Yo sospecho que la curiosidad
extrajo lo mejor de mí aquella noche, y terminé tratando
a los Jameson un poco más de lo que hubiera esperado.
Los Jameson son Dick y Connie, una linda pareja cerca de
los treinta años. Yo cuidaba a su bebé de un año, Jason.
El es un buen bebé, muy tranquilo y de buena conducta, y
es por eso que me sorprendí tanto aquella noche cuando
Dick, después de haberse ido sólo por unas pocas horas,
regresó a la casa. Dijo que sólo quería ver como estaba
Jason, pero yo podía percibir que algo pasaba.
Finalmente Dick admitió que él y
su esposa, Connie, habían tenido una discusión en la
fiesta en la que estaban y que la había dejado allí. Me
dijo que ella pasaría la noche con una amiga, y mientras
tanto, me preguntó si podría pagarme por quedarme unas
horas y hacerme cargo del bebé. Me encanta ría, le
respondí, y luego llamé a mis padres, les expliqué la
situación, y me dieron permiso para hacer lo que fuese
necesario.
Cuando volví, Dick me había
servido un trago y el bebé estaba dormido. Podía sentir
que él necesitaba alguien con quien hablar, así que
instintiva mente le ofrecí mi hombro para que se
apoyara, nunca pensando ni por un minuto que todo
aquello conduciría al sexo. Pero en poco tiempo, Dick se
disculpó por charlar continuamente acerca de sus
problemas y me preguntó acerca de mis amigos, acerca de
que me gustaba del sexo opuesto. Una cosa llevó a la
otra y pronto hubo un sentimiento de cercanía y nos
vimos envueltos en un cálido abrazo.
No pasó mucho tiempo antes de que
él dirijera mi mano hacia su crema llera, me incliné y
saqué su pija. Arrodillada, cerré lentamente mis labios
alrededor de su pija. Habría dado todo por ver la
expresión en su cara en ese momento, pero dada mi
situación, tenía que tomar su latiente erección como mi
única evidencia de cuanto apreciaba lo que le estaba
haciendo. Cerré mis ojos para degustar su sabor y
sentirla en mi boca, lentamente, acercando mi lengua a
lo largo del borde de la circuncisión.
Podía oir su repentino jadeo de
placer mientras mi boca se cerraba alrededor de su pija.
Su mano me sujetó fuertemente, acercandome más, mientras
su cadera embestía vigorosamente hacia atrás y adelante.
De nuevo cerré los ojos, chupando afanosamente y con
fuerza sus veinte centímetros de largo. Podía sentir la
cabeza de su pene golpeando el fondo de mi garganta con
cada poderosa embestida, y esto me excitaba mucho. La
sensación de su dura y tensa pija en mi boca, despertó
un hambre salvaje que casi no había conocido antes, pero
que no podía esperar para satisfacer.
Para ese entonces, él estaba
cogiendo mi cara con cortos y fuertes golpes, pero a mí
me encantaba y quería más. Lo recibía en cada embestida
tanto como podía, pero yo la deseaba toda, imaginandome
que lo que él estaba cogiendo era mi caliente y húmeda
concha. Su gran pene se deslizaba dentro y fuera de mí
mientras los ruidosos y húmedos sonidos ocupaban
nuestros oídos. Dick respiraba fuerte y presionaba mi
cara tanto que mi nariz estaba contra el hueso de su
pelvis. Mi lengua recorría toda su pija, sintiendo su
pulsante vena presionar mi mejilla. Yo no podía siquiera
tocarme el clítoris, estaba tan excitada por esta
aventura prohibida!
Las manos de Dick sujetaban mi
cabello, pero yo mantenía su pene en lo profundo de mi
boca, esperando ansiosamente que brotaran los chorros
calientes de leche que podía sentir que se formaban en
sus testículos, Luego sentí las calientes, húmedas y
viscosas descargas. Mamé fuerte mientras estrujaba sus
pelotas hinchadas con semen y trataba de extraer las
últimas y preciadas gotas y degustar su delicioso sabor.
