Estábamos festejando la
inauguración de la casa de campo de unos amigos de la
familia quienes habían juntado el dinero de algunos años
de trabajo para comprar varios terrenos como a 30kms.
de Cuernavaca, una ciudad como a
80kms de la capital de México conocida por su clima
siempre bueno y por muchos turistas, y ahí hicieron una
casa de campo (rancho) muy grande, con establos para la
cría de caballos de fina raza y luego vender, la casa
contaba con una bonita alberca rodeada de bellos
jardines y aislada a 300 metros una cancha de tenis,
también rodeada por varios arbustos.
Unos días antes de la fiesta, muy
temprano, en una camioneta de pasajeros de ellos y en
otra de mi papá, nos fuimos las familias completas a su
rancho, casi todos nos fuimos a la alberca después de
ver las caballerizas y reconocer el lugar, ahí
platicamos, nadamos y convivimos, después casi todos nos
fuimos a montar a caballo, pero mi mamá que les tiene
miedo y el esposo de su amiga decidieron ir a jugar
tenis, un par de horas después se acercaba la hora de la
comida y como ya habíamos regresado de montar, la amiga
de mi mamá me pidió que fuera a buscar a mi mamá y a su
esposo, me levanté de junto a la alberca y dirigí mis
pasos a la cancha de tenis para ver si querían venir a
comer, caminé rápidamente para encontrar la cancha
vacía, caminé de vuelta hacia la casa y escondida atrás
de unos arbustos estaba mi mamá a punto de ser poseída
por Quito, que así se llama el esposo de su amiga. Quito
estaba encima de mi mamá en la posición del misionero,
ella recostada sobre el pasto, tenía las piernas bien
abiertas. Me escondí y observé como la penetró y la hizo
gozar un buen rato, como cambiaron de posiciones en
varias ocasiones hasta que mi mamá se vino y no una sino
muchas veces, hasta que el también terminó, siguieron
recostados acariciándose y besándose.
Ya no podía ver más, acababa de
presenciar como mi mamá se entregaba a otro hombre que
no era mi papá y aunque yo estaba enojada, tenía celos
de ella, la entrega total de ambos enervó mis sentidos,
como acababa de cumplir 16 años y siendo virgen, no
sabía a quien acudir para que apagara las llamaradas de
deseo que estaban consumiendo mi cuerpo, casi corriendo
alcancé la puerta de la casa, entré para tratar de
encerrarme en una recámara y masturbarme, pero para mi
desgracia en la casa ya estaban todos esperando para la
comida, no me quedó otro remedio que quedarme con las
ganas y sentarme junto a ellos para platicar, más tarde
aparecieron Quito y mi mamá y ya todos reunidos nos
sentamos a comer. A la mañana siguiente estábamos en la
alberca, y ahí la amiga de mi mamá le preguntó a ella:
- ¿Qué tal te fue ayer jugando al
tenis con Quito?.
- Fantástico, nunca había
disfrutado tanto de un partido - contestó mi mamá
después de tragar saliva.
La amiga de mi mamá tuvo que
levantarse para regañar a su hijo por una travesura que
había hecho, así que aproveché para seguir con el
interrogatorio.
- ¿Entonces Quito si te trató
bien mamá?. - le pregunté yo.
Mi mamá intrigada por la manera
en que le hice la pregunta volvió la mirada hacia mí,
mientras respondía:
- Si, hija, jugamos tenis hasta
quedar rendidos.
- Y, ¿Solo jugaron tenis?.
- No sé que me quieres decir con
esa pregunta Mónica, sí, solo jugamos tenis. - contestó
mi mamá bastante intrigada por mi pregunta.
Aprovechando el momento sabiendo
que estabamos solas y no podíamos ser escuchadas por
nadie le dije:
- Mira mami, yo sé lo que pasó
entre ustedes ayer, después de haberlos visto casi más
de media hora jugando y no precisamente tenis. Ayer me
dirigí hacia ustedes para avisarles que ya estaba la
comida lista y los sorprendí haciendo el amor tirados en
el jardín, quiero decirte que al principio me sorprendí,
pero luego me dió bastante excitación lo que estaba
ocurriendo y me quedé viéndolos hasta el final.
