Relatos y videos porno videos porno eroticos Relatos reales y videos xxx
DIGITAL PLUXDigital Pluxfotos porno gratisWebcam xxxxVideos pornoRelatos porno
cibersexo en facebookPeliculas pornoseries pornocitas y relaciones sexualeschat porno gratisPorno para tu movilTarot real y sin engañosSexshop Online
Relatos eroticos reales RELATOS EROTICOS
relatos de cibersexo  Relatos de Cibersexo
Relatos de confesiones sexuales  Relatos de Confesiones
relatos de dominacion  Relatos de Dominación
relatos eroticos  Relatos de Erotismo y Amor
relatos de fantacias eroticas  Relatos de Fantasías Eróticas
relatos gay  Relatos de Gays
relatos de incesto  Relatos de Incesto, Amor Filial
relatos de infidelidades  Relatos de Infidelidad
relatos de jovencitas  Relatos de Jovencitas
relatos de lesbianas  Relatos de Lesbianas
relatos de maduras  Relatos de Maduras
relatos de masturbaciones  Relatos de Masturbación
Relatos de Sexo no consentido  Relatos de No Consentido
Relatos de orgias  Relatos de Orgias
relatos de mi primera vez  Relatos de Mi Primera Vez
relatos de sexo anal  Relatos de Sexo Anal
Relatos de intercambio de parejas  Relatos de Sexo Intercambios
relatos de sexo oral, relatos de mamadas  Relatos de Sexo Oral
relatos de transexuales  Relatos de Transexuales
relatos de voyerismo  Relatos de Voyerismo
 
Fotos porno
Fotos porno gratis  Fotos Porno Variadas
Fotos porno amateurs  Fotos Porno Amateur
fotos Porno de Borrachas gratis  Fotos Porno de Borrachas
fotos porno de corridas gratis  Fotos Porno de Corridas
fotos porno gratis de culos  Fotos Porno de Culos
fotos porno de folladas gratis  Fotos Porno de Folladas
fotos porno gay gratis  Fotos Porno Gays
fotos porno de gordas gratis  Fotos Porno de Gordas
fotos porno de jovencitas gratis  Fotos Porno de Jovencitas
fotos porno de lesbianas gratis  Fotos Porno de Lesbianas
fotos porno de maduras gratis  Fotos Porno de Maduras
fotos porno de mamadas gratis  Fotos Porno de Mamadas
fotos porno de negras gratis  Fotos Porno de Negras
fotos porno de orgias gratis  Fotos Porno de Orgias
fotos porno gratis de PornoStars  Fotos de PornoStars
Fotos porno gratis de sexo anal  Fotos Porno de Sexo Anal
Fotos porno gratis de mujeres tetonas  Fotos Porno de Tetonas
fotos porno gratis transexuales  Fotos Porno Transexuales
 
Videos porno eroticos
Videos porno amateur por sms  Videos Amateur
Videos porno de asiaticas por sms  Videos de Asiáticas
Videos porno de bisexuales por sms  Videos de Bisexuales
Videos porno de borrachas por sms  Videos de Borrachas
Videos porno fetichistas por sms  Videos Fetichistas
Videos porno gay por sms  Videos Gay
Videos porno de gordas por sms  Videos de Gordas
Videos porno de hentai por sms  Videos Hentai
Videos porno de jovencitas por sms  Videos de Jovencitas
Videos porno de chicas latinas por sms  Videos de Latinas
Videos porno de lesbianas por sms  Videos de Lesbianas
Videos porno de mujeres maduras por sms  Videos de Maduras
Videos porno de mamadas por sms  Videos de Mamadas
Videos porno de mujeres negras por sms  Videos de Negras
Videos porno de orgias por sms  Videos de Orgias
Videos porno pillados por sms  Videos Pillados
Videos porno de sexo anal por sms  Videos de Sexo Anal
Videos porno de tetonas por sms  Videos de Tetonas
Videos porno de transexuales por sms  Videos de Transexuales
Videos porno de putas por sms  Videos de Putas
 
webcam xxx



 
 
 
TRES PRINCIPES PARA UNA PRINCESA
 
Érase una vez un reino con un castillo y en ese reino un rey
con una hija casadera. La joven princesa, huérfana de madre desde su nacimiento,
había heredado de sus antecesores aquellos atributos físicos que la convertían
en una mujer bellísima ante la mirada de quien se ponía por delante. Su vida, a
sabiendas del padre, estaba enteramente dedicada a los asuntos del amor
libertino. Tres amantes tenía en este momento; tres príncipes herederos de tres
reinos: el reino de levante, cálido en toda su amplitud cuyos árboles eran
recortados y de gran perímetro; el reino del norte, frío territorio de árboles
altísimos y muy delgados; y el reino de poniente, de temperatura templada y
árboles sin nada en especial.