Para mi entera sorpresa, después
de esto comencé a acabar. De todos los tipos a los que
se las había chupado, ninguno me había dado nunca antes
un orgasmo, al menos no sin comerme como yo lo había
estimulado a él recién. Mi vagina se contrajo una y otra
vez, enviando olas de placer a través de todo mi cuerpo.
Saqué mi mano de la concha y la sostuve en la pija de
Dick como si me aferrase a la vida misma, respirando
jadeante a través de mis fosas nasales mientras las
últimas gotas de leche llenaban mi garganta y me las
tragaba.
Para entonces ya me había calmado
lo suficiente como para dejar que la pija de Dick se
librara de mi asidero, pero aún me aguardaba otra
sorpresa. Podía sentir mi respiración, había chupado lo
último de su leche y había abier to los ojos. Parada en
la entrada estaba Connie, la esposa de Dick! Dick la vió
al mismo tiempo que yo y su cuerpo se tensó mientras yo
saltaba hacia atrás, lista para cualquier cosa.
Connie no dijo una palabra
mientras se acercaba hacia nosotros. Yo ya estaba
parada, alisando mi pollera y buscando un lugar donde
esconderme, cuando Connie puso sus manos en mis hombros
y me miró profundamente a los ojos. " Esto no puede ser
lo que yo imaginé que era, verdad?, tuve mi primer
pensamiento mientras sus manos tocaban mis hombros. Una
parte de mí pensaba que seguramente la mujer me iba a
estrangular en ese instante, mientras que la otra parte
sen tía un extraño hormigueo en la espalda.
Por un momento me tensé, luego me
relajé, mientras las manos de Connie me tocaban y
presionaban las tetas. Me encontré besandola, lenta y
profundamen te, su lengua indagaba la profundidad de mi
boca, produciendo calor en nuestros cuerpos, hasta la
pasión total. Ambas presionabamos fuertemente a la otra,
uniendo las vaginas mientras nuestras lenguas se
entrelazaban desvergonzadamen te justo enfrente de su
esposo. Podía sentir las manos de ella desabotonando mi
blusa mientras nos besabamos y sus manos pronto tenían
un fuerte asidero en mis tetitas. Ella estaba
pellizcandome cada pezón con su pulgar y su dedo índice
mientras nos apoyabamos mutuamente. El foco de lujuria
en mi concha crecía insoportablemente.
De alguna u otra manera, los tres
nos las arreglamos para ir en dirrec ción al dormitorio.
Ahora Dick era parte del asunto, ayudando a quitarme la
po llera mientras tomaba parte en quitar el sostén de su
esposa, así que pude to car todas sus suaves tetas. Los
pechos de Connie son mucho más grandes que los míos, y
yo, inconscientemente, siempre se los había envidiado.
Pero ahora no podía esperar para envolver mis labios en
sus pezones y chuparlos como su pequeño hijo.
Con los tres desnudos sobre la
cama, al fin Connie abrió sus piernas satisfaciendo mi
apuro por colocarme encima de ella. Mi mirada se
dirigía, como si fuera un imán, a su suave y ardiente
concha, entonces estiré vacilantemente mi mano para
tocarla. Dick estaba detrás mío, sus manos me aferraban
las tetas mientras se apoyaba sobre mi hombro.
"Besala, bebé. Comeme la concha."
le escuché susurrar a Connie, y yo me dirigí
irresistiblemente a ella. Dick se ubicó a mi lado y puso
su mano detrás de mi cabeza, empujándome dulcemente al
clítoris de Connie. Inmediatamente ella me recompensó
con un suspiro de placer mientras alzaba sus caderas y
sacaba del camino las manos de Dick, así podría enterrar
mi cara en su maravillosa concha. Llevé mi lengua a
través de sus labios vaginales, arriba y abajo, y le
intro duje la lengua bien profundo cuando me afirmé en
una dura y rosada "V".
