El olor a incienso me mareaba, y
tumbada sobre esa esterilla
artesana de una especie de mimbre
flexible, notaba sobre mi piel desnuda un
escalofrío que la hacía
estremecer...
Las manos resbalaban lentamente y
de forma suave por todo mi
tórax, cubriendo mi vientre y mis
redondos y voluptuosos pechos con una capa de
aceite. Podía sentir cada uno de
esos robustos dedos hacer la presión exacta en
cada poro de mi piel. Estimulando
mis sentidos y dejando que mi mente me
abandonara para solo sentir el
placer...
Con el bote lleno de esa
sustancia de tacto lubricante, él
vierte un chorrito desde el final
de mi cuello hasta el principio de mi pubis y
puedo sentir como este se expande
y aprovechando las pendientes que generan mis
curvas naturales gotea
produciendo en mi un cosquilleo casi insoportable...
Mis manos permanecen amarradas a
cada lado de la esterilla,
con unas cintas suaves pero
firmes. La música y las esencias me trasladan a un
mundo diferente. Siento sobre mi
pubis que vierten algo más denso y frío... sin
poder ver nada me excito....
Hasta el momento, a pesar de mi
desnudez y la tensión de mi
consentida ceguera e inmovilidad
la excitación no había sido sexual, por lo
menos lo que hasta ese momento yo
entendía por sexual... era pausada y llena de
pudor.
Antes de mi boda mis amigas el
día de la despedida de soltera
me habían traído a un lugar
chiquitito, con una puerta escondida en uno de las
callejuelas retorcidas del casco
antiguo. En mi mano pusieron una especie de
ticket, y ellas se quedaron en
una tetería reunidas entre risitas tomándose
algo.
La verdad que al no ver luces de
neón ni nada similar se
quitaron mis temores acerca de
esos espectáculos horteras donde un musculado
maromo se balancea semidesnudo a
tu alrededor, como si nunca hubieras visto
ninguno..., y las demás gritan
desesperadas... eso, a parte de ponerte un
gorrito ridículo de semi
extraterrestre que lleva un "mini-yo" o un "super-yo"
como fetiche...
Al entrar una señora en la puerta
me sonrió, tenía un aspecto
atípico, bohemio diría yo. El
mostrador era aséptico, como si se tratara de una
tienda de estas que se han puesto
últimamente de moda, de velitas y pijadillas
de ese tipo. No me habló, yo
saludé y enseñe mi ticket siguiendo las
instrucciones de mis amigas....
Nada más ver el ticket la señora
abrió un cajón del
mostrador, y de forma directa y
casi sin darme tiempo a reaccionar tapo mis ojos
con una tela similar al
terciopelo negro. A partir de ahí durante un rato no vi
nada, sentí que otra persona me
dirigía a algún lugar guiándome de su mano que
me apretaba vigorosamente...
Entre en algún lugar de aromas
muy agradables, yo no paraba
de reírme, pensando que broma
sería y en parte por la tensión... nadie hablaba,
ni se hoy ningún tipo de ruido
humano...
Varias manos comenzaron a
desprenderme de la ropa, muy lento
y suave, al poner resistencia me
sujetaron con fuerza hasta provocar en mi algo
de pánico. Pensé en mis amigas, y
s supe que ellas jamás me meterían en un lió.
Unos dedos se posaron sobre mis
labios llamándome al silencio... y desde
entonces enmudecí...
Sentí como mi ropa iba cayendo al
suelo resbalando por mi
piel, proporcionándome suaves
caricias que llenaban de escalofríos mi cuerpo, y
ante todo el pudor de saber que
era observada desnuda por... por quien???
Me guiaron hasta casi tumbarme en
el suelo y sentí como
amarraban mis muñecas con una
tela muy suave... así empezó todo...
...Sobre mi pubis, noto un
movimiento, lo conozco y me es
familiar, mientras mi cuerpo debe
relucir con los aceites me están rasurando con
alguna cosa similar a espuma...
unas manos entre abren mis pierna, sin rozar ni
un milímetro con su piel mi vulva
asustada, intranquila y palpitante en esos
momentos. Apura por la parte
central y notó como tras un rato deja mi piel de un
tacto similar al más suave vulva
infantil... con una toalla tibia aclara la zona
y un chorrito de otra nueva
sustancia comienza a caer sobre la irritada piel.
Esa sustancia se cuela entre mis
labios, y noto las cosquillas despertar mi
nerviosismo...
Mientras esto ocurre, ahora son
mis muslos los que se
convierten en protagonistas de
tan espectacular masaje. Esas manos moldean mis
muslos des la zona interna hasta
el exterior, no puedo quitar la atención, casi
deseosa de que rocen, aunque solo
sea de pasada mis labios mayores... pero
exquisitos y tremendamente
profesionales no tienen ni un descuido.
En el silencio me pregunto cuanta
gente habrá, probablemente
solo uno, que supongo que será
hombre por el tamaño y textura de sus manos.
Llegado a los tobillos, desciende
hasta los pies donde presiona en puntos que me
hacen creer muy seriamente en el
poder de esa reflexoterapia tan escuchada en la
televisión... su masaje consigue
en mi desinhibición y un estremecedor placer,
es indiferente que tipo de
placer, roba de mis labios murmullos de abandono y
excitación...
Siento que simultáneamente por
cada lado me desabrochan los
nudos de las muñecas,
probablemente entonces haya tres personas... y me
incitan
a volverme bocabajo, volviendo a
apresarme...
Noto mi sexo nervioso y
tintineante... al girar y rozarme un
muslo contra el otro he notado la
piel de mi sexo juntarse, suave y húmeda,
resbaladiza con el chorro que
dejaron caer y totalmente lampiña... y me he
excitado. Intento mentalizarme
que no hago nada malo, simplemente un masaje...
El chorro ahora un poco más frío
como una catarata aterriza
sobre mi piel, noto como se
endurecen mis pezones, y sus manos como un bálsamo
para mi tensión comienzan a
extenderlo, como si estuvieran patinando sobre toda
mi espalda hasta el ascenso de
los glúteos. Sus manos me moldean, marcando mis
formas, y rozando con las yemas
los laterales de mis pechos hasta las caderas.
Y se centra en las nalgas,
amasándolas e intermitentemente
acariciándolas... las relajo
tanto que con sus movimientos consigue abrirlas y
cerrarlas... ya no me importa
nada, me olvido de mis vergüenzas, complejos y
temores y escucho la música, e
inspiro la fragancia, mientras su piel extrae de
mi el mejor néctar entre mis
piernas.
Desciende por las piernas y creo
que me voy a derretir...
incrementándose hasta que regresa
a mi trasero, y su mano se hunde entre ambos
glúteos en caricias y
cosquilleos, mientras otras manos, se entretienen con mi
pelo, masajeando el cuero
cabelludo y haciendo que me evada de toda realidad...
Alguien sopla entre mis piernas,
siento como mi delicada piel
nota cada pequeño vibrar, más
sensible que nunca está expectante a un mínimo de
atención...
Él resoplido cada vez es más
cercano... nada me toca, todas
las manos han desaparecido, y
solo noto la brisa cerca de mi sexo intentando
secar la humedad que por él
asoma.
La excitación hace que comience a
hacer circulitos con la
cadera intentando rozar la cabeza
de quien ahí está para que me toqué, saque su
lengua, y ahora suave como un
bebe que lama y relama cada parte de mi
sexualidad... pero esto no ocurre
pasan los minutos... y solo se que a escasos
centímetros de mi desnudez
alguien me divisa con atención. Noto el cosquilleo
interior y probablemente dado lo
descubierta que han dejado la zona puedan
observar como mi sexo tiene
espasmos y palpitaciones de placer que siento dentro
de mis húmedas paredes, mientras
estoy totalmente desnuda y aceitosa tumbada con
las piernas abiertas bocabajo...
Unos dedos vuelven a investigar
entre mis nalgas,
jugueteando... mis jadeos se
pueden escuchar, elevo la pelvis para que el roce
sea más directo, ahora necesito
más que caricias... pero no consigo nada...
De nuevo, simultáneamente me
desatan y ahora me hacen poner
en pie y alejarme del mimbre,
tras segundos tengo que volver... empujada a
tumbarme bocarriba siento que me
obligan a hacerlo encima del cuerpo desnudo de
un hombre...
Siento su piel en mi espalda, es
suave y está mucho más
caliente que yo, probablemente
por mi nerviosismo estoy algo fria... unas manos
atan de nuevo mis manos, primero
a un lado y luego la otra al opuesto. Las de él
salen por debajo de mis axilas, y
empiezan a rozar mis pechos, suave hasta
conseguir endurecer tanto mis
pezones que casi me duelen... es entonces cuando
noto los dientes de otro que se
deja caer sobre mi mordisqueándolos....
En ese momento creo enloquecer,
un poco más debajo de mis
nalgas noto su sexo duro,
aplastado por mi y que él con una de sus manos intenta
liberar... La lengua del que se
encuentra encima se sumerge entre mis piernas y
con círculos perfectos en forma e
intensidad, me provoca un orgasmo inolvidable
que no puedo reprimir, y no solo
lo disfruto sino que lo proclamo con mi voz y
un profundo jadeo que me libera
de la tensión acumulada.