- Pero...
No dejé que terminara la frase
suponiendo que iba a recriminarme por haberlos espiado,
luego empecé a decirle: v - Mira, tu sabes lo que haces
y yo no soy nadie para recriminarte, solo sé que en toda
la noche no pude cerrar los ojos recordando como Quito
te hacía el amor y todavía estoy muy excitada, pues
aunque me masturbé varias veces no he dejado de pensar
en lo que vi y tomé una decisión que seguro te parecerá
extraña, pero que mejor que con un hombre con la
experiencia de Quito pierda yo mi virginidad y no
jugando con mi novio con quien de vez en cuando me
acaricio mas de lo normal, ¿No lo crees así?.
- Mira, tu sabes que eres mi bebe
y que toda madre quiere lo mejor para sus hijos, desde
hace tiempo supe que tu habías descubierto los
consoladores que tenía yo guardados en mis cajones y que
los tomabas tratando de que yo no me diera cuenta y lo
que hacías con ellos junto con tus amigas, no te digo
que eso es malo, al contrario pasas momentos agradables
y placenteros.
Yo no sabía que contestar pues me
tomó por sorpresa, por lo que me había dicho nunca me
imaginé que ella ya sabía que le tomaba sus consoladores
para junto con mis amigas y esos pedazos de caucho que
simulan ser miembros artificiales, masturbarnos. Todavía
no desaparecía de mi rostro la sorpresa por lo que
continuó diciendo:
- Hija, estoy muy contenta porque
ahora ya eres toda una mujer, creo que lo natural es más
sabroso y placentero, te diviertes y apagas un poco el
calor interno que sientes con esos consoladores de
plástico, pero pienso que es mejor un buen macho que
sepa hacer las cosas, que te trate bien, que lo haga
sabiendo que tu como mujer también tienes derecho a
gozar y pienso que como dices ya estas en edad o por lo
menos con la capacidad de perder la virginidad.
- Entonces mami, ¿no estás
enojada conmigo?. - le pregunté sintiendo que para mí
los papeles ya se habían cambiado, pues ahora yo era "la
descubierta".
- ¿Por qué habría de estarlo?.
- Pues porque tu siempre me has
dicho que debía guardar mi virginidad para cuando me
case y cosas parecidas sobre el sexo.
- Solo te lo decía por miedo a
que no supieras como y con quien hacerlo, recuerda que
existen bastantes enfermedades venéreas y no me gustaría
que a mi bebe le contagiaran cualquier clase de
enfermedad, además de que la persona con la que lo
hicieras no te tratara con la delicadeza que tu te
mereces, solo te pido que tengas confianza en mí y me
platiques todos tus secretos como lo hacías de niña,
recuerda que siendo yo tu madre puedo aconsejarte y
siempre para bien. Creo que tienes razón, Quito puede
ser un muy buen comienzo para ti y si no te molesta
quiero que llegando a México me acompañes con mi
ginecólogo para que te revise y te recete unos
anticonceptivos, pues tampoco me gustaría que pudieras
quedar embarazada, ¿Estás de acuerdo conmigo?. - Si
mamita, te quiero mucho; - le dije al momento que se
levantó y me abrazó; - perdóname por no haber confiado
en ti, de ahora en adelante te prometo que no voy a
tener secretos contigo, ahora sé que tu me podrás ayudar
y orientar en todo sin temor a que me recrimines algo.
- Yo también te quiero mucho y
ten la seguridad que siempre estaré a tu lado para velar
por tu seguridad y tu felicidad.
- Mami ya que me comprendiste, se
que no te gustará la idea y se que voy a abusar de ti
pero, ¿Como puedo llevarme a Quito a jugar al tenis y
explicarle que más que al tenis quiero que juegue
conmigo como lo hizo contigo?