Tres citas dobles a la semana tenía la princesita con cada
uno de los jóvenes herederos; a saber: lunes y jueves se veía con el príncipe de
levante, bello como el renacer del día y cuya masculinidad destacaba por su
ancha verga, aunque recortada como sus árboles; martes y viernes nuestra bella
princesa se citaba con el príncipe del norte, algo frío en su actitud, pero de
larguísimo miembro, aunque a decir verdad, delgadito como sus árboles; nuestro
tercer príncipe acudía a palacio los miércoles y los sábados, siendo de talante
bastante moderado, aunque a gusto de la princesa era la herramienta que poseía,
ni grande ni pequeña, ni ancha ni delgada, en fin, como los árboles del oeste.


Ninguno de nuestros principitos sabía de los otros,
sintiéndose como únicos y verdaderos amantes de la princesa. Todos tenían ya
planes de casamiento y planificaban con esmero el día en que se mostrarían ante
el rey del sur para pedir la mano de su hermosa hija, asegurándolo todo para
unir ambos reinos. El rey sabía de las correrías de su hija y andaba algo
preocupado por el futuro de su reino. Un día en la cena habló a su hija:


- Hijita mía, tienes ya edad para prometerte en casamiento y
no veo el día en que me vas a dar tal satisfacción. ¿Acaso ninguno de los
príncipes con los que sé que te citas te da el suficiente placer y bienestar
como para compartir con él el resto de tu vida?


- Ay papi, tú y tus tradiciones. Claro que me satisfacen y a
decir verdad todos tienen su encanto. Mi principito de levante tiene una polla
bien gorda que deja llena toda mi vagina hasta reventar. Con él follo horas y
horas y sólo paro para comer y beber. Mi principito del norte, aunque un poco
sieso él, tiene una polla que se adapta muy bien a ese lindo culito que sabes
que tengo. Él me llevó a los placeres del mundo anal y desde entonces no puedo
pasar de esas maravillosas prácticas por lo menos un par de veces en la semana.
Y en fin, mi principito de poniente no gusta tanto de usar mis agujeritos de
abajo, por lo que yo aprovecho su mediana polla para darle gusto con esta boca
con la cual te hablo en este momento.


- Pero hijita mía, el reino se debilita. No creo que sea
posible mantener durante mucho tiempo el orden y la justicia en el pueblo si no
buscamos alianzas con nuestros vecinos. Te pido que vayas considerando cuál de
ellos te gusta más, cuál de ellos te dará el verdadero placer.


La princesita se quedó meditando. No creía ella que pudiera
pasar sin ninguno de ellos. ¿Por qué tener que elegir? ¿Por qué se iba a quedar
ella sin ser penetrada satisfactoriamente por alguno de sus tres agujeritos? No
quería pensar más en el día en que se tuviera que decidir.


Llegó el primer domingo de primavera. Ese día ella no tenía
citas... con ningún hombre. La princesa aprovechaba los domingos para verse más
íntimamente con su doncella: una hermosa mujer de cabellos dorados y prominentes
pechos. Desde pequeñas se habían hecho muy amigas para todo. No fue otra con la
que sintió por primera vez la ternura de un beso femenino, ni fue otra con la
que por primera vez saboreó los sabrosos jugos que emanan de la flor de una
mujer; no fue otra, en fin, con la que desde hacía más de diez años compartía
todos los domingos sus aposentos, desde la cama hasta el baño, desde el gran
sillón hasta la alfombra persa.


Ese domingo a media mañana estaban tan ricamente tomando un
baño espumoso. Ambas estaban sentadas una sobre la otra. A la princesita gustaba
de situarse detrás y rodearle con sus brazos mientras masajeaba sus hermosos
pechos. Pero tal placentero domingo iba a verse truncado por unas visitas muy
inesperadas.


Por ser el primer domingo de primavera, cada uno de los
príncipes había decidido aprovechar la hermosa mañana para pedir la mano de
nuestra voluptuosa princesita. Justo cuando estaba jugando con el clítoris de su
doncella llamaron a la puerta; era el rey.


- Hijita mía, ¿dónde estás? Mira qué buena noticia te vengo a
dar. El joven heredero de levante está aquí y me ha pedido tu mano.


La princesa salió del baño, ofuscada por el mal momento,
aunque intrigada por la situación. Sin apenas secarse se colocó un vestido de
seda blanco que encontró cerca y se dirigió a la puerta. La abrió y encontrose
con su padre y con su apuesto príncipe de levante. Éste llegaba con un enorme
ramo de flores de muy cortos tallos. El príncipe, a pesar del profundo
conocimiento que tenía de la princesa quedó boquiabierto ante lo que tenía ante
sí: una joven morenita en el marco de una puerta vista al trasluz y cuyo vestido
estaba totalmente empapado, dejando las transparencias hacer de las suyas sobre
el nerviosito muchacho.


