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Hacía un mes le había dicho mientras teníamos sexo: “me
gustaría ver cómo otro hombre te penetra”, abrió sus ojos
azules y me dijo “¿si?”.Sentí como su vulva se contrajo, se
relajaba y se humedecía más, me tomó de las nalgas y levantó
su pelvis metiéndose más mi pene, es pequeño, pero no me
quejo, la idea la excitó. ¿Te gustaría hacerlo?, y ella me
dijo “SI”.
Nos salimos a vivir jóvenes, ella 15 y yo 30,
luego de 10 años de matrimonio había que hacer algo porque
la pasión y el sexo casi habían desaparecido.Ella es bajita,
senos medianos talla 32, caderas rectas de 82 cm, cintura 58
cm, su rajita es de labios delgados y muy estrecha, cabello
rubio, ojos azules.No me gustan las prostitutas ni los
prostitutos, por eso le dije que si había algún hombre que
le gustara para hacerlo.
Ella me expresó “Si, si hay un
hombre que me atrae y que me vuelve loca y siempre he
querido tirar con él”. ¿Quién?, le pregunté. Me dijo tu
amigo Jorge Alirio.No fue difícil convencerlo, pero si me
dio algo de pena cuando le pregunté “¿te gustaría tener sexo
con mi esposa”?, superada la sorpresa dijo que si, pero que
su esposa Mirtha no se fuera a enterar.
Fue un miércoles
Jorge A. saldría temprano y sería en mi casa, preparé un
lugar para ver todo, se lo informé, me dio un beso antes de
ir ambos al trabajo y me preguntó “¿estás seguro?”, si, le
respondí.Los escuché cuando llegaron a la casa, ella entró
al cuarto, sólo llevaba el panty, todo lo demás se lo había
quitado Jorge.Ella se arrodilló y él sacó su pene, si, era
por lo menos el doble de grande que el mío, lo mamaba todo,
se metía en la boca lo que podía, él la tomaba de la nuca y
se lo metía a la boca.
Ella se paró, lo tomó del pene y le
dijo “vas a tener que meterme todo eso”, abrió las piernas y
ofreció aquella estrecha raja, “te quiero dentro de mí”, él
no la hizo esperar, comenzó a metérsela, y ella a gemir “ahhhh,
si, rico, despacio, no me vayas a dañar, ahh ayyyy”.
Ella
controlaba la penetración colocando sus blancas manos en las
caderas de Jorge Alirio, hasta que finalmente todo aquel
pedazo de carne estaba dentro de mi esposa.Aquel hombre
hundió su bien formado pene en el sexo de mi esposa, ella
boca arriba, con sus piernas muy separadas, recibió la
estocada y sólo lanzó un gran gemido y gran “Uuuuuummmmmm”Sus
manos estaban sobre las caderas del hombre, seguro para
controlar la gran penetración de la cual estaba siendo
víctima, lentamente se iba dejando meter todo dentro ella,
la mitad, más, un poco más, un poco más de la mitad, ella lo
dejaba entrar.A veces parece que le costaba trabajo que
aquel miembro viril muy duro y erecto pudiese entrar en
ella, pero si, lo estaba logrando.
Estaba logrando que aquel
enorme miembro se perdiera por completo dentro de ella y que
su estrecha rajita se tragara toda aquella barra dura y
mojada.“Ummm, si, si, si, que rico sentirla toda dentro de
mi si, papacito, dele así rico, dele, dele, no para papito,
deme duro, métala toda, deme, deme, deme….”
Durante 40
minutos aquel hombre no paró, papito veníte en mi boca si,
dame toda tu lechita caliente en la boca.Cuando se acercaba
el fin, él se paró, la tomó de la nuca y se la metió en la
boca, no vi que ninguna gota de semen escapara de su boca,
se la tomó toda.Así estuvieron toda la tarde, Jorge llegó
tarde a casa, pero Mirtha no sospechó nada. |