Trabajo como repartidor de una
cadena de supermercados muy famosa en mi ciudad. Cuando
voy por las casas a llevar la compra de todas, o casi
todas las mujeres de esta ciudad siempre me dan una
propina, pero la verdad, nunca pensé que Charo, una
mujer ya entradita en años me pagaría como lo hizo hace
unos días.
La cosa fue como sigue: Charo, es
una señora de unos 50 años aproximadamente, de muy buen
ver. Siempre hace la compra en nuestro supermercado. Un
día me llamó la atención cuando la vi en la frutería
comprando un par de pepinillos. Los pedía largos y
gordos. Hasta aquí todo normal pero cuando mi compañero
de la frutería me comentó que un día Charo le había
dicho que eran para uso personal esto dejó un poco con
la mosca detrás de la oreja a mi compañero.
El caso es que desde aquel
entonces, cada vez que veía a Charo en el supermercado
procuraba vigilarla de cerca.
Para su edad, la verdad, no
estaba del todo mal, tenía unos pechos pequeños pero
parecían bien duros puesto que siempre llevaba camisetas
ajustadas que marcaban perfectamente sus curvas.
Tenía el cabello rubio, aunque
seguramente de peluquería, normalmente iba siempre bien
arreglada y lucía siempre un montón de joyas, típico en
una señora de su edad.
Un día me tocó llevarle la compra
a su casa. Me llamó a atención que en la parte superior
de la caja de compra iban 2 pepinillos como nunca los
había visto. Gordos, como de unos cuatro dedos y de unos
25 centímetros cada uno. Por mi mente se me pasó la idea
que esa mujer se tenía que aliviar con algo puesto que
vivía sola. Era la típica solterona que nadie quiere.
Pero bueno, el caso es que cuando me presenté en su casa
llamé a la puerta. Nadie salió a abrirla. Entonces me
asomé por la parte de atrás y pude ver que en esos
momentos Charo se iba a dar un baño en la piscina que
tenía en el jardín. Se sacó la bata y pude ver como
estaba completamente en pelotas. No me había equivocado.
Charo tenía unos pechos redondos. Un enorme culo
respingón con ganas de marcha y una entrepierna de
muerte. Quedé observándola mientras se metía en la
piscina. Allí pude comprobar como poco a poco se fue
arrimando a una esquina y a tocarse por todo el cuerpo.
Estaba caliente la muy zorra y la verdad que después de
ver como sobaba sus pechos, su conchita..... esto me
excitó. Me dio ganas de tirarme a por ella puesto que mi
rabo llevaba varias semanas sin poder jugar con ninguna
mujer y estaba hambriento.
Al cabo de un rato salió de golpe
de la piscina como si se percatase de que alguien la
estaba observando. Cuando se arrimó a una esquina de la
piscina y se incorporó pude ver como su enorme culo
estaba al rojo... pude apreciar que en esos instantes
llevaba un pepino en su mano y la pobre mujer se tuvo
que aliviar con algo.... al instante sonó el teléfono y
yo me fui hacia la puerta. Volví a llamar y cuando ella
acabó de hablar me abrió la puerta. Estaba con una bata
miniatura que dejaba apreciar todos sus encantos. Cuando
me abrió la puerta me dijo:
- Ah.... eres tú, pasa, pasa y
déjame la compra encima de la mesa.
Así lo hice entré y así lo hice,
ella se acercó a la mesa y me dijo:
- Espera, que tengo que darte una
propina.
- Levantó un brazo con intención
de poder alcanzar su cartera que se encontraba en un
armario superior y desde atrás pude ver todas sus
nalgas. Tenía un culo de muerte redondo, sus nalgas
parecían dos melones. Al instante, ella se percató que
la estaba observando y subió mas aun su bata. Mi polla
estaba que reventaba puesto que con el hambre de sexo
que tenía en esos momentos cualquier cosa era buena para
poder echar un bocado. Cuando ella cogió su cartera,
desvié mi mirada hacia el suelo. Sacó una moneda y dejo
asombrado cuando me dijo:
- Toma esto por traerme la
compra. Ahora quiero saber, si tienes ganas de ganarte
unos billetes ¿te apetecería ganarte un sueldo extra?
Me dejó un poco asombrado con su
pregunta. Me imaginé que me diría si le cortaba el
césped o algo así pero antes de poder responder me dijo:
- Solo tendrías que hacer una
cosa.... follarme por el culo.
En ese instante me sonrojé puesto
que no me imaginaba que me propusiese algo así y ella
continuó diciéndome:
- Es que veras, tengo una
obsesión y es que quiero que alguien me rompa el culo ya
que no se a quien pedírselo y este es un tema que me
fascina un montón.
Sin darle tiempo a más
explicaciones, accedí rápidamente puesto que mi polla
estaba que reventaba. Me bajé los pantalones a toda
prisa. Saqué mi rabo y levantando la corta bata que
tenía Charo en esos momentos metí mi polla en la entrada
de su culo. Comprobé que mi rabo no entraba en ese
hermoso agujero. Lo volví a sacar y después de
estimularlo manualmente estaba preparado para poder
entrar en ese volcán de mujer. Agarré de nuevo mi rabo y
lo volví a introducir en todo su culo. Mi polla se
perdía entre sus enormes nalgas. Notaba como la punta de
mi polla se iba haciendo hueco entre su deseado culo.
Charo gemía de placer, poco a
poco la punta de mi polla comenzaba a introducirse en
todo su culo. Se podía notar como sus nalgas oprimían la
punta de mi polla que dicho sea, esto me excitaba un
montón.
Cuando tenía la mitad de mi polla
dentro de su hermoso culo, la agarré por sus enormes
caderas y clavé de un golpe mi polla en todo su culo.
Ahhhhhhhhhhhh........... grito
Charo, me estás rompiendo, sácalo, sácalo..... pero no
accedí a sus deseos.
Haciendo presión en sus caderas
comencé a bombear su rico culo. Mi polla ahora entraba y
salía hasta la punta sin darle tiempo a ver la luz.
Charo gritaba de placer. Desde mi posición y ambos a
punto de reventar. Agarré desde atrás sus pequeños
pechos oprimiéndolos hacia mi. Ahhhhhhhh........ grito
Charo. La muy zorra comenzó a temblar como un volcán. Se
estaba corriendo como una auténtica cerda.
Al instante se dejó dar la última
acometida que fue bestial. Mis huevos hicieron tope en
todo su culo. Antes de correrme quería disfrutar otro
poco más de Charo aunque tenía miedo que no diese más de
sí puesto que a esa edad seguramente que con una corrida
tendría suficiente. Pero... para mi sorpresa tan pronto
acabó Charo se dio la vuelta y se abrió de piernas
ofreciéndome toda su conchita.
Levantó sus piernas apoyándolas
en mis hombros. En esos instantes estaba ofreciéndome
toda su conejita que dicho sea estaba empapada. Metí mi
enorme polla en toda su coneja.
La primera acometida fue bestial
y al momento me corrí encima de Charo.
Ella sin más saco mi polla de
entre sus piernas. El semen corría por todas sus
piernas. Ella se incorporó y me limpió el glande con su
lengua.
Con un par de mamada volvía a
tener mi polla preparada para otro polvazo pero la
verdad Charo no aguantaba más. La tumbé y metí mi polla
entre sus pequeños pechos.
Gran parte de mi polla quedó al
aire puesto que no cubría con sus pechos mi rabo.
Ella junto sus brazos con
intención de apretar sus senos contra mi polla.
Mientras me hacía una completa
cubana con cada golpe que daba entre sus pechos su
lengua se desplazaba hacia la punta de mi rabo.
Al instante tiré toda mi corrida,
esta vez más pequeña, en toda su cara.
Al acabar Charo me dio unos
billetes por el servicio prestado y me dijo que pronto
volvería a hacer más compra en el autoservicio puesto
que había quedado encantada con la atención que se le
presta a los clientes.
Pero esto.... será otra historia.