Eran las 10 de la mañana y me
metí en la cama después de una larga noche de trabajo.
Estaba cansada, aunque el café que me tomé con mis
compañeros me había desvelado un poco, mi estado era de
una especie de somnolencia inquieta y no sabía bien que
hacer, pensé en levantarme de la cama y ponerme a hacer
mil cosas que tenía pendientes, cuando me acordé.
Tenía algo nuevo que probar y
quizá esta era la ocasión perfecta para hacerlo. Me lo
habían regalado dos días antes al comprar una revista y
era una monada, con un aspecto tremendamente inocente,
ese color suave, sus orejitas largas eran de silicona y
me pareció que un poco de placer a esas horas me
ayudarían a conciliar el sueño.
Al girar la ruedecita que traía
incorporada empezó a vibrar suavemente, las orejitas se
le movían de forma graciosa y me lo acerqué
divertidamente a la cara.
No estaba excitada, aunque la
curiosidad por comprobar hasta donde me conduciría, algo
de apariencia tan infantil, hizo que lo colocara por
encima de mis braguitas.
Quería ponerme cachonda y salir
de una vez de ese estado indefinido en el que me
encontraba.
Las vibraciones apenas se
percibían encima del suave tejido, sentía un leve
cosquilleo que hizo que comenzara a relajarme, mientras
mi mente empezaba a volar hacia otros lugares. Me venían
imágenes a la cabeza de un local semi-oscuro, tranquilo
a pesar de estar repleto de gente, me imaginaba la forma
en la que me miraban algunos hombres y mujeres que allí
se encontraban, esto comenzaba a gustarme y noté la seda
de mis bragas ligeramente húmeda....
Comencé a pasarme las orejitas de
mi nuevo juguete por las ingles muy despacio, las
vibraciones se percibían mas nítidas ahora, el tacto de
la silicona blandita vibrando encima de mi piel me
estaba transportando de nuevo al paraíso.... De pronto
las personas que anteriormente me observaban comenzaron
a besarse de una forma lasciva, juntaban sus lenguas,
abrían sus bocas y me miraban. Yo paseaba por el local
despacio mirando hacia todas partes y la imagen se
repetía siempre con diferentes personas. En un cómodo
sofá de diseño, había una pareja sentada, tomaban su
copa despacio mientras charlaban divertidamente, al
fijarme un poco más vi que ella tenía las piernas
entreabiertas, la mano de su acompañante estaba dentro
de su tanga moviéndose suavemente, ella reía y
acompañaba los movimientos con un ligero balanceo hacia
delante y hacia atrás. Él soltó la copa que tenía en la
otra mano y se dedicó a manosearle los pechos, mientras
ella no paraba de carcajearse, el movimiento dentro de
su tanga era cada vez mas acelerado, al igual que su
balanceo y a medida que se movía mas deprisa sustituía
sus risas por leves gemidos.....
Sin darme cuenta me sorprendí
balanceándome yo también. Había introducido mi conejito
por un lateral de las braguitas y tenía una de las
orejitas vibrando encima de mi clítoris, imaginaba que
era el dedo de aquel hombre y no pude resistir el cerrar
mis piernas para sentirlo más intensamente. Me quedé así
durante un rato más y notaba como la temperatura de mi
cuerpo iba subiendo de forma veloz. Mi pequeño camisón
comenzaba a subirse, note la rigidez de mis pezones
rozarse con su delicado tejido y mis preciosas bragas
mojadas irremediablemente.
Ese muñequito estaba dando mucho
juego y se empeñaba en que continuara inmersa en aquel
lugar....
Giré mi cara hacia la derecha y
vi una barra muy larga repleta de personal, un grupo de
seis personas que estaban metiéndose mano
indiscriminadamente me hicieron señas para llamar mi
atención, eran tres chicas y tres chicos muy atractivos.