Mientras me voy su lengua no
para, rebaña cada pedacito de mi
y sigue estimulando mi clítoris
como nunca lo había nadie hecho. Tan agotada mi
peso cae sobre el chico de abajo
que con una de sus manos presiona mis riñones y
con la otra algo aceitosa abre
mis nalgas apoyando la punta del grueso glande
entre mis glúteos, sin presionar,
agitándolo entre las dos redondas y prietas
carnes, llenándome del morbo de
lo prohibido...
Mi sexo palpita sin cesar de
forma rápida mientras la lengua
continua en su afán infinito,
hasta que noto como tras succionarlo por ultima
vez lo abandona, y el ardor de mi
desenfreno deja a mi cadera en la soledad del
contoneo...
De nuevo inspiro, y escucho...
ellos parecen inhumanos, su
respiración es casi
imperceptible, y ni un murmullo que sea mío se escucha
en el
ambiente... salvo esa envolvente
melodía...
Entre mis piernas algo me va
dilatando poco a poco, cálido y
duro, lentamente, mientras el de
abajo sigue agitándose contra mi trasero, y con
los riñones muy doloridos por la
situación, siento como en ese pedacito de carne
tan chiquitito que tengo entre
mis piernas chorreoso de lujuria se abre paso una
de las más placenteras
penetraciones...
Sin rozar ninguna parte de mi
cuerpo y sin apoyarse sobre mi,
su sexo entra y sale lentamente
de mi interior, rozando mis hinchadas paredes
donde la sangre se halla
congestionada en busca de una explosión. Movimientos
limpios que intentan dividirme en
dos mientras siento ese otro hombre
rozándome... Habría deseado que
los dos simultáneamente me hubieran poseído,
arrancados con furia y pasión...
pero esto era diferente...
Con el glande de el de abajo
abriendo levemente mi esfínter y
la penetración profunda estallo
en otro grito de placer... un placer más
duradero, que parece quedarse en
suspensión... y mientras palpito, su sexo se
queda clavado en mi interior...
apresado por cada una de mis contracciones y
liberado de forma intermitente...
Unos segundos quietos, hasta que
mi cuerpo volvió a la
normalidad, de forma diferente a
otras veces donde quedo agotada, esta vez el
relax era absoluto, solo la
cabeza parecía darme alguna vuelta... quizá de ese
incienso que con el tiempo era
empalagoso...
Desatándome lentamente, siento
que de nuevo ellos me vuelven
a vestir... reclamo mi tanga, el
cual parecen haber olvidado, me siento incomoda
con cada paso que doy sin la ropa
interior, noto el frio colarse entre mis
empapadas piernas...pero no me
hacen caso, me devuelven a la entrada.
En la oscuridad de mi ceguera me
siento mareada, ahora que he
adoptado la posición vertical el
estomago me da vueltas sin cesar, como una
espiral que no encuentra su fin,
siento las manos de aquella mujer que me
deshace de la venda... pequeñas
palpitaciones asoman entre mis piernas y al
abrir los ojos veo la cara de una
de mis amigas medio borrosa...
Buff... siento que acabo de salir
de un tiovivo, me da
palmaditas en la cara de forma
persistente mientras que el resto no paran de
reir y murmurar de una forma tan
intensa que creo que me van a hacer estallar la
cabeza.
Intento enfocar la vista y diviso
en cada una de sus cabezas
una de esas horteras diademas que
antes mencione, y veo que para mantenerme en
pie voy sujeta de cada hombro de
una de ellas. Solo quiero pensar que eso es una
pesadilla...
El frio de la noche se cuela
entre mis piernas y solo alcanzo
a escuchar como Almudena le dice
a Sonia entre risas lo gracioso y espectacular
que fue el momento en el cual me
deshice de mi ropa interior y se la colgue en
una oreja al "boy"...
Oh Diossssss... no quiero
escuchar más... mi mayor fantasía
se ha convertido en mi peor
pesadilla... que alguien me devuelva mi cuerpo, mi
cabeza y... mi despedida de
soltera!!!
Sigo escuchando frases
entrecortadas, como si fueran parte de
un sueño, y en ellas todo hace
referencia a que he hecho un ridículo espantoso,
parece ser que me sacaron cuando
ya iba excedida de alcohol al escenario, y me
impliqué en el numero como si
fuera una mas... solo quiero dormir en silencio,
no quiero saber más... donde
quedo ese placer descontrolado...
Juro no volver a beber!!...
A quien quiero engañar, creo que
esta promesa ya la hice el
mes pasado... o no?