Mi nombre es Denise soy una mujer
madurita, Sexy, tengo 39 años, soy casada, tengo un
esposo que me atiende bien no me puedo quejar, por eso
es que me extraña que me haya ocurrido lo que voy a
contarles.
Un día vinieron a visitarnos
nuevamente una amiga de la infancia con su familia su
esposo y su hijo de 25 años llamado Luís Alberto. Ellos
acostumbraban a venir cada mes con nosotros y nosotros
atendíamos a nuestros invitados todo el sábado y
domingo.
Por mala suerte yo tenia que
trabajar el lunes, así que mi Esposo que estaba de
vacaciones se ofreció a llevarlos a pasear ese día. Yo
me fui a mi trabajo y ahí recibí la llamada de mi esposo
diciéndome que Luís Alberto no había querido ir con
ellos ya que se tenia un poco de gripa y si podía ver
como estaba en cuanto regresara de trabajar.
Al llegar a casa fui a verlo,
estaba recostado y con un poco de fiebre, así que le
traje una pastilla para la calentura y un te. Se recostó
y se durmió, pasaron unas horas y regrese llevando agua
para darle otra pastilla. El estaba dormido, me senté en
la orilla de la cama. No sabia si despertarlo a dejarlo
dormir, le toque la frente para saber si aun tenia
fiebre. El se movió e inconcientemente, al menos eso
pensaba, coloco su mano en mi pierna.
Al sentir el contacto de su mano
no pude evitar estremecerme. Me di cuenta de que este
muchacho era muy atractivo, no se porque sentí un
cosquilleo recorrer mi cuerpo, al notar como sobresalía
su Bulto debajo de la sabana. Levante la sabana para
admirarlo mejor, no lo podía creer ahí estaba yo
admirándolo y sintiéndome un tanto excitada. Al voltear
a verlo me di cuanta de que se estaba haciendo el
dormido, su mano apretaba mi pierna, así que me levante
y me fui a mi cuarto, sin saber que pensar, ni que
hacer.
Me recosté tratando de dormir
pero no pude evitar pensar en lo que había ocurrido, en
eso escuche que se habría lentamente la puerta, yo cerré
los ojos y me hice la dormida. El se acerco se sentó a
la orilla de la cama y me observo por largo tiempo, de
pronto su mano comenzó a acariciarme las piernas
suavemente. Yo seguía haciéndome la dormida... sus manos
recorrian mis piernas hasta la orilla de la pantie. No
pude evitar estremecerme, por lo que se dio cuenta que
no estaba dormida y sus manos subieron hasta mi
conchita. Me dijo:
- Como he deseado esto desde hace
mucho. - Yo trataba de apararlo y le decía:
- No Alberto no esta bien soy una
mujer casada, además tu mama y yo nos conocemos desde
hace mucho. -
Pero el no me decía nada
solamente sus manos acariciaban mi cuerpo con ansias, yo
trataba de apartarlo, pero mis fuerzas me abandonaban y
no resistí mas.
Alberto recorría con su boca mis
muslos, hasta llegar a la pantie, la cual hizo a un lado
y su boca llego a mi conchita. Aaahh
que delicioso,
sentía sus manos apretando mis nalgas con fuerza, me
jalaba mas hacia el.
Mientras su boca recorría mi
conchita con ansias. Mm, aaaahh que rico.
- No pudo mas siquee, - le dije.
- Ahh
bebeee... que delicioso se
siente
sigue
-, el continuo besando mi conchita, sus
labios la recorrian en una forma tan deliciosa.
De repente metió su lengua hasta
el fondo y no pude evitar tener mi primer orgasmo.
- Ahh-, me mordí los labios,
tratando de no gritar, pues mi esposo no acostumbraba a
hacerme sexo oral, se sentia riquísimo y mi cuerpo se
estremecía de placer.
El se recostó en el sofá y me
dijo:
- Te gusta lo que viste hace rato
en el otro cuarto?-
- No-, le respondí, tome su pene
y lo acaricie y lo lleve a mi boca y lo bese.
- Aaahh. Que rica boca tienes,
que rico lo chupas, sigue. Cuantas veces soñé con
metértela así en la boca, rico que delicioso.
Yo no podía hablar, solo podía
responder saboreando ese gran trozo de carne, no lo
podía creer, jamás pensé que iba a estar con el hijo de
mi amiga y que lo iba a disfrutar tanto.