- Déjalo en mis manos. - me dijo
mientras antes de levantarse me guiñaba un ojo.
Después de un rato, la vi
acercarse a Quito y platicar brevemente con él, quien en
un principio perdió el color de la cara, para recobrarlo
instantes después con lujuria reflejada en los ojos,
comprendí que mi mamá ya le había dicho que yo quería
hacer el amor con él, así que me levanté dirigiéndome
hacia ellos para decirles:
- Muchas gracias, los quiero
mucho a los dos por comprensivos. -les dije mientras al
mismo instante jalaba a Quito del brazo obligándolo a
levantarse para continuar diciendo:
- Ven conmigo flojo, tengo el
permiso de mi mamá para llevarte a jugar tenis y esta
vez tengo que dejarte agotado por recomendación de ella.
El se levantó sin decir nada,
volvió la vista hacia mi mamá quien al mismo momento
asentía con la cabeza, lo que lo hizo comprender que
tenía que darme la misma ración de sexo que le dió el
día anterior a mi mamá. Mientras observaba mi mamá como
nos alejábamos, le dije a Quito:
- Realmente quiero mucho a mi
mamá es fantástico que me haya comprendido y quiero que
tu me hagas el amor tan rico como se lo hiciste a ella
el día de ayer.
Llegamos a un lugar aun un poco
más apartado y menos vistoso en el cual rápidamente mi
excitación me llevo a quitarle el traje de baño e
hincándome frente a él, tomar su rica verga en mis
manos, mientras le decía:
- Que rico es sentir una verga de
verdad y no una de plástico como con las que juego con
mis amigas o una todavía sin desarrollar como la de mi
novio.
- Te voy a hacer sentir que estas
en la gloria, solo déjate llevar -, comentó Quito.
- Si, lo que tu digas, en este
momento me siento en la gloria.
Quito besó lujuriosamente mis
labios, al mismo tiempo me acariciaba los redondos senos
que ya me colgaban como frutas maduras, me pellizcó y
jaló mis rosados pezones.
- No Quito, por favor no los
jales de esa manera que me duele.... no los... ¡oh!...
Mi protesta terminó en un gemido
ahogado, pues para mi sorpresa una llamarada de deseo
ardió en mis entrañas haciéndome estremecer, jadeé
excitada y cerré fuertemente los ojos, oleadas de pasión
me sacudieron totalmente cuando Quito me pellizcó el
inflamado clítoris tironeando de él suavemente, después
de haberme quitado el traje de baño, un hondo gemido de
placer escapó desde adentro de mi garganta, Quito se
acomodó entre mis piernas apoyando su enorme y grueso
garrote en los delicados bordes de mi sexo frotándolo
lascivamente.
- Quito, mmmmmm..... Quito que
delicia.
Le dije estremeciéndose mientras
él continuaba con las caricias en mis pezones a la vez
que sentía el inmenso garrote que presionaba para
introducirse en mi virginal conducto.
- Ahhh... Quito... ahhh... sííí...
¡Sí, empuja!
- Ten calma pequeña, ya va. -
contestó Quito mientras empujaba introduciendo su gran
garrote.
- Ayyy... ayyy... ¡No espera!, ya
nooo...
Exclamé presa de dolor pues su
enorme garrote había aplastado mis pulsantes labios
vaginales separándolos y penetrándome unos cuantos
centímetros, lo cual me hizo sentir que mi vagina
distendida al máximo era clavada contra un grueso poste.
- Aguanta un poco más pequeña. -
mencionó Quito mientras empujaba de nuevo.
- Aggg... no, no, nooo... es
muy... aggg... ¡muy grande!
- No, no lo es. -gruño Quito
preso de la excitación y arremetiendo con furia.
Yo volví a quejarme, pero él
haciendo caso omiso de mis quejas aprisionó mis redondos
globos con sus manos y empezó a chupar y morder mis
pezones, tironeando de ellos suavemente mientras
recorría mi cuerpo con la otra mano apretando y
acariciando las firmes carnes de mi cuerpo, así poco a
poco fuí sintiendo el ardor de la pasión, pues comencé a
devolverle las caricias y halándolo de la cabeza,
aplastándolo contra mis pechos e inflamados pezones,
arañándole apasionadamente la espalda y moviendo las
caderas como si estuviera bailando una danza erótica,
mientras dejaba que el grueso garrote de Quito me
penetrara. Los movimientos de él cada vez fueron más
rápidos, hasta que un gesto de pasión se le formó en la
cara y en un gemido de placer se vino.
- Estás tan buena y tu cyo virgen
estaba tan apretada que sentía tan delicioso como se
amoldaba a mi verga raspándola cada vez que entraba y
salía. - me dijo él disculpándose.
- Yo también sentía como los
labios de mi vagina se pegaban a tu verga y me ha
provocado una excitación tremenda, así que síguete
moviendo, no quiero que me dejes así.
- No, claro que no, te prometí
que te iba a hacer sentir que estabas en la gloria y lo
voy a cumplir.
El sacó su verga que estaba
flácida y nuevamente chupó y mordió mis chiches y mis
pezones, yo seguía aún excitada y lo motivaba a seguir,
me gustó la caricia que me hizo con su boca, fue bajando
por mi cuerpo sin despegar sus labios de mi piel
recorriéndolo, llegó hasta los dedos de mis pies los
cuales chupó uno por uno, fue subiendo por la cara
interior de mis pantorrillas y mis muslos para
encontrarse sobre mis labios vaginales los cuales mordió
suavemente abriéndolos, buscó el interior de la vagina,
ahí metió la lengua y me hizo gemir de placer, recorrió
los bordes exteriores para continuar con los interiores,
luego sacó su lengua y la puso en la entrada de mi culo,
haciéndome dar un respingo de placer, su lengua pasó de
arriba hacia abajo y de adentro hacia afuera, yo, loca
de pasión no paraba de gemir placenteramente y me vine
en la boca de Quito.
- Fue delicioso sentir la boca de
un hombre en mi vagina, ya me había acostumbrado a la
boca de mi amiga, pero la tuya es mucho mejor, aunque
quiero sentir nuevamente tu verga como entra y sale de
mí.
Quito ya estaba excitado
nuevamente por lo que aceptando a mi petición se acomodó
entre mis piernas y me metió la cabeza hinchada de su
verga, mis gemidos de placer no se hicieron esperar, él
siguió empujando dentro del canal que momentos antes
desvirgó, hasta tener casi por completo su gran verga
dentro de mi ser, yo no cabía en mí, del gozo que estaba
sintiendo.
- Por favor Quito... Muévete más
rápido, quiero sentirme en la gloria como lo prometiste,
hazme ver las estrellas en pleno día, siente como mi
conejito se come toda tu zanahoria, siéntelo como aún
está estrecho y aprieta tu verga.
El apresuró sus movimientos y yo
empecé a gritar de placer, mientras en medio de una
secuencia de espasmos me venía, Quito no detuvo sus
movimientos, a él también lo embargaba el gran placer
que estaba sintiendo, por los gestos de placer imaginé
que de un momento a otro se vendría, pero para mi
sorpresa el me sacó la verga aún completamente erecta,
se recostó boca arriba sobre el césped y me dijo:
- Ya es hora de que aprendas a
introducirte una verga de verdad en ese canal de placer,
ven siéntate encima de mí, a la vez que te vas
introduciendo mi verga poco a poco.
Yo observando el poste sobre el
cual me iba a sentar, lo tomé entre mis manos mientras
le decía:
- Sí me voy a sentar en él, pero
primero quiero acariciarlo, quiero sentir su sabor al
meterlo en mi boca y chuparlo como si fuera un caramelo.
