Unos días antes de ir le platiqué
a mi Mamá que todas mis amigas decían que era bueno que
fuera, pero como mi Madre es un poco chapada a la
antigua, dijo que no, que todavía no era tiempo y que me
esperara, que ella no iba a permitir que un hombre me
tocara estando yo tan chica.
Le platiqué a mi amiga Sandra lo
que me había dicho mi Mamá y ella me dijo que si quería
ella me llevaba con un primo suyo que es Ginecólogo y
que así nadie se enteraría que fuimos.
Ella hizo la cita y un día en vez
de irnos a la escuela, nos fuimos a verlo; Sandra me
dijo que su primo se llama Gaston y que está muy guapo;
que no me fuera a enamorar de él, yo le dije que estaba
loca.
Llegamos al consultorio y no
había nadie; nos sentamos en la sala de espera y al rato
salió la secretaria de Gaston arreglándose el pelo y
alisándose el uniforme; Sandra y yo nos vimos y nos
reímos bajito; luego la secre nos preguntó nuestros
nombres, los revisó en un cuaderno, le avisó por el
teléfono a Gaston y nos dijo que pasáramos; entramos y
Sandra saludó a Gaston de beso, le explicó que íbamos a
que nos revisara, que nunca habíamos ido al gine y que
nos urgía saber como estábamos.
Gaston si está bien guapo, es
alto, delgado, de facciones finas y unos ojos azules muy
bonitos, tiene el cabello negro y traía una camisa negra
debajo de la bata, con una corbata gris que lo hacía
verse muy bien.
Él nos preguntó que a quién
revisaba primero, Sandra le dijo que a mí y entonces él
le dijo que se saliera, ella alegó, pero él le dijo que
ese era su trabajo, que se esperara en la salita.
Sandra se salió y me quedé sola
con Gaston, yo estaba muy nerviosa, pero él me dijo que
me tranquilizara, que todo iba a estar bien y me
preguntó que si quería tomar algo para tranquilizarme,
le dije que si y me sirvió agua de una jarra que tenía
ahí.
Me senté frente al escritorio y
me hizo muchas preguntas, en algunas me sonrojé al
contestar, pero él me decía que todo era muy natural, me
preguntó si ya había tenido relaciones y le contesté que
no, él me dijo que por que si yo soy muy linda, que si
no me gustaría tener ya relaciones; le contesté
sonrojada que sí, pero que me daba miedo; él dijo que no
debería sentir miedo, solo cuidarme, no entendía yo muy
bien, pero así lo dejé.
Luego me dio que me desvistiera
en el baño y que me pusiera una bata que había allí, lo
hice y salí de nuevo, me dijo que me sentara en una cama
alta que tenía allí; lo hice y me dijo que tenía que
hacer una exploración física de mis senos; antes de que
yo pudiera decir nada él ya estaba palpando y
acariciando mis senos, con dos dedos acarició el pezón
haciéndome estremecer. Después me dijo que me acostara y
que pusiera mis piernas en unos tubos que estaban ahí de
manera que una quedara con las piernas abiertas, como me
vio nerviosa, me dijo que se necesitaba que me acostara
para que pudiera continuar con la exploración física,
que no tuviera miedo y me dio más agua. Como yo seguía
dudando él se molestó y me dijo que esto era serio, que
él era un profesional y no estaba jugando, que si no me
apuraba mejor me vistiera y me fuera porque tenía cosas
más importantes que hacer que tratar con niñitas
inmaduras y que le diría a Sandra que nunca me volviera
a llevar.
Le dije que no era ninguna niñita
y me acosté y subí mis piernas; él me tapó con una
sábana y luego jaló un banco y se sentó frente a mis
piernas abiertas, yo me empecé a sentir un poco mareada
y él me dijo que iba tocarme la vagina con una mano
enguantada; que me relajara para que no me fuera a
lastimar, yo me relajé pero no por que quisiera, sino
porque me entró un sopor raro.
Él me tocó con un dedo y me abrió
un poco los labios, lancé un pequeño grito porque me
dolió poquito; él me dijo que no hiciera ruido porque si
no, no podría explorar bien, le pedí que me disculpara,
pero sentí la lengua pastosa y él me dijo que no
volviera a pasar o me tendría que tapar la boca.