La comencé a menear para intimar
con ella mientras las manos de Connie asían mi cabello y
me mantenían firmemente en el lugar. Mi trasero estaba
en lo alto mientras doblaba mi cuello y mis hombros para
introducir mi lengua a más profundidad. Cualquier cosa
para darle placer a ella, en lo que era, mi primera vez
con otra mujer. Los gemidos y los gritos de placer de
Connie eran entusiastas, diciendome lo bien que se lo
hacía cada vez que yo tocaba su clítoris. La única vez
que sus manos soltaron mi cabello fue para abrir más sus
rosados y deliciosos labios vaginales.
Dick había engordado de nuevo su
dura y firme pija sólo de observar toda la acción. El
regresó a mi lado, arrodilandose del mismo modo en que
yo me arrodillé detrás de los dulces muslos de su
esposa, y comenzó a jugar con mi concha, saboreando su
sudor y a veces abriendola hacia abajo con sus manos. Al
mismo tiempo, podía sentir que él tomaba su pija llena
de sangre en sus manos y probaba mi concha y mi culo.
El solamente me clavaría la
puntita en mi concha y llevaría bastante jugo del amor
hacia mi ano. Entonces, recién ahí me probaría, clavando
contra el rugoso y estrecho agujero con insistente
fuerza. Finalmente, yo ya no podía esperar la próxima
vez que él me pondría su pene en la concha, levanté mi
cabeza y presioné hacia atrás hasta que llegue a él, tan
fuerte que su grosor se incrustó hasta el fondo.
Connie gritaba, "Oh, dios, no te
detengas! No pares de comer mi concha!" y se esforzaba
desesperadamente por volver a poner mi cabeza abajo.
Pero ella no tenía que preocuparse. Yo no tenía ninguna
intención de parar de comerla. Dick empezó a cascar mi
vagina y a sujetar un montón de carne de mis caderas
mientras se la enderezaba de nuevo y me embestía con una
intensidad cruel y sin compasión.
Connie estaba fuera de sí debido
a la tensión y a la expectativa del climax que aumentaba
dentro nuestro. Ella estaba retorciendose por toda la
cama tan enloquecida que yo no sabía si podía manejarla
todavía lo suficiente como para encontrar su dulce
concha y comersela un poco más. Pero cuando la encon tré,
su estremecedor climax parecía desatar el mío y me corrí
por los bordes de a chorros. Mi concha se amoldaba
convulsivamente alrededor de la pija de su esposo, que
arremetía contra mí y entonces sentí que dentro de mí
brotaba algo con mucho ímpetu, rociando mi interior con
semen.
Connie gemía estupidamente,
agitando los brazos mientras acababa, y su esposo
vaciaba su carga en mí. Por mi parte, todos mis músculos
y mis articula ciones habian practicado mientras el
golpeteo de Dick se había repetido unas diez veces. Los
tres acabamos casi al mismo tiempo, un retorcijo mental,
una explosión estrepitosa de huesos, que nos dejó
fatigados y exhaustos. Dick lentamente se deslizó fuera
de mi concha y nos envolvimos en un montón de brazos y
piernas deseosos, sobre la colcha.
Ninguno de nosotros habíamos
tenido la oportunidad de pensar sobre la noche anterior,
pero Connie que vivo en casa con mis padres,
frecuentemente cuido los bebés de los vecinos para ganar
suficiente dinero para continuar mis estudios de
penúltimo año en una universidad de la localidad. El
nuestro es un vecindario promedio, de clase media y la
gente es buena, aunque tengo que admitir que hasta esa
noche nunca pensé que fuera excitante alguna de las
personas con las que trabajaba. Yo sospecho que la
curiosidad extrajo lo mejor de mí aquella noche, y
terminé tratando a los Jameson un poco más de lo que
hubiera esperado. Los Jameson son Dick y Kathy, una
linda pareja cerca de los treinta años. Yo cuidaba a su
bebé de un año, Jason. El es un buen bebé, muy tranquilo
y de buena conducta, y es por eso que me sorprendí tanto
aquella noche cuando Dick, después de haberse ido sólo
por unas pocas horas, regresó a la casa. Dijo que sólo
quería ver como estaba Jason, pero yo podía percibir que
algo pasaba. Finalmente Dick admitió que él y su esposa,
Kathy, habían tenido una discusión en la fiesta en la
que estaban y que la había dejado allí. Me dijo que ella
pasaría la noche con una amiga, y mientras tanto, me
preguntó si podría pagarme por quedarme unas horas y
hacerme cargo del bebé. Me encanta ría, le respondí, y
luego llamé a mis padres, les expliqué la situación, y
me dieron permiso para hacer lo que fuese necesario.