Me jalo hacia el y me hizo que me
montara encima. Me monte encima y el coloco su verga en
la entrada de mi conchita, que rico. Y de inmediato me
di cuenta lo que deseaba
así que no lo hice esperar y me
monte encima de el. Como una verdadera vaquera ansiosa
de cabalgar.
Me fui enterrando esa vergota
grande yo sola hasta el fondo, que rico.
- Ahora te voy a dar lo que tanto te hace falta
. y lo
que tanto había soñado. -
- Si, mételo rico. Demuéstrame
cuanto me deseabas. Que rico.
Y seguía cogiendome rico
cada vez
con mas y mas fuerza. Era delicioso sentir como me
jalaba de la cintura y empujaba mis nalgaas mas hacia
el, apretaba mis senos con fuerza, los amasaba. Que
delicioso, su verga casi salía de mi conchita hasta solo
quedar la cabeza y luego la ensartaba hasta adentro de
un solo golpe.
- Métemelo rico
sigue; mas;
ensártamela; toda; que rica verga tienes y que bien la
sabes usaar; sus manos apretaban con fuerza mis nalgas y
me jalaba mas y mas hacia el, yo gemía cada vez que me
la enterraba hasta el fondo, rico, métemela; toda. -
- Si. Muévete. Entierratela toda.
Que rico mueves tus nalguitas
jamás pensé que te
movieras tan sabroso.
- Ah
hay bebe, que rico lo haces
métemela toda; me vengoo, ahh
que deliciosooo. -
- Si, yo también me vengo, voy a
llenar de leche esa conchita tan rica que tienes. -
- Si bebe, lléname con tu leche
rica. Aahh. -
Yo pensé que todo había terminado
pero me equivoque este muchacho tenia tantas ganas de
cogerme me recostó y puso una de mis piernas en su
hombro y para mi asombro su verga aun estaba bien
parada. Me la ensarto toda de nuevo y comenzó a cogerme
con fuerza y desesperación:
- Ahh, que rico. Yo hacías
esfuerzos por no gritar. -
- Mmm que rica estas, siempre que
te saludaba volteaba a verte imaginando los ricas que
seria sentir tus nalguitas rebotando en mi. Que rico,
cuanto te deseaba. -
- Mmm. Bebe, que delicioso se ve
que de verdad tenias Calentura. Que rico se sentia como
me la enterraba hasta adentro hasta que sus bolas
rebotaban en mi.
Me levanto y me puso de rodillas
en la cama se puso detrás de mi, tomo su verga y lo
enterro hasta el fondo.
- Ah, bebe que rico. Entiérrame
toda esa vergota, hazme lo que quieras. -
Me jalaba con mas y mas
fuerza
mientras me daba nalgadas ricas y yo respondía
empujando mis nalgas hacia el para enterrarmela toda,
tomo mis cabellos con sus manos y me jalaba mas y mas:
Que rico, yo me sentía desvanecer, sus bolas rebotaban
con fuerza en mi conchita, me lo estaba haciendo tan
rico; en una forma tan salvaje que nunca me lo habían
hecho. Se movía mas y mas con desesperación.
- Aahh. Bebe, que rico, que
delicioso lo haces. -
Mi conchita estaba tan mojada,
sentia como entraba y salía este trozo de carne mientras
apretaba mis nalgas.
- Voy a destrozarte toda, voy a
destrozarte esa conchita rica, como nunca te lo han
hecho, -
- Si bebe, si papito. Metemela
toda, rico, me vengo. -
A el no le importo que me viniera
siguió cogiendome con tal fuerza, me jalaba de los
cabellos y me daba nalgadas tan ricas. Mi conchita se
estremecía, jamás me había sentido tan caliente. me
estaban dando la cogida mas rica de mi vida, perdí la
cuenta de las veces que me vine.
De repente el se estremeció
diciendo:
- Aaah. Me vengo, - y sentí que
inundaba mi conchita con su leche caliente. Que
delicioso, que rico.
Me volví a venir en cuanto sentí
su leche en mi conchita. Los dos quedamos recostados,
exhaustos. Abrazados.
Al poco tiempo llego mi amiga y
los dos nos comportamos como si nada hubiera ocurrido,
pero ahora y me encargo de invitar a mi amiga mas
seguido, ya que siempre encontramos excusa para estar
Alberto y yo solos.