He estado leyendo algunos relatos
y aprovecho esta ocasión para contar mi experiencia con
mi padre... Vivimos en Barcelona yo me llamo Susana y
tengo 21 años y mi padre se llama Alberto y tiene 48
años. Los dos vivimos solos desde que mis padres se
divorciaron y como mi madre se marchó a Londres yo
preferí quedarme con él.
Bueno para no enrollarme mucho
iré un poco más al grano. Yo a veces notaba como mi
padre me miraba cuando salía de la ducha o cuando me
sentaba con él a ver la tele, pero no con los ojos que
un padre mira a una hija. Como la cosa no había llegado
a más no le di más importancia.
Pero el verano pasado la cosa
cambió. Llegaba de una fiesta de verano un poco borracha
a casa, bueno bastante borracha, entre el calor y demás
había bebido mucho. Mis amigos me habían dejado en el
portal y yo subí a casa y cerré la puerta y me fui de
puntillas intentado no hacer ruido a mi habitación.
Encendí la luz y me eché encima de la cama, me empecé a
quitar la ropa, pero de la borrachera que tenía me quedé
con las piernas colgando echada boca arriba y la luz
encendida dormida.
Mi padre se levantó al baño y al
ver la luz encendida se asomó por la habitación para ver
lo que pasaba, y cual fue su sorpresa al verme allí en
semejante situación, me intentó despertar y yo lo
notaba, pero me quedé quieta para ver lo que hacía.
Me
llamaba y yo como si nada, entonces fue a por una manta
para ponérmela encima y en ese momento le dije que por
favor que no me dejara sola que me encontraba un poco
mareada. Me dijo que mejor me fuera con él a dormir a su
habitación que en mi cama no estaríamos cómodos, eso me
gustó, estaba muy excitada, mi padre me estaba viendo
desnuda y yo sabía que no me quitaba ojo de los pechos y
del coño. Llegamos a su cama y me dejé caer boca arriba
con las piernas un poco abiertas para que me contemplara
bien.
Entonces el ya no aguantó más y
empezó a acariciarme la cara, el cuello. Siguió bajando
por los pechos y en ese momento notó que me estaba
excitando mucho, que mis pechos se ponían duritos cuando
él me los acariciaba... en ese momento le dije que
siguiera que me estaba gustando lo que me hacía. Siguió
bajando y empezó a meterme los dedos por el coño
suavemente, coño depilado ese día por la mañana y ya un
poco húmedo de tanta excitación.
Al ver que me dejaba
hacer empezó a morderme los pezones y a lamerlos y en
ese momento me salió un gemido que hizo que mi padre se
calentara aún más. Se quitó los bóxer que llevaba
puestos y mientras me sujetaba los brazos por encima de
la cabeza siguió comiéndome los pezones ya durísimos y
empezó a rozar su polla con mi coño, lo que me hizo
empezar a gemir y no parar, no me creía lo que estábamos
haciendo, pero me estaba gustando.
Seguía rozándome más y más sin
parar y besándome por todos los lados hasta que se le
puso durísima y de un golpe me la metió hasta el fondo,
el placer que sentí en ese momento no lo puedo
describir, la sentí toda dentro de mi, la sacaba y la
metía con fuerza estaba muy excitado y sabía que me
estaba gustando, seguía sin parar diciendo que no sabía
que acabaría siendo su putita, seguía sacándola y
metiéndola sin parar y yo cada vez gimiendo más... sin
poder tocarle porque me seguía sujetando los brazos.
Cuando ya no aguantó más se corrió dentro de mi coño
dejándolo empapado, entonces me soltó y me dejó
abrazarlo.
Esa noche me quedé a dormir con
él, abrazada a él, me tocaba el coño y las tetas
esperando a ver alguna reacción. A medida que iba
pasando la noche y a mi la borrachera, tenía más claro
lo que había pasado, entonces me di la vuelta y puse mi
mano en su polla y empecé a masturbarle quería hacer
feliz a mi padre y que supiera que siempre que quisiera
estaría con él. No tardó mucho en reaccionar y me pidió
que por favor se la mamara, no dudé en hacerlo tenía
muchas ganas de seguir con él.
Me la metí en la boca y
empecé a chuparla despacio mientras él gozaba metiéndome
los dedos por el coño y el culo. La tenía ya durísima y
me dijo que parara que quería disfrutar de mi culo, me
puso a cuatro patas y primero me la metió en el coño
para llenarse de mis flujos y así luego poder metérmela
de golpe en el culo.
El gemido que me salió en ese
momento se debió de oír en toda la casa... no podía
imaginar el placer que sentía junto a mi padre, sabía
como hacerme sentir toda una putita, usada por él, me la
metía sin contemplaciones mientras me metía los dedos
por el coño… estuvo así un buen rato hasta que se corrió
en mi culo. Luego nos fuimos a al ducha y allí seguimos
jugando.
Desde ese día dormimos juntos y
tenemos una relación muy especial. Le gusta que ande
medio desnuda por casa, que me eche con él en el sofá a
ver la tele, mi cabeza encima de sus piernas y yo echada
con las piernas un poco abiertas para tocarme bien.
Disfrutamos mucho juntos. Ver el Video del Relato