Cuando volví, Dick me había servido un trago y el bebé
estaba dormido. Podía sentir que él necesitaba alguien
con quien hablar, así que instintiva mente le ofrecí mi
hombro para que se apoyara, nunca pensando ni por un
minuto que todo aquello conduciría al sexo. Pero en poco
tiempo, Dick se disculpó por charlar continuamente
acerca de sus problemas y me preguntó acerca de mis
amigos, acerca de que me gustaba del sexo opuesto. Una
cosa llevó a la otra y pronto hubo un sentimiento de
cercanía y nos vimos envueltos en un cálido abrazo. No
pasó mucho tiempo antes de que él dirijera mi mano hacia
su crema llera, me incliné y saqué su pija. Arrodillada,
cerré lentamente mis labios alrededor de su pija. Habría
dado todo por ver la expresión en su cara en ese
momento, pero dada mi situación, tenía que tomar su
latiente erección como mi única evidencia de cuanto
apreciaba lo que le estaba haciendo. Cerré mis ojos para
degustar su sabor y sentirla en mi boca, lentamente,
acercando mi lengua a lo largo del borde de la
circuncisión. Podía oir su repentino jadeo de placer
mientras mi boca se cerraba alrededor de su pija. Su
mano me sujetó fuertemente, acercandome más, mientras su
cadera embestía vigorosamente hacia atrás y adelante. De
nuevo cerré los ojos, chupando afanosamente y con fuerza
sus veinte centímetros de largo. Podía sentir la cabeza
de su pene golpeando el fondo de mi garganta con cada
poderosa embestida, y esto me excitaba mucho. La
sensación de su dura y tensa pija en mi boca, despertó
un hambre salvaje que casi no había conocido antes, pero
que no podía esperar para satisfacer. Para ese entonces,
él estaba cogiendo mi cara con cortos y fuertes golpes,
pero a mí me encantaba y quería más. Lo recibía en cada
embestida tanto como podía, pero yo la deseaba toda,
imaginandome que lo que él estaba cogiendo era mi
caliente y húmeda concha. Su gran pene se deslizaba
dentro y fuera de mí mientras los ruidosos y húmedos
sonidos ocupaban nuestros oídos. Dick respiraba fuerte y
presionaba mi cara tanto que mi nariz estaba contra el
hueso de su pelvis. Mi lengua recorría toda su pija,
sintiendo su pulsante vena presionar mi mejilla. Yo no
podía siquiera tocarme el clítoris, estaba tan excitada
por esta aventura prohibida! Las manos de Dick sujetaban
mi cabello, pero yo mantenía su pene en lo profundo de
mi boca, esperando ansiosamente que brotaran los chorros
calientes de leche que podía sentir que se formaban en
sus testículos, Luego sentí las calientes, húmedas y
viscosas descargas. Mamé fuerte mientras estrujaba sus
pelotas hinchadas con semen y trataba de extraer las
últimas y preciadas gotas y degustar su delicioso sabor.
