidos... Si se está derritiendo la muy puta... Pegado
a mi oreja el de atrás me preguntó con un murmullo
lascivo cuánto tiempo hacía que no me ponían una buena
vara... Contesta puta, dijo el otro con un tono entre
rabioso y enfadado arrastrando las últimas letras. La
única respuesta que era capaz de darles eran mis gemidos
de placer, cada vez más profundos, cada vez más
prolongados...
De repente sus dedos pellizcaron
con fuerza mi clítoris. Me quejé pero en vez de ceder,
lo que hizo fue retorcerlo hasta hacerme gritar de
dolor. Nunca me habían hecho eso. Dolía horrores y me
hacía encorvarme. No dejaba de hacerme daño y empecé a
llorar... Podía matarme de dolor y podía causarme
placer... era suya y me lo estaba recordando... Repitió
de nuevo la pregunta sin dejar de hacerme un daño
terrible... Contesté que sí me lo hacía... Pareció no
oírme... Volví a repetir que sí me lo hacía... ¿ Que te
hace qué?.... Se acuesta conmigo, les dije entre
sollozos... Otro pellizco aún con más fuerza.. Casi
gritando les dije : - ¡¡¡Me jode por las noches!!!...
Los dos se rieron... Vamos putita dinos cómo se acuesta
contigo ese maricón... o ¿eres tú la que se le
cepilla?...
Humillada por el dolor les conté
sollozando los detalles más íntimos... Empecé a
contarles lo que me hacía y sólo entonces dejó de
apretar tan fuerte... pero como si fuera una advertencia
de que podía volver a hacerme gritar de dolor no soltó
sus dedos sin darme un último pellizco... Temiendo
defraudarlos y que volviese a hacerme daño les conté las
historias que creí más excitantes... Les conté cómo me
lo hacía en la bañera,... cómo le gustaba hacérmelo
mientras veíamos un vídeo porno... Él estaba sonriendo y
el de atrás no paraba de reírse mientras sacaba punta a
todo lo que decía...
Así que el niño mete su pollita
en tu coñito. ¿Eh?... Vamos sigue, qué más te hace...
Les dije que algunos días le gustaba penetrarme desde
atrás poniéndome a cuatro patas... No jodas, ¡si hasta
te cabalga y todo!... Los dos se rieron al tiempo... Y
tú qué le haces... Con lo ninfómana que eres no te
estarás quieta ni un minuto... Seguro que nada más verle
el pijo te abres de piernas... ¿Te gusta que te la
meta?... ¡Contesta!... Sí... ¿ Se la meneas?... De nuevo
risas... Sí... Debes ser una auténtica cerda...
Vamos... sigue... ¿qué más le
haces?.... No supe qué contestar... ya les había contado
todo... Ya te lo he dicho no sé que quieres oír, dije
sollozando... No me contestes dijo en tono violento
mientras agarraba mi cara con una mano... Mis labios
quedaron entreabiertos... Me besó en la boca... Tienes
morros de puta... Menudas mamadas le tienes que hacer...
No le contesté. ¿No me digas que no se la chupas?.
Contesté la verdad, que no, que me daba asco... Esta vez
ya no fueron risas, sino auténticas carcajadas.
Suéltala... Tranquilo, con el ansia de rabo que arrastra
no se va a echar a correr,... venga suéltala... Poco
convencido el que me sujetaba soltó la trenca y quedé
libre...
Ahora desnúdate... Me quité a la
vez la americana, la blusa y la chaqueta. El sujetador
roto cayó a mis píes... Me sentí grotesca y ridícula en
esa situación... Estaba en medio de un bosque totalmente
desnuda ante dos hombres, quieta como un
espantapájaros... y lo que más me molestaba, calada
hasta lo más profundo de mí... Con la ropa de la mano
sin saber qué hacer se la di al otro. Con desprecio la
tiró hacia atrás.
Me hicieron permanecer así un
buen rato mientras me miraban de arriba abajo y entre
ellos hacían obscenos comentarios sobre mi cuerpo...
Casi todos iban dirigidos al tamaño de mis pechos...
Completamente desvestida, humillada por lo que les había
contado, avergonzada por no haberme resistido al placer,
seguí mirando en silencio al suelo y esperé sus órdenes
soportando que me metieran mano de forma tan burda...
Por primera vez sentí frío y rodeé mis pechos con los
brazos para darme algo de calor. Bruscamente me los
quitó. Quería verme así, absolutamente desnuda y
preparada para cuando él quisiera tomarme.
Desde atrás el otro me agarró por
primera vez los pechos... Buen par de melones... Sus
manos parecían más robustas y me los apretó con
fuerza... Mientras me sobaba entera delante de su
compañero, entre mis nalgas volví a sentir su rígida
verga, fuerte y aprisionada... Su cuerpo se pegó a mi
espalda y metió una mano entre mis piernas. Rápidamente
notó mi humedad... Si lo está deseando la muy puta...
Esta tía es una come pollas de cuidado... Oprimiendo mi
sexo me obligó a ir aún más hacia atrás, hasta pegarme
completamente a su cuerpo... Me metió los dedos y empezó
a moverlos dentro... No tardó en hacerme jadear. Mírala
cómo goza... Está susy a tope... A esta no la han jodido
en condiciones en su puta vida...
Volvió a arrimar su cara a mi
oído y empezó a decirme marranadas en tono lascivo...
Aún las recuerdo como si las estuviera oyendo ahora
mismo... Joder, tienes el chocho empapado... Estás
deseando que te folle... Estás más salida que una perra
en celo...¿Tienes ganas de rabo eh?... En cuanto te le
meta vas a gozar de verdad... Tu chocho va a saber lo
que es un buen palo... Dominada por el placer separé las
piernas un poco... Metió sus dedos aún más adentro... El
gemido fue largo y prolongado... ¿Cómo eres tan zorra
tía?...Cuando acabe de follarte le vas a contar a tu
novio lo que es joder de verdad... No te imaginas el
pedazo de rabo que te voy enchufar... Te la voy a meter
hasta que te salga por los ojos... Te voy empotrar hasta
los huevos en el chumino... Sus comentarios obscenos me
excitaban aún más. El tono lascivo de su voz me hacía
desear lo que me proponía... Estaba a punto de
correrme...
Así que nunca te han metido una
chorra en la boca ¿eh?. No... contesté avergonzada
mirando al suelo. Tranquila.... ahora vas a chupar una
buena polla... Ponte a cuatro patas, como si te fuera a
montar tu maromo... En cuanto el otro me soltó obedecí
de inmediato. Sabía que si me negaba me iba a dar lo
mismo. Mis tetas quedaron colgando entre los brazos.
Menuda yegua, no me extraña que se la beneficie por
detrás... ¡Está buenísima!...
Apoyó su mano en mis riñones
impidiéndome avanzar, luego, palpó mis nalgas y fue
recorriéndolas hasta encontrar el camino que le llevó a
mi sexo... En esa postura me hizo separar aún más las
piernas... Ahora estaba completamente abierta...
Adivinaba que tenía los ojos clavados en mi trasero...
Seguramente me estaría viendo los labios hinchados y
brillantes por mis jugos... Tal vez su pene ya estuviese
fuera de los pantalones... Sabía que estaría tan
turgente como el de su amigo... Supuse que a lo mejor
quería entrar en mí en ese momento y me imaginé poseída
por sus dos vergas a la vez... Al hacerlo un escalofrío
de placer hizo palpitar mi coño y deseé que lo
hicieran... Sin dejarme mover, me tocó por todos los
sitios y magreó enérgicamente mi vulva... Este chocho
está pidiendo guerra a gritos... Déjate de mariconadas y
cepíllatela ya... Si no te la trajinas ahora mismo me la
tiro yo... ( Si he de ser sincera en ese momento estuve
a punto de pedirle que lo hiciera.. ) Eso luego,...
tranquilo tío, antes se la va a tragar entera...
Ven aquí,... te voy a enseñar lo
que es una buena mamada... Se agarró el miembro y le
hizo apuntar a mi rostro. Venga ven a comértela ya... Se
desabrochó del todo los pantalones y se los bajó un
poco. Sus testículos quedaron al aire y agarrándoselos
los exhibió engreído delante mí... Les tengo cargados de
leche y te vas a tragar hasta la última gota...
Gateé hasta ponerme justo
enfrente de su sexo. No se molestó ni en acercarse. Tuve
que incorporarme un poco para poder alcanzarle y me
senté sobre los talones. En esa postura agarró mis
pechos y colocó en medio su pene. Buenas tetas para una
cubana... No sabía lo que era eso y me quedé quieta
mirándole... Bruscamente me las hizo coger con las manos
y que se lo restregara con ellas. Vamos puta menéalas...
Suavemente empecé a moverlas con movimientos
circulares... Su polla estaba caliente y su tacto me
resultó agradable. No pude resistir la tentación y miré
mis pechos. En medio de mis senos destacaba su rojo
capullo aprisionado...
Miré hacia arriba y vi en su
rostro una expresión de placer... Me sentí tremendamente
sexy y excitada por lo que estaba haciendo. Era capaz de
proporcionarle placer con mi cuerpo... me sentí
orgullosa como mujer... A medida que jugaba con ella
entre mis senos, fue dejando un rastro de humedad... Él
me estaba utilizando... estaba abusando de mí y sin
embargo al tiempo estaba sometido a mis caricias... Era
su esclava y su dueña al tiempo.
Luego me lo frotó por toda la
cara. Mientras me lo hacía de nuevo me sentí
completamente sometida. Dejó que su punta se paseara
varias veces por la comisura de mis labios antes de
ordenarme secamente que se lo chupara. Rodeé su miembro
con la mano y resignada pero al tiempo impaciente me lo
metí en la boca... La sentí grande y dura entre mis
labios... Comencé a succionar como había visto hacer en
las películas. Enseguida noté la suavidad de su capullo
en mi lengua... Su sabor me pareció fuerte y viril... Su
dureza me indicaba que estaba excitado, muy excitado...
Con las dos manos agarró mi
cabeza dirigiendo mis movimientos. Luego retiró la mía
de su sexo y me hizo acariciar sus huevos... Venga zorra
lámelos... Subyugada obedecí sus órdenes y dejé que mi
lengua les recorriera enteros.... Luego agarró mi cara y
me hizo abrir los labios. Volvió a empujar metiéndola
entera. Entre jadeos movía su cadera empujando su
miembro dentro de mi boca como si me estuviera
penetrando... Vamos puta cómemela entera gritaba con la
respiración entrecortada y cada vez me lo hacía meter
más adentro... Yo aceptaba sus envites gozando al
sentirla en mi boca, gozando con lo que nunca me habían
hecho y constantemente soñaba en mis fantasías
secretas... Cerré los ojos y me entregué
concienzudamente a lo que estaba haciendo...
El otro se puso a un lado para
verlo... Anda que no tiene hambre la tía esta, y eso que
no la gustaba... dijo riéndose... Te va a dejar seco...
Mira cómo la bailan las tetas... Era verdad, mis pechos
colgaban de un lado a otro al ritmo de sus
movimientos...
Por un momento la sacó de mi
boca... Mis labios la buscaron ansiosos... Volví a
sujetarla con mis manos... Chupa... chupa biberón... No
me importaba que se riese así de mí, estaba disfrutando
con lo que hacía... Su sabor se iba haciendo más y más
fuerte...
Me voy a correr en tu puta
boca... Por su agitación adiviné que no tardaría en
hacerlo... Ordéñamela hasta la última gota... Cuando
eyaculó sentí brotar con fuerza su semen inundando mi
boca. Cada espasmo iba acompañado de un chorro que me
llenaba. Tuve que hacer auténticos esfuerzos para
tragarlo y no ahogarme... Una de las veces, al retirarse
se salió de mi boca y uno de sus chorros salpicó mi
cara. Rápido volvió a metérmela y siguió moviéndose como
antes... Sentía resbalar el semen por mi mandíbula
mientras se la chupaba... Una gota calló sobre mi
pecho... Estaba caliente y me gustó sentirlo ahí... Se
movía frenéticamente y mi sexo olvidado ardía de
deseos... No me dejo retirar la cabeza hasta que hubo
acabado por completo... Solo entonces permitió que
sacara su pene... Una arcada casi me hizo vomitar... El
otro empezó a reírse al verlo... Me había olvidado de
que eran dos y de que el segundo reclamaría mi cuerpo...
Me quedé de rodillas y escupí los
últimos restos de semen pero no pude quitarme su sabor.
Me pasé el dorso de la mano por mis labios para
limpiarme la boca... El otro estaba apoyado en el coche,
sin perder detalle y fumando tranquilamente un cigarro.
Un tremendo bulto destacaba en sus pantalones...
Levántate y ven aquí, me ordenó
impaciente... Me quedé mirando al que acababa de
disfrutar de mí y no me moví. Tranquilamente se estaba
guardando su pene. Esperaba más que sus ordenes su
permiso. De dos pasos se plantó a mi espalda. Me agarró
del pelo y me hizo levantar a la fuerza. Literalmente me
arrastró hasta el coche y me tiró de bruces sobre el
capó. Me hizo daño y sorprendida por su brutalidad
intenté darme la vuelta. No entendía el por qué actuaba
así... Si sabía que me iba a poder tomar como
quisiera... Asustada traté de levantarme, pero él se
tiró encima de mí inmovilizándome... Para que no me
moviera me empujaba la espalda aplastando mis tetas
contra el coche. El frío del metal hizo endurecer mis
pezones.
Me entró un pánico tremendo y
empecé a patalear y a mover los brazos tratando de
liberarme. Sujétala, me la voy a pasar por la piedra
ahora mismo, ordenó a su amigo. El primero me agarró de
las muñecas y tiró de mis brazos hacia adelante
sujetándome... Al ceder la presión sobre mi espalda giré
la cabeza para ver qué hacía... Aún tenía el cigarro en
los labios... Se había bajado los pantalones y su pene,
más grande que el de su amigo ya estaba preparado para
entrar en mí. Con su rodilla me separó un poco mi pierna
y se colocó en medio... Me palpó primero con la mano y
metió un dedo con brusquedad... Me quejé... Cállate
zorra, me ordenó casi gritando... Acercó su pene a mi
entrada... No paraba de moverme y me resistía como
podía... No acertaba a entrar en mí y empezó a
insultarme y a decir palabrotas...
Seguí luchando como pude.
Agárrame a esta puta y que se esté quieta... De repente
el que me sujetaba las muñecas me dio un bofetón. El
golpe sonó seco... La cabeza fue de un lado a otro. Por
unos instantes me quedé completamente aturdida. La
mejilla me ardía y me zumbaba el oído... Estate quieta o
te reviento a hostias... El golpe me sorprendió y me
quedé rígida incapaz de reaccionar...
Volvió a ponerse en medio de mis
piernas y las acomodó a su antojo. Ahora verás lo que es
un buen pichazo... Con increíble maestría lo colocó en
mi entrada y empujó violentamente metiéndome su pene
hasta la mitad. Me hizo un daño terrible. Al notarlo
dentro arqueé mi cuerpo. Chillé de dolor abriendo la
boca y cerrando los ojos... ¡No grites salidorra!...
Furioso me dio un fuerte azote en el culo... Con lo susy
que estás no te hagas ahora la estrecha... Se retiró un
poco y volvió a empujarme. Empecé a llorar suplicándole
que no me hiciera daño...
¡Que te calles puta! Gritó
mientras volvía a intentar meterme todo su rabo... Al
hacerlos, su cigarro cayó rodando sobre mi espalda...
Rápido lo cogió... dio una última calada y lo apagó en
mis nalgas dejándome marcada...
El dolor hizo tensar mi cuerpo y
mi ay debió de oírse desde lejos... solo conseguí otra
sonora bofetada... Llorando le supliqué que no me
hiciera más daño, pero él sin hacerme caso siguió
dándome empujones... Su pene me golpeaba una y otra vez,
haciéndome chillar cada vez más fuerte... Estaba cerrada
por el miedo y el dolor y no conseguía metérmela
entera...
El daño hacía que me retirase un
poco tratando de escapar del dolor... ¡Estate quieta de
una puta vez! Me gritó con la polla a medio meter y
empezó otra vez a darme azotes en el culo. No paraba de
llorar y él no dejaba de golpearme haciéndome daño...
Estaba tan furioso que parecía un loco fuera de sí... La
sacó casi toda y se detuvo un momento. Con los dedos me
agarró los labios del coño y tirando enérgicamente de
ellos me abrió a la fuerza. Empujó con todas sus ganas
consiguiendo al fin metérmela entera... El dolor fue aún
más punzante... Todo mi cuerpo se puso rígido y un agudo
alarido se escapó de mi garganta... Creí que me había
roto al medio... me sentí traspasada por completo...
nunca me habían entrado tan profundamente...
Empezó a penetrarme
violentamente, como si tuviera prisa... Entraba en mí
desgarrándome y haciéndome gemir... Mi sexo me quemaba,
y él seguía dándome salvajemente... En cada embestida
sentía sus huevos golpeando mi entrada... Con los ojos
llenos de lágrimas miraba suplicante al que me sujetaba.
El dolor me impedía pronunciar cualquier cosa que no
fueran gimoteos.
Tío no te la folles así que le
vas a reventar el coño... le dijo el otro... No le hizo
caso y siguió empujando como una bestia... Sus dedos se
clavaban como garras en mis maltratadas nalgas
arañándome, mientras me incrustaba una y otra vez toda
su polla... Entrecortado dijo que cuando acabara de
joderme no iba a poder follar en un mes... Tuve la
sensación de que sería verdad... Su amigo tenía razón,
la forma tan salvaje de poseerme me estaba destrozando
el coño.
Me empujaba tan fuerte que me
levanta con cada embestida... Su pene me llenaba
completamente.
No sé cómo pero poco a poco el
dolor se fue mezclando con el placer... La sensación era
extraña pero maravillosa... Por mi cabeza empezaron a
pasar palabras como ensartada,... atravesada,...
agujereada,... perforada,... taladrada,... Por primera
vez entendí su significado y la imagen me pareció
fascinante. No dejaba de llorar pero estaba gimiendo con
cada uno de sus golpes.
Al rato me poseía por completo y
mi sexo dilatado a la fuerza, le recibía ansioso... Con
cada golpe, sorprendentes escalofríos corrían por mi
espalda desde mi entrepierna hasta la nuca... Mi
respiración se agitaba más y más y mis caderas se
acompasaban a sus embestidas buscando sin ningún pudor
que me entrara más y más...
La presión sobre mis muñecas fue
cediendo y solté una de ellas... antes de que volviera a
agarrarlas, me la introduje entre las piernas y acaricié
mi clítoris... estaba muy excitada... Apoyé la mejilla
en el capó y cerré los ojos... Tenía la boca
entreabierta y jadeaba escandalosamente... Seguro de que
no haría nada me soltó la otra mano... Rápida agarré una
de las suyas y me la llevé ansiosa a mis pechos... No
podía controlar mi cuerpo... Mi único pensamiento era
atrapar más y más placer...
Vaya,... parece que a esta puta
la está gustando... Ya te dije que tenía ganas de un
buen polvo... Te está jodiendo entera... ¿eh?...
Empujando violentamente hasta metérmela del todo
preguntó si estaba disfrutando... Sin ningún sonrojo
contesté que sí... Los dos se rieron... ¿Te jode bien mi
rabo?... Casi en un susurro volví a contestarle que
sí... Sádicamene se retiró casi por completo de mí y la
dejó a la entrada... Mi sexo avanzó buscándola... Mira
esta zorra como mueve la almeja... ¿Quieres que te le
siga metiendo eh?... Sí... Otra vez se paró... ¿De
verdad que te gusta?... Sí... ¿Y como se piden las
cosas?... No se lo hagas desear tanto joder,...
Fóllatela de una vez... no seas cabronazo... Se echó a
reír y le hizo caso a su amigo... Estaba a punto de
pedirle por favor que siguiera... Inmediatamente volví a
jadear... ¿Te gusta más esto que la pollita de tu novio?
Sí... Me daba vergüenza reconocerlo, pero era verdad, su
pene me proporcionaba más placer que el de mi novio y
cada vez que me la metía sentía llegar el orgasmo...
Cuando me corrí empecé a chillar
de placer... Habitualmente me da vergüenza hacerlo,
incluso delante de mi pareja,... Al oírme, mi voz me
resultó extraña... Literalmente me estaba retorciendo de
gusto y apretaba con fuerza los dientes intentando
retener el placer... Me estaba volviendo loca... Los
orgasmos se sucedían uno tras otro... Creí que no se iba
a detener jamás... Nunca los había tenido tan fuertes ni
tan prolongados... Casi no podía ni respirar... Los
espasmos de placer eran alucinantes... Me estaba matando
y no podía más... Le pedí varias veces que por favor se
parase, que me estaba reventando, pero él no paraba de
penetrarme tan ansioso como al principio... Parecía que
tenía miedo de que nos fuesen a sorprender en cualquier
momento y se acabase su diversión...
Repentinamente la sacó... Tienes
un culo de puta madre... Te voy a encular..... Jamás
había oído esa palabra, pero adiviné perfectamente su
significado... Sabía que iba a dolerme y lo acepté... Ni
tan siquiera me moví... Me sentía su esclava y esperé
resignada a que centímetro a centímetro me la fuese
metiendo...
Sin apenas dejarme recuperar el
aliento, sentí como sus fuertes manos separaban mis
doloridas nalgas abriéndome... Noté el fuerte salivazo
en mi entrada.... luego la punta de su miembro en mi
segundo agujero... Decididamente su pene fue entrando en
mí... Siempre que habíamos intentado hacerlo por ahí
habíamos tenido que dejarlo porque no soportaba el
daño... En ese sentido podía decirse que aún era virgen
por detrás...
Sin embargo no me dolió tanto
como yo esperaba... De nuevo una sensación extraña se
apoderó de mí... De nuevo una peculiar mezcla de dolor y
placer se fue adueñando de mí... Volvió a penetrarme tan
fuerte como había hecho antes... Mi cuerpo se acostumbró
rápidamente a su presencia y de nuevo me oí gemir con
cada una de sus embestidas... Pero esta vez no era yo
sola quien gemía, sus jadeos se iban uniendo a los
míos...
El otro mientras tanto se estaba
masturbando viendo como su amigo me jodía
salvajemente... Debía de excitarle horrores verlo... Los
movimientos de su mano eran frenéticos...
Me estuvo dando por el culo un
rato, apretando cada vez más hasta que por fin sus
empujones se volvieron cada vez más secos y potentes...
Sujetándome por las caderas evitaba que sus movimientos
me llevaran hacia adelante escapando de sus embestidas y
me la metía hasta hacer chocar sus huevos contra mi
coño... Sentí como pequeñas convulsiones y supe que se
iba a correr... La notaba avanzar gruesa y tremendamente
dura... Sentí su líquido caliente en mi interior... Fue
una sensación sorprendente y sumamente placentera...
Cuando se quedó satisfecho se
retiró bruscamente de mí. Me costaba trabajo respirar y
jadeante conseguí darme la vuelta. Quedé tumbada boca
arriba sobre el capó, con los brazos en cruz y
espatarrada completamente. Estaba extenuada y no podía
ni moverme... Aun tenía la sensación de que su pene
estaba dentro de mí y de vez en cuando pequeñas
convulsiones de placer agitaban mi cuerpo... Me
encontraba completamente destrozada... Me dolía el culo
y mi sexo estaba irritado, pero si en ese momento
hubieran vuelto a tomarme tampoco me hubiera
resistido... Pensé que si aparecía alguien más no me
importaría que volviesen a violarme... aunque supongo
que estando así no sería una violación...
En ese momento el otro se subió
encima del capó y colocó mi cabeza entre sus piernas...
Nada más abrir los ojos vi que le tenía justo encima de
mí... Su mano se movía muy rápida y comenzó a gemir
anunciando su orgasmo... Acercó su miembro a mis
labios... A-bre la bo-ca putaaa... Me dijo casi sin
poder articular palabra. Obedecí de inmediato y abrí la
boca esperando sumisa su penetración, pero su grado de
excitación era tal que se derramó antes de llegar a
introducirla... Me salpicó toda la cara y me dejó toda
manchada de semen pero no me importó... Ni tan siquiera
me molesté en limpiarme... Cuando se vació completamente
aún le colgaban restos de semen... Hizo que cayeran en
mi boca y me obligó a limpiarle su polla ya fofa... Su
mano se le había manchado y la frotó en mis pechos...
Seguí inmóvil en la misma postura esperando que hicieran
conmigo lo que quisieran, era incapaz de resistirme a
nada...
Encendieron un cigarro y me
ofrecieron uno... Con la cabeza dije que no...
Ignorándome se pusieron a hablar entre ellos de lo
divertido que había sido lo que me habían hecho... Los
comentarios eran groseramente machistas... Cerré los
ojos y dejé que un placentero sopor se apoderase de
mí... Sentía resbalar el semen por mi cara mientras les
oía sin prestarles ninguna atención... Cuando acabaron
de fumar se quedaron mirándome...
Sin mediar palabra, el que me
había violado en segundo lugar se acercó a mí. Se bajó
la cremallera y apuntó con su pene... Pensé que iban a
volver a empezar... Un potente chorro salió disparado
hacia mi coño. Al sentirlo me incorporé un poco y
entonces su meada se dirigió a mis tetas....
Riéndose a carcajadas su amigo
quiso imitarle... En el colmo de las humillaciones tuve
que soportar que los dos se mearan sobre mi cuerpo...
Luego me ordenaron que me
vistiera y me tiraron la ropa encima... Casi no podía ni
moverme...
Durante el viaje me amenazaron
con ir a por mí si se me ocurría denunciarles, y me
hicieron jurar que no lo haría... Nada más llegar a la
entrada de la ciudad buscaron una calle oscura. Uno de
ellos se bajó conmigo volviendo a amenazarme de mil
formas... Un tremendo bofetón y un puñetazo en el
estómago que me hizo caer al suelo... Allí me dejaron
tirada... Tardé más de media hora en llegar a casa
andando...
Nada más entrar me desnudé en el
pasillo dejando la ropa tirada y fui directa a la
ducha... Me quedé un momento contemplándome en el
espejo... Mi aspecto era desolador. Tenía los ojos
hinchados por haber llorado y la cara descompuesta... El
carrillo se me había inflado un poco por la bofetada...
Dos lágrimas resbalaron por mis mejillas cuando miré los
pechos llenos de chupetones... Unas gotitas de sangre
seca en mi sexo me recordaron sus tremendas
embestidas... Por detrás me sentía tremendamente
molesta...
A los dos días apareció mi coche
con las llaves puestas donde habían dicho... No tenía
apenas gasolina, pero no le habían hecho nada...