- le dije mientras me pasaba la lengua por mis labios.
Lo metí en mi boca y empecé a
chuparlo, comiéndome casi por completo aquello que me
supo delicioso, él por su parte captó el calorcito
encantador de mi boca y poniendo los ojos en blanco me
confesó:
- Nunca jamás alguien me había
dado este trato al tragártela casi toda y menos tu tía
(a veces a ellos les decíamos tíos por la amistad que
llevaban con mis padres) quien es una mojigata y no
entiende que el sexo es un placer, regalo de los cielos
y no una aberración del diablo, nadie me la había
chupado tan delicioso como tu, es tan sabroso como
meterlo en tu panochita, pero con la gran ventaja de que
tu lengua lo acaricia como se le venga en gana.
Haciéndolo temblar me di vuelo
lengüeteándolo por todos lados, el se encogió al
instante pateando desesperadamente, yo estaba dichosa de
hacer que se agrandara cada vez más ese garrote de
apariencia indomable, metí sus huevos a mi boca y el
gimió placenteramente pues estaba a punto de venirse,
cosa que me hizo saber, como yo quería sentirlo adentro
de mí no lo dejé, sacándolo todo de mi boca, mirándolo
fijamente mientras lo sostenía con mis manos, crucé una
pierna por el cuerpo de Quito y la coloqué en la entrada
de mi ex-virginal conducto sentándome sobre él a la vez
que me lo introducía y haciendo un esfuerzo por eliminar
el dolor, me lo metí todo, estuve algunos minutos sin
moverme acostumbrándome al invasor que tenía adentro, él
por su parte me acariciaba las chichas y mordía mis
pezones, cuando me sentí lista le dije:
- Ahora si mi amor, soy toda tuya
y no te voy a dejar descansar ni un segundo hasta que me
hagas venir como nunca se lo has hecho a la mojigata de
mi tía, tu esposa.
- Entonces muévete, sube a
horcajadas tratando de sacarte mi verga hasta que
sientas la punta en la entrada de tu cueva, para dejarte
caer de un solo empujón hasta la empuñadura, hasta que
sientas que mis huevos también están a punto de
meterse-.
Yo sin chistar así lo hice, mis
chillidos que empezaron de dolor a los pocos segundos se
convirtieron de placer, yo subía y bajaba cada vez con
mayor velocidad hasta que sin poder aguantarme más,
inclinándome hacia adelante grité de placer al momento
que mi cuerpo se sacudía y vibraba a causa de un
violento orgasmo, desmadejada me dejé caer sobre el
pecho de Quito, el aun no conforme rodó junto conmigo
sobre el pasto sin sacarme él miembro de mi vagina hasta
quedar encima de mí, se incorporó para colocar mis
piernas sobre los hombros de el y empezó el clásico
movimiento de mete y saca.
- Quito en verdad me estás
haciendo ver estrellitas, mmmmm... que rico lo haces,
deberían darte una medalla por estoooo... mmm... más,
métela más, muévete más rápido, así, así cariño, asííí...-
Yo ya no pude aguantar más y
sentí nuevamente un gran escalofrío que me recorrió todo
el cuerpo cuando un gran orgasmo abatió mi cuerpo, el
cual no bajó solo pues arrastró a otro y otro y otro
más, el tampoco pudo soportar el placer que estaba
sintiendo y dejó escapar todos sus líquidos seminales
dentro de mí, los cuales por su abundancia se derramaron
por entre las paredes de mi vagina formando un pequeño
charco sobre el pasto. Nos relajamos un rato y nos
levantamos para unirnos al grupo.
Llegamos a México y mi mamá me
llevó al ginecólogo, quien me recetó unos
anticonceptivos. En tres o cuatro ocasiones posteriores
nos vimos e hicimos el amor, igual que siempre me hizo
ver estrellitas de tantos orgasmos que me hizo sentir y
siempre lo recordaré como mi primer hombre y con una muy
grata experiencia.