Para mi entera sorpresa, después de esto comencé a
acabar. De todos los tipos a los que se las había
chupado, ninguno me había dado nunca antes un orgasmo,
al menos no sin comerme como yo lo había estimulado a él
recién. Mi vagina se contrajo una y otra vez, enviando
olas de placer a través de todo mi cuerpo. Saqué mi mano
de la concha y la sostuve en la pija de Dick como si me
aferrase a la vida misma, respirando jadeante a través
de mis fosas nasales mientras las últimas gotas de leche
llenaban mi garganta y me las tragaba. Para entonces ya
me había calmado lo suficiente como para dejar que la
pija de Dick se librara de mi asidero, pero aún me
aguardaba otra sorpresa. Podía sentir mi respiración,
había chupado lo último de su leche y había abier to los
ojos. Parada en la entrada estaba Kathy, la esposa de
Dick! Dick la vió al mismo tiempo que yo y su cuerpo se
tensó mientras yo saltaba hacia atrás, lista para
cualquier cosa. Kathy no dijo una palabra mientras se
acercaba hacia nosotros. Yo ya estaba parada, alisando
mi pollera y buscando un lugar donde esconderme, cuando
Kathy puso sus manos en mis hombros y me miró
profundamente a los ojos. " Esto no puede ser lo que yo
imaginé que era, verdad?, tuve mi primer pensamiento
mientras sus manos tocaban mis hombros. Una parte de mí
pensaba que seguramente la mujer me iba a estrangular en
ese instante, mientras que la otra parte sen tía un
extraño hormigueo en la espalda. Por un momento me
tensé, luego me relajé, mientras las manos de Kathy me
tocaban y presionaban las tetas. Me encontré besandola,
lenta y profundamen te, su lengua indagaba la
profundidad de mi boca, produciendo calor en nuestros
cuerpos, hasta la pasión total. Ambas presionabamos
fuertemente a la otra, uniendo las vaginas mientras
nuestras lenguas se entrelazaban desvergonzadamen te
justo enfrente de su esposo. Podía sentir las manos de
ella desabotonando mi blusa mientras nos besabamos y sus
manos pronto tenían un fuerte asidero en mis tetitas.
Ella estaba pellizcandome cada pezón con su pulgar y su
dedo índice mientras nos apoyabamos mutuamente. El foco
de lujuria en mi concha crecía insoportablemente. De
alguna u otra manera, los tres nos las arreglamos para
ir en dirrec ción al dormitorio. Ahora Dick era parte
del asunto, ayudando a quitarme la po llera mientras
tomaba parte en quitar el sostén de su esposa, así que
pude to car todas sus suaves tetas. Los pechos de Kathy
son mucho más grandes que los míos, y yo,
inconscientemente, siempre se los había envidiado. Pero
ahora no podía esperar para envolver mis labios en sus
pezones y chuparlos como su pequeño hijo. Con los tres
desnudos sobre la cama, al fin Kathy abrió sus piernas
satisfaciendo mi apuro por colocarme encima de ella. Mi
mirada se dirigía, como si fuera un imán, a su suave y
ardiente concha, entonces estiré vacilantemente mi mano
para tocarla. Dick estaba detrás mío, sus manos me
aferraban las tetas mientras se apoyaba sobre mi hombro.
"Besala, bebé. Comeme la concha." le escuché susurrar a
Kathy, y yo me dirigí irresistiblemente a ella. Dick se
ubicó a mi lado y puso su mano detrás de mi cabeza,
empujándome dulcemente al clítoris de Kathy.
Inmediatamente ella me recompensó con un suspiro de
placer mientras alzaba sus caderas y sacaba del camino
las manos de Dick, así podría enterrar mi cara en su
maravillosa concha. Llevé mi lengua a través de sus
labios vaginales, arriba y abajo, y le intro duje la
lengua bien profundo cuando me afirmé en una dura y
rosada "V". La comencé a menear para intimar con ella
mientras las manos de Kathy asían mi cabello y me
mantenían firmemente en el lugar. Mi trasero estaba en
lo alto mientras doblaba mi cuello y mis hombros para
introducir mi lengua a más profundidad. Cualquier cosa
para darle placer a ella, en lo que era, mi primera vez
con otra mujer. Los gemidos y los gritos de placer de
Kathy eran entusiastas, diciendome lo bien que se lo
hacía cada vez que yo tocaba su clítoris. La única vez
que sus manos soltaron mi cabello fue para abrir más sus
rosados y deliciosos labios vaginales. Dick había
engordado de nuevo su dura y firme pija sólo de observar
toda la acción. El regresó a mi lado, arrodilandose del
mismo modo en que yo me arrodillé detrás de los dulces
muslos de su esposa, y comenzó a jugar con mi concha,
saboreando su sudor y a veces abriendola hacia abajo con
sus manos. Al mismo tiempo, podía sentir que él tomaba
su pija llena de sangre en sus manos y probaba mi concha
y mi culo. El solamente me clavaría la puntita en mi
concha y llevaría bastante jugo del amor hacia mi ano.
