Desde siempre he tenido una
especial atracción por las mujeres maduras, simplemente
me encantan, aquella tarde, me encontraba más excitado
que nunca, toda la mañana en el trabajo no había hecho
otra cosa que pensar en las adoradas nalgas de mi futura
suegra, tenía las nalgas más espectaculares que yo
recuerde; hace mas de dos años que salgo con su hija, y
son muy parecidas físicamente las dos, por eso al estar
cogiendo con mi novia, en ocasiones imaginaba que era
ella.
Mi suegra es divorciada y mi
novia es hija única, por lo que vivían juntas, lo que me
facilito aun más las cosas, aquella tarde llegue como
todos los días, comúnmente mi suegra llega hasta después
de las 9 PM, lo que nos da mucho tiempo a mi novia y a
mi, para poder coger por las tardes, hasta un duplicado
de las llaves tengo, por lo que al salir del trabajo me
fui directamente a su casa, sabia que mi novia tal vez
ya se encontraba ahí, pero al llegar no vi su automóvil;
el imaginar a mi suegra toda la mañana me había tenido
la verga completamente dura, los huevos incluso me
dolían, me había pasado pensando en lo rico que debería
ser probar el culito de mi adorada suegra.
Entré sin hacer ruido, y al pasar
por la sala comencé a escuchar leves quejidos y
murmullos que venían del piso superior, lo que hizo que
me detuviera en seco para escuchar mejor, avance con
pasos lentos hacía la escalera, y el sonido comenzó a
hacerse más claro, y pude darme cuenta que era una
película porno que le había prestado a mi novia; me
quede quieto unos instantes, y pude ver que la puerta de
su recamara se encontraba entre abierta, sin hacer ruido
me acerque a la puerta y comencé a escuchar un leve
zumbido; no había duda, era el inconfundible sonido de
su vibrador, para ese momento mi verga palpitaba
endurecida, casi hasta el dolor placentero, ansioso me
prepare a darle una pequeña sorpresa y rápidamente me
desvestí, sentía pequeñas descargas eléctricas
recorrerme desde la base de los huevos, hasta la punta
de mi verga, un sudor frío recorrió mi espalda cuando
los gemidos de placer comenzaron a escucharse mas alto,
sabía que era el momento de entrar y darle una sorpresa,
la conocía bien, por lo que note como su respiración se
iba haciendo más rápida, señal inequívoca de que alcanza
un orgasmo, así que completamente desnudo entre en su
recamara colocándome entre el televisor y su cama.
Pero me quede congelado, no era
mi novia. ¡era su mamá!; en ese momento, ella esta ahí,
con su imponente culo al aire, con los ojos cerrados y
metiéndose el vibrador en su chorreante panochita y dos
dedos en el culo; fue solo un par de segundos los que
tardo en reaccionar, de repente ella abrió los ojos y
también se quedo quieta, lo único que se escuchaba era
el zumbido de su vibrador aun funcionando dentro de ella
y lo entrecortado de su respiración, pasaron solo dos
segundos los cuales se me hicieron eternos, y ella por
fin movió la cabeza para mirarme, ninguno tenia palabras
para lo que estaba sucediendo, solo se quedo viendo
fijamente a mi verga la cual estaba mas grande y dura
aun, toda la habitación esta viciada con el dulce aroma
de esa hembra en celo, por sus piernas pude ver un hilo
brillante de jugos que escurrián casi hasta sus
pantorrillas.