- Mi hermosa princesa – se atrevió a decir el principito al
tiempo que le crecía un buen bulto en la entrepierna- te traigo estas hermosas
flores de mi tierra, como símbolo de nuestra futura unión y la de nuestros
reinos.


- Bien – dijo la princesa- no te quedes ahí y entra, dejando
al rey al otro lado de la puerta.


A pesar de la situación, el rey no estaba molesto. El reino
de levante le gustaba: cálido y acogedor, ideal para un posible retiro antes de
su muerte, dejando la regencia en manos de la futura pareja. Se marchó
frotándose las manos.


La princesa entró con el príncipe en su alcoba. Su doncella
estaba sobre la cama, desnuda por completo, pero seca, al contrario que la
princesa, que tuvo que ausentarse un momento para secarse. Cuando volvió vio a
su príncipe en la cama con su amiguita -una hermosa estampa primaveral- se decía
para sí. Ni corta ni perezosa acudió a ellos para completar un hermoso trío.


El príncipe se follaba a la doncella mientras que ésta era
acariciada por su futura reina. Tiempo después cambiaron de posición. Nuestra
princesita quería ser penetrada por la gorda polla. Una vez en acción el placer
le pareció infinito -éste será mi rey- se decía para sí. Su doncella admiraba a
la hermosa pareja desde el extremo de la cama mientras se tocaba rítmicamente su
clítoris.


No habían llegado más que a un orgasmo cuando volvieron a
llamar a la puerta:


- Hijita mía, ¿dónde estás? Mira qué buena noticia vengo a
darte. El joven heredero del norte está aquí y adivina qué, me ha pedido tu
mano.


No le dio tiempo al príncipe de levante a levantarse cuando
recibió en la cabeza un impacto que le dejó totalmente inconsciente. La doncella
le había propinado el golpe con un pequeño bastón de madera usado por ambas
chicas para darse placer en muchos de los momentos íntimos que solían compartir.

- Gracias doncellita mía, tú si que eres lista. Ayúdame a
colocarlo debajo de la cama. ¡Ya voy papi! –gritó sofocada.


La princesita se lió con una sábana y acudió algo ofuscada
por el mal momento, aunque intrigada por la situación. Abrió la puerta y al
príncipe le pareció que tenía ante él un ángel: al trasluz se veía una joven
muchacha, hermosa como ninguna otra, rodeada con una gran sábana blanca y con un
pecho sobresaliéndosele por momentos. El príncipe llegaba con un delgado ramo de
flores de largos tallos.

- Mi hermosa princesita –dijo el frío pero correcto príncipe
del norte-, te ruego que aceptes este presente de mis tierras, como prueba de mi
amor por ti y de la futura unión de ambos reinos.


- Bien – dijo la princesa- no te quedes ahí y entra, dejando
a su padre al otro lado de la puerta.


A pesar de repetirse la situación el rey no se sintió
molesto. Con el rabillo del ojo había visto cómo la doncella le hacía señales de
que no había ningún problema. Pensaba que el reino del norte tampoco estaba mal,
más frío sí, pero poderoso como ningún otro. El rey se alejó nuevamente
frotándose las manos.


La princesa condujo al nuevo príncipe a su alcoba. La
masculinidad de su entrepierna estaba ya seriamente afectada y la princesa no le
iba a hacer esperar. Lo desnudó ante la mirada de su doncella, mostrándole a
ésta el maravilloso instrumento con el que a continuación iban a jugar juntas.
Mientras la princesa masturbaba a su querido príncipe para alargarle el miembro
a su máxima expresión, la doncella ya se había colocado a cuatro patas y pedía
con insistencia ser penetrada por el más pequeño de sus agujeritos. La princesa
lubricó con su propia saliva la entrada y ayudó a su príncipe a penetrarla con
suavidad. La situación se le hizo a la princesita muy excitante y no pasaron más
que unos minutos cuando ya se encontraba ella misma a cuatro patas para recibir
las embestidas del príncipe por su oscuro agujerito -no hay en los cuatro reinos
una polla más perfecta para el placer anal, éste será mi rey- se decía para sí.

No habían llegado más que al orgasmo cuando volvieron a
llamar a la puerta:

- Hijita mía, ¿dónde estás? Mira qué buena noticia vengo a
darte. El joven heredero de poniente está aquí y me ha pedido tu mano. ¿No es
maravilloso?

No le dio tiempo al príncipe del norte a levantarse cuando
recibió en la cabeza un impacto que le dejó totalmente inconsciente. La doncella
había vuelto a propinar un nuevo golpe con el pequeño bastón de madera.


- Gracias doncellita mía, no sabría qué hacer sin ti. Ayúdame
a colocarlo debajo de la cama, junto al otro. ¡Ya voy papi! –volvió a repetir
nuestra amada libertina.


Ésta vez no llegó a alcanzar la sábana y acudió desnuda a la
puerta, ofuscada por el mal momento, aunque intrigada por la situación. Abrió la
puerta y de nