La masturbación es un placer sexual solitario, exquisito
y delicioso un manjar secreto y se convierte en manjar
de dioses cuando tu pareja te relata que lo ha hecho en
su oficina y aunque varios han escrito u aseguran que
fue real, este relato si lo es ya que ella lo confeso de
propia voz.
La oficina estaba sola, había llegado la hora de comer,
y ese día ella estaba especialmente fogosa y necesitaba
sentir a su hombre, pero él estaba lejos igual que ella,
así que su mente empezó a divagar en como tendrían sexo
sobre ese escritorio, empezó por sentir un cosquilleo en
el cuerpo, por no estar sola, su entrepierna se
humedeció, sus pezones aguardaban por percibir una
lengua juguetona, unos dedos traviesos que los
acariciaran.
Las imágenes la torturaban, la hacían desearle y como si
su mano tuviera voluntad propia se acaricio a través del
pantalón de mezclilla su entrepierna, se
froto............... un poco los pechos y cuando lo hizo
se dio cuenta que estaba en la oficina y que alguien
podría entrar, con los fragmentos de cordura que le
quedaban se aseguro que no hubiera nadie, para después
recargarse en la pared, alzarse un poco la playera y
acariciar su pecho, lo suficiente para terminar de
ponerse a punto. Caliente, y sin esperar más ataco su sexo sin piedad, lo froto de arriba
abajo, lo sintió húmedo y delicioso, lo froto en
círculos hasta llegar a su clítoris, a ese botón que la
volvía loca y aunque eran sus manos imaginaba que era
esa lengua que la atacaba sin piedad en ese escritorio.
Faltaba poco para llegar al orgasmo así que introdujo
sus dedos cada vez más rápido y cuando su éxtasis llego
al fin emitió un gemido placentero. Se quedo unos
segundos sentada en el piso con la playera alzada y los
pantalones abajo, se relamió sus dedos y se termino de
vestir ya que faltaba poco para que la oficina volviera
a la vida.
Ese sería su secreto, aunque después lo revelaría a su
novio y le mostraría como se masturbaba para después
iniciar una sesión de sexo.