Déjenme contarles que yo tengo 30
años y de cómo hace poco me lleve la virginidad de
Mariana, es una mujer de 23 años blanca mide 1.60 metros
y tiene un cuerpo delicioso, cuando la conocí fue algo
inesperado y llegamos a salir haciéndonos novios. En
nuestros constantes encuentros la convencí de tener
nuestra primera experiencia.
Una ocasión que estuvimos solos
en la casa de la abuela la comencé a tocar
convenciéndola con mis caricias de ceder en pasar a uno
de los cuartos, al estar en la cama la bese poco a poco
por el cuello de donde emanaba un perfume delicado el
cual combinado con su excitación era una delicia a mi
olfato, al sentir sus cabellos en mis manos era como
acariciar la seda.
Poco a poco fui desprendiendo sus
zapatos, su blusa y su bra quedando al descubierto dos
pequeños pero fuertes, imponentes y suaves volcanes que
poco a poco fueron marcando más su dureza cuando con mi
legua los acaricie, fui muy suave y delicado en cada
beso que recorrió hasta ese entonces lo que había de su
cuerpo desnudo. Como tuvimos el tiempo del mundo lo que
en un principio fue por parte de ella tensión, adquirió
naturalidad sentí como se fue dejando llevar y viví sus
caricias que aunque inexpertas delataban el deseo que
comenzaba a arder en ella.
Ella fue quien después de un
largo rato de besos y caricias desprendió mi ropa y su
pantalón quedando ambos casi desnudos pues ella conservo
su bikini, no saben que agradable fue ver lo plano de su
vientre y sentir el calor de su cuerpo, lo suave de sus
caderas, mismas que bese como loco pero en todo momento
tratando de conservar la calma, la llene de caricias yo
sabía que Mary sería quien pediría el siguiente paso y
así fue, llego el momento en que le besaba la
entrepierna cuando me sorprendió diciendo que esperara,
yo creí que no quería continuar aunque me sentí
frustrado decidí que esto pasaría en el momento que ella
lo quisiera. Pero la sorpresa fue tal cuando ella misma
se deshizo del resto de ropa y con voz temblorosa me
pidió entrara en ella pero que tuviera cuidado debido a
que nunca había tenido relaciones, pueden imaginar que
sentí, lo que no hice de manera inmediata, quise poner
mi suerte a prueba besando su virginidad lo que al
momento la enloqueció y sentí su primer orgasmo aun sin
haberla penetrado.
Después de eso encendí en ella
todo el instinto de mujer que me correspondió de igual
manera, me exigió que entrara en ella cosa que hice muy
despacio, sintiendo sus jugos como lubricaban, aun así
no podía entrar de un golpe sentí como lo impedía su
himen aun intacto, con pequeñas arremetidas fui haciendo
que lo tenso de su cuerpo se desvaneciera quedando en su
lugar lo placentero de oír y sentir su excitación y
aunque torpemente ella comenzó a mover sus caderas donde
ella misma quería entregarse. Así fue como logre estar
en ella debo aceptar que mi nivel de control estuvo a
punto de llegar en algunos instantes a su limité y
quería invadirla por mi semen que debía ser liberado, no
sin antes llenarla de placer, cosa que logré cuando
estuve dentro de ella, no se cuanto tiempo paso en lo
que ambos nos entregamos el uno al otro pero si recuerdo
cuando oí sus gritos donde me decía que estaba
“muriéndose” que no podía describir lo que sentía, por
fin mi propósito estaba cumplido el hacerla mía, aun
cuando ella se había venido 2 veces de manera intensa yo
seguí hasta que logré sacar todo lo que había reservado
para ella.
Después de esto hemos tenido
largas cesiones de sexo, donde ahora a ella le comienza
a inquietar nuevas formas de placer y yo comienzo a
jugar con su trasero donde en juegos le digo que la voy
a penetrar por detrás, me responde que sus amigas le han
dicho que es doloroso a lo que le respondo que también
decían que el sexo oral es asqueroso y ella se ha vuelto
una experta y además adicta y lo hace como nunca.
Ya les contaré como hago mía
también esa virginidad.