Después sentí que él metía su
cabeza en medio de mis piernas y mientras me abría la
vagina con un dedo, algo húmedo entraba en ella, creo
que era su lengua, quise levantarme, pero no podía
moverme, tenía las manos a los lados y les ordenaba
moverse pero no me obedecían, quise decir algo, pero
solo ruidos inteligibles salieron de mi boca; una mezcla
de placer y desesperación se iban apoderando de mí, la
lengua de Gaston me tocaba el clítoris y luego la vulva,
de repente sentí como un dedo se insertaba en mi ano,
eso no me gustó y quise gritar que me dejara, pero de
nuevo solo ruidos guturales; Gaston se levantó y me dijo
que me tendría que tapar la boca porque no lo dejaba
trabajar; sacó dos vendas blanca y acercó una a mi boca
mientras me decía que él es de las personas que
disfrutan su trabajo y que personas como yo eran las que
hacía que lo disfrutara; me dijo que lo que sentiría a
continuación era normal, que no me espantara y me
relajara, me movió para acostarme de lado, me ató la
venda por detrás de tal manera que yo no podía hacer
ruido, me colocó la otra venda en los ojos y también la
ató atrás, dejándome sin ver, luego sentí como me quitó
la batita, dejándome desnuda, luego me puso boca arriba.
Gaston retiró la sábana que me
tapaba abajo y escuché como se desabrochaba el cinturón
y como se quitaba los pantalones, luego sentí que se
paró entre mis piernas y que algo estaba en la entrada
de mi vagina, quise pensar que era un dedo y seguiría
con la exploración; él me dijo que iba a meter un
aparato para revisarme por dentro, que me estuviera
quieta y me relajara, que así acabaríamos más rápido, yo
estaba muy nerviosa, pero no pude hacer nada, solo sentí
que me escurría el sudor por la frente.
Claramente me di cuenta que
Gaston estaba metiendo algo más grueso y más largo que
un dedo, se sentía húmedo y caliente, quise suponer que
era el aparato que me había dicho, pero luego Gaston
puso sus manos en mis muslos y me di cuenta que no
estaba sosteniendo ningún aparato, estaba segura que era
su pene el que me estaba penetrando; de cualquier manera
yo no podía moverme, en cambio él si se movía adentro y
afuera, me acariciaba los pechos con las dos manos y
gemía muy bajito, casi no se escuchaba, me causaba un
poco de dolor, pero poco a poco fui sintiendo más y más
placer, ya no sentía dolor, solo placer, mi cuerpo
empezó a responder, me di cuenta que ya podía moverme y
me empecé a mover para que el aparato de Gaston entrara
más profundo, me quité la venda de los ojos y lo vi como
sudaba al estarme haciendo el amor, supe que me había
desvirgado y me gustó que fuera él y no cualquier baboso
del instituto, aunque Adrián, un amigo, no hubiera
estado mal; pero bueno.
Seguimos haciéndolo un buen rato,
de repente sentí que me estremecía y una gran sensación
de placer como nunca había sentido, fue como un shock
eléctrico maravilloso, no pude gritar por la venda, pero
no me faltaban ganas; casi al mismo tiempo Gaston cerró
los ojos y sacó su pene de mí, lo vi morderse los labios
para no gritar y echó varios chorros de su líquido
encima de mí; me encantó sentir ese líquido caliente en
mi vientre.
Luego vino la calma, Gaston se
puso su pantalón y me dijo que me vistiera, me puse mi
ropa y nos arreglamos, él me dijo que no dijera nada de
lo ocurrido y que me esperaba un mes después, que no
fuera a faltar porque era muy importante continuar con
mi tratamiento.
Salí del consultorio y me senté
junto a Sandra, ella me dijo que nos habíamos tardado
mucho y me preguntó como me había ido, apenas le iba a
contar cuando Gaston
salió y la llamó para su
“exploración”; me quedé en la salita esperando a mi
amiga, ella se tardó más que yo, ya verán después lo que
sucedió.
Estoy ansiosa por ir de nuevo a
ver a mi Gine, espero que el siguiente tratamiento sea
tan bueno como el primero, ya les contaré.