No hubo necesidad de palabras, en
su mirada pude percibir su aceptación a mi involuntaria
presencia, así que lentamente me acerque hacía ella,
mientras se sentaba al filo de la cama, estiro su mano
derecha apoderandose de mi verga, y se la llevó a la
boca, pude sentir como temblaba al igual que yo por la
excitación, con su otra mano, acariciaba mis nalgas y
espalda, enterrandome sus largas uñas al recorrer mi
piel, mientras me empujaba para comerse toda mi verga,
querían absorber cada centímetro de mi ya amoratada
verga, la recorrió de arriba abajo, con sus palmas
acarició mis huevos, al tiempo que lanzaba mezclas de
suspiros con gemidos; cerró los ojos y comenzó a pasarse
mi verga por toda su cara, mientras me miraba
directamente a los ojos, sentí una corriente de
electricidad de pies a cabeza; mientras que con una de
sus manos acariciaba mis huevos. Yo instintivamente solo
movía las caderas al ritmo que ella marcaba con esa
boquita que había resultado ser una experta mamadora, me
estaba dando una mamada de campeonato, la succión era
enloquecedora, pude sentir como mi verga comenzaba a
palpitar; sacándosela me dijo papi, me vas a dar tu
lechita?, quiero probarla, ¿te vienes en mi boca? al
escuchar esto, los músculos de todo mi cuerpo se
tensaron al tiempo que pude sentir como los huevos que
elevaban hacia mi cuerpo y la verga no paraba de
palpitarme, con una mano jalaba de arriba a abajo, y con
la lengua me acariciaba en remolino la cabeza de la
verga, no podía aguantar más, me encontraba al limite.
Pude sentir como mi caliente
leche comenzaba a recorrer cada centímetro de mi verga,
su boca me succionaba desesperada y solo pude ceder al
placer extremo que la experiencia de esta mujer me
estaba dando, lance un grito de placer y comencé a
lanzar chorros de ardiente leche en la boca de mi
adorada suegra, y ella golosa la disfrutaba; pude sentir
como aspiraba hasta la ultima gota de leche, y con su
experta mano, me ordeñaba, con suaves presiones desde el
tronco hasta la cabeza, dejándome totalmente seco, y
después de dejarme limpia la verga, pasó su lengua
también por mis huevos, que estaban llenos de saliva,
los cuales también limpio perfectamente, al tiempo que
me decía. - Que rica esta ésta lechita, ya me hacía
falta saborearla de nuevo- cuando me soltó, las piernas
no me respondían, así que me acosté al lado de ella, y
comenzó a acariciarme el pecho, y a enredar sus dedos en
mis vellos, mientras yo seguía disfrutando aun de la
sensación del increíble orgasmo que me había regalado mi
suegrita, ninguno de los dos dijo nada, solo
reposábamos; y comencé a besarle el cuello, cerro los
ojos y solo jadeaba; con mi mano derecha sobaba
lujuriosamente sus hermosas tetas, extremadamente
suaves, de tamaño mediano, con un pezón color marrón,
grande y suave, sus aureolas eran también perfectas, de
un color un poco mas oscuro, y grandes, justo como me
encantan las tetas.
De nuevo vinieron a mi mente las
veces que había soñado con este momento, era mejor de lo
que me había imaginado, su piel era tan suave; baje mi
boca hacía sus hermosas tetas, y pasé mi lengua por sus
pezones los cuales respondieron poniéndose aun más duros
y grandes, y lentamente fui bajando hacía su cadera; al
llegar a su rica papayita, me abrí paso con la lengua y
contemple embelesado aquella raja que escurría
abundantemente, separe delicadamente los pliegues de
aquel tesoro, su aroma penetro directamente a mi
cerebro, lo que hizo que mi verga reaccionara
inmediatamente; con ambos dedos separe sus labios,
comenzando a recorrer lentamente con la punta de mi
lengua su clítoris, que ya se encontraba casi amoratado
de la excitación,; para descender muy lentamente por
todo lo largo de su ardiente rajita, deteniéndome en la
entrada de su rico culito, ella solo levantaba más las
caderas y gemía deliciosamente, con la punta de la
lengua taladre aquella apretada entrada, lo que hizo que
gritara de placer y acercara aun más con ambas manos mi
cabeza que se encontraba enterrada en aquellas
monumentales nalgas; seguí con el tratamiento, mi lengua
recorría lentamente desde el clítoris hasta su culito, y
comencé a apresurar el ritmo de los lengüetazos de
arriba abajo, disfrutando enormemente ese sabor tan
único.