De pronto una de ellas se me acercó y me cogió de la
mano, su reacción me gustó, tenía una sonrisa muy, pero
que muy sugerente. Me llevaron hacia una habitación muy
oscura, parecía una especie de mazmorra y comenzaron a
besarme todos, metían sus lenguas en mi boca,
acariciaban mi pelo, subían mi vestido hacia arriba y
metían sus dedos dentro de mis bragas. Sentía el calor
de muchas manos sobre mí, de muchas lenguas lamiendo mi
boca, mi cuello, mis pechos. Sentía sus dedos dentro de
mi sexo húmedo y yo no sabía a quien pertenecían, me
quedé inmóvil mientras se deslizaban dentro de mí.
De pronto me inclinaron apoyando
mi cuerpo en una especie de camilla pequeña, uno de los
chicos se colocó detrás de mí, se agachó, separó mis
piernas y comenzó a meter su lengua dentro de mi rajita.
Yo miraba a mi alrededor, dos de las chicas estaban
totalmente desnudas, juntaban sus cuerpos y se besaban,
mientras con sus manos no paraban de frotar sus
clítoris, sacaban sus dedos empapados y se los lamían.
Yo sentía la áspera lengua de
aquel chico recorrer todo mi sexo, la movía con
auténtica maestría, me estaba volviendo loca de
excitación.
Había girado la rueda de mi
conejito al máximo y sus vibraciones eran muy intensas,
yo estaba boca abajo en la cama, tenía el culito
ligeramente levantado y mi mano completamente empapada
sujetándolo fuertemente y restregándomelo sin parar. El
orgasmo estaba a punto de llegar, pero me apetecía
retrasarlo y así poder disfrutar más tiempo de esa
delicia de excitación.
De pronto aquel chico sacó su
lengua de mi coño y la introdujo en mi boca, sabía a
sexo, era una sensación tremendamente placentera. Me
quitó toda la ropa que estaba empapada en sudor y me
llevó a una enorme piscina .Continuó besándome dentro
del agua empujando mi cuerpo hasta el centro de la
misma. Con un leve movimiento me subió encima de él y
comenzó a follarme con su enorme polla. La introducía en
mi cuerpo de una forma brutal, agarraba mi culo y lo
movía arriba y abajo a su antojo, mis tetas flotaban en
el agua al compás de sus embestidas. La sentía durísima
dentro de mí, vibrando en mi interior de una forma
enloquecida, yo cerraba las paredes vaginales para
notarla toda, me estaba matando de placer.
A nuestro alrededor estaban todos
los demás follando como locos, una de las chicas
cabalgaba a su acompañante ocasional con las piernas
completamente abiertas, mientras otra le comía el coño
con auténtica pasión. Solo se escuchaban gemidos a mi
alrededor, no distinguía si eran los míos propios, no
podía mirar a ningún lado donde no hubiera una escena a
cual mas caliente, otra de las chicas le estaba lamiendo
la polla a su amigo mientras movía su precioso trasero y
se masturbaba, todo era sexo a mi alrededor, yo iba a
correrme de manera inminente.
Cerré mis ojos, tenía el vibrador
metido hasta dentro, me movía de forma descontrolada,
con una mano me acariciaba el clítoris, imaginaba la
lengua de esa chica recorrerlo sin parar mientras me
follaba aquella enorme polla. La cama estaba empapada,
las sabanas completamente revueltas, solté un enorme
grito de placer y noté un cálido líquido resbalar por
mis piernas. Mi cuerpo se resistía a dejar de temblar,
no podía dejar de gemir, continué con mi conejito dentro
un buen rato más.
El sopor se apoderó de mí como
por arte de magia, guardé mi juguetito en la mesilla, me
acurruqué en mi revuelta cama y me dispuse a dormir
placidamente, lo que soñé esa mañana no lo recuerdo,
pero estoy casi segura que mi Conejito Rosa anduvo
vibrando travieso y satisfecho por algún rinconcito de
mis mas cálidos y dulces sueños.