Entonces, recién ahí me probaría, clavando contra el
rugoso y estrecho agujero con insistente fuerza.
Finalmente, yo ya no podía esperar la próxima vez que él
me pondría su pene en la concha, levanté mi cabeza y
presioné hacia atrás hasta que llegue a él, tan fuerte
que su grosor se incrustó hasta el fondo. Kathy gritaba,
"Oh, dios, no te detengas! No pares de comer mi concha!"
y se esforzaba desesperadamente por volver a poner mi
cabeza abajo. Pero ella no tenía que preocuparse. Yo no
tenía ninguna intención de parar de comerla. Dick empezó
a cascar mi vagina y a sujetar un montón de carne de mis
caderas mientras se la enderezaba de nuevo y me embestía
con una intensidad cruel y sin compasión. Kathy estaba
fuera de sí debido a la tensión y a la expectativa del
climax que aumentaba dentro nuestro. Ella estaba
retorciendose por toda la cama tan enloquecida que yo no
sabía si podía manejarla todavía lo suficiente como para
encontrar su dulce concha y comersela un poco más. Pero
cuando la encon tré, su estremecedor climax parecía
desatar el mío y me corrí por los bordes de a chorros.
Mi concha se amoldaba convulsivamente alrededor de la
pija de su esposo, que arremetía contra mí y entonces
sentí que dentro de mí brotaba algo con mucho ímpetu,
rociando mi interior con semen. Kathy gemía
estupidamente, agitando los brazos mientras acababa, y
su esposo vaciaba su carga en mí. Por mi parte, todos
mis músculos y mis articula ciones habian practicado
mientras el golpeteo de Dick se había repetido unas diez
veces. Los tres acabamos casi al mismo tiempo, un
retorcijo mental, una explosión estrepitosa de huesos,
que nos dejó fatigados y exhaustos. Dick lentamente se
deslizó fuera de mi concha y nos envolvimos en un montón
de brazos y piernas deseosos, sobre la colcha. Ninguno
de nosotros habíamos tenido la oportunidad de pensar
sobre la noche anterior, pero Kathy luego me explicó que
ella había estado disfrutando actos lésbicos con algunas
de sus amigas durante algún tiempo y que había estado
poniendo a un extraño en su matrimonio. Ahora que
nosotros habíamos establecido un trío, y que ella me
podía compartir con Dick, se sentía mucho más feliz y
más segura con respecto a su matrimonio. Probablemente,
como habrán adivinado, los tres continuamos viendonos
bastante en las semanas y meses subsiguientes. Desde
aquella vez, siempre que cuidé bebés, me he dedicado
afanosamente a la actividad en tríos. Curiosamente, me
sentiría culpable teniendo sexo única mente con un
miembro de la pareja matrimonial. En estos días, con
frecuencia presto servicios para cuidar bebés a parejas
que ni siquiera salen!.Simplemente nosostros nos
'quedamos en casa' con las vaginas, los brazos y los
genitales de cada uno. Con estas magnificas sesiones,
quien desea ir al cine? luego me explicó que ella había
estado disfrutando actos lésbicos con algunas de sus
amigas durante algún tiempo y que había estado poniendo
a un extraño en su matrimonio. Ahora que nosotros
habíamos establecido un trío, y que ella me podía
compartir con Dick, se sentía mucho más feliz y más
segura con respecto a su matrimonio. Probablemente, como
habrán adivinado, los tres continuamos viendonos
bastante en las semanas y meses subsiguientes.
Desde aquella vez, siempre que
cuidé bebés, me he dedicado afanosamente a la actividad
en tríos. Curiosamente, me sentiría culpable teniendo
sexo única mente con un miembro de la pareja
matrimonial. En estos días, con frecuencia presto
servicios para cuidar bebés a parejas que ni siquiera
salen!.Simplemente nosostros nos 'quedamos en casa' con
las vaginas, los brazos y los genitales de cada uno. Con
estas magnificas sesiones, quien desea ir al cine?