Cuando más excitada se
encontraba, me detuve y le deje ir toda la lengua al
interior de su empapada raja, haciendo movimientos de
entra y salida, lo cual hizo que me jalara de los
cabellos decidida a no dejarme ir, comprendí que se
encontraba al filo de su orgasmo, pero lo que yo quería
era seguir disfrutando de tan ricos jugos, así que me
separe de ella y comencé de nuevo con sus tetas, los
pezones se encontraba al máximo, estaban súper grades y
duros, y mi adorada suegrita, metió una mano por entre
mis piernas y quiso acomodarse mi verga en la entrada de
su cuevita, pero no la deje, le dije- no suegrita, no
voy a dejar que te vengas así tan rápido, solo talla mi
verga en tu panochita, lo cual hizo con gula y
desesperación, sentía como mi verga se deslizaba a todo
lo largo de tan rico manjar, ella instintivamente
empujaba sus caderas para meterse mi palpitante verga,
lo cual impedí, bajando de nuevo entre sus piernas, y
comencé de nuevo a darle legua, mientras que con una
mano seguía disfrutando de sus ricos melones,
acariciando cada centímetro; llevó mi mano a su boca y
se metí un dedo, el cual lamió con avidez, también
haciendo movimientos de entrada y salida; deje de
mamarle por unos instantes su conchita, y metí una
almohada bajo sus caderas para que pudiera levantarlas
más e introduje el dedo que me había chupado
completamente lubricado a su puchita, y comencé a hurgar
con la punta de mi dedo en busca de su punto G, mientras
que con la legua seguí arremetiendo contra su clítoris,
así que introduje otro dedo para poder masajear mejor su
hinchado punto G, el cual seguí estimulando al ritmo de
sus caderas, puede sentir como su panochita se contraía
rítmicamente apretándome los dedos en su interior, y
haciendo que le escurrieran aun más sus jugos, que yo
bebía ansioso.
Como pude seguí lamiendo su
clítoris y presionado fuertemente con ambos dedos sobre
su hinchado punto G, en ese momento sus gritos se
hicieron más fuertes y cachándoos, solo jadeaba ¡más,
más no pares!, sigue... así, así, oooh, me vengoó....!,
¡oooh,!-; mi mano hasta la muñeca se encontraba
completamente empapada y la almohada también, así que
seguí con el movimiento de mis dedos para seguir
estimulando su punto G, pero ella, seguía viniéndose
copiosamente; los dedos ya me dolían de la presión que
sobre ellos se ejercía, no podía detenerme en ese
momento, así que solo la voltee sobre la almohada y ella
con ambas manos separo sus nalgas, seguí con el
tratamiento pero esta vez mi lengua se dirigió a su
apretado culito, el cual se encontraba completamente
empapado de sus jugos, y con la otra mano le daba
ligeras palmadas en sus portentosas nalgas, ¡diablos que
ricas nalgas!, pero ella me pidió que le diera más
fuerte, que le pegara con mas fuerza, mientras seguía
viniéndose, y ella solo gemía y gritaba, cuando note que
sus contracciones se hicieron un poco más débiles, me
separe y me coloque la directamente detrás de ella, y
comencé a recorrer con mi verga la entrada de su
panochita dándole golpes como si mi falo fuera un
látigo, y de un solo golpe, se la deje ir hasta el fondo
de su empapada vagina, lo cual hizo que ella lanzara un
largo suspiro, podía sentir como mis huevos golpeaban
contra ella, y comencé a moverme lentamente, quería
disfrutar cada centímetro de aquella jugosa panocha,
podía ver como mi verga entraba y salía brillosa por la
copiosa lubricación de aquella rajita golosa, y como su
culito ya se encontraba un poco dilatado por las
arremetidas con mi lengua y dedos, en cada arremetida
ella me apretaba con más fuerza, aflojando sus músculos
vaginales cuando entraba y apretándome muy fuerte al
sacarla; así en esa posición de perrito, sus nalgas se
veían aun más grandes y suculentas, lujurioso no dejaba
de amasar con ambas manos toda esa carne, levante una
pierna para facilitar la entrada de mi verga, lo cual a
ella le fascino; por el espejo del tocador podía ver
como se acariciaba con una mano las tetas, el
espectáculo era increíble, y ella solo me decía que no
me detuviera, que siguiera, el placer era enloquecedor,
así que tuve que hacer mas lentos mis movimientos para
no venirme, respire profundamente tratando de alargar
más mi placer, y le metí un dedo en su culito, a lo que
ella solo gemía y se retorcía, y así, seguí arremetiendo
contra esas hermosas nalgas maduras, sintiendo como mis
bolas chocaban contra su espesa mata de vellos, y fue
cuando ella no resistió más y comenzó a succionarme la
verga de una manera exquisita, sentía como sí sus
músculos vaginales quisieran arrancarme la verga de tan
intensas que eran las palpitaciones, y comenzó a gritar.
aaah!, me vengo,... si, sigue dame más verga, no pares,
que rico!, aah!, ¡qué puta soy,... que puta soy!-, no
paraba de decir; lo que hizo que se exaltaran aun más
mis sentidos y no resistiera más, y sin voluntad alguna,
mis movimientos de cadera se sincronizaron a la
perfección con los de ella, mi cuerpo se tenso y lance
interminables chorros de espesa leche, en el interior de
la rica panocha de mi adorada suegra, fue un orgasmo
larguísimo, no quería sacarle la verga, que aun se
mantenía erguida y palpitante.
Ella solo se dejo caer estirando
las piernas y yo me acosté a su lado, acariciando su
hermoso trasero y espalda, ella aun no se reponía y
seguía jadeando y suspirando, se dio vuelta y me abrazo,
sin decir nada, pude notar como escurrían lagrimas de
sus ojos; solo se escuchaba el sonido de nuestras
respiraciones, y de nuevo comenzó a acariciarme muy
lentamente, y bajando su mano entre mis piernas tomo mi
pené y lo ordeño sacándome hasta la ultima gota de leche
que aun quedaba ahí, recogió con la punta de sus dedos
las gotitas de leche que escurrían mezcladas con sus
propios jugos y golosa se los llevo a la boca, después
de chuparse los dedos, dirigió su mano a la entrada de
su rajita la cual escurría una espesa mezcla de semen
con jugos vaginales, y tomándolos entre sus dedos se los
comenzó a embarrar en sus tetas, a lo cual yo solo
miraba embrujado por tanta cachondes.
Me despido con un beso diciendo
esto nunca ocurrio. al decirme esto se levanto y fue
directamente al baño, escuche caer el agua de la
regadera y dándome cuenta que mi novia estaría por
llegar pensé en vestirme, pero el olor a sexo era
exagerado, así que también me dirigí a la regadera, le
pedí que solo me dejara enjuagarme rápidamente, a lo que
ella no dijo nada, por lo que me metí al lado de ella,
disfrutando del agua caliente caer sobre mi cuerpo;
-sabes, me gusto mucho, nunca había tenido orgasmos tan
ricos, tienes una verga muy rica, y la sabes mover muy
bien, y no se diga tu lengua- al tiempo que se soltaba a
reír, -es lo mínimo que te mereces- le dije- sabes
cuantas veces te me habías antojado?, soñé muchas veces
con este momento- mientras ella delicadamente me
enjabonaba el cuerpo y meticulosamente limpiaba mi verga
y huevos, -este momento nunca se va a repetir, por el
bien de todos-, y dándome un tierno beso en los labios,
me dijo adiós-, y me hecho del baño, salí y me vestí
apresuradamente, sabía que ella tenía razón y que nada
podía ser diferente, así que al estar completamente
vestido me acerque al baño y ya con mis pensamientos más
claros, le dije, desde afuera -tiene razón señora, esto
nunca sucedió, ya me voy-, no obtuve respuesta, y
apresurado salí, haciendo esfuerzos por mantenerme en
pie, ya que las piernas literalmente me temblaban,
encendí un cigarro y camine buscando un taxi, para que
me llevara a mi casa, no podía quitarme de la mente
aquella escena, e imagine como sería haberme comido
también ese culo tan rico, pero ya era tarde para eso,
sí mi novia me hubiera visto, sin dudarlo habría sabido
por mi estúpida sonrisa, que había estado con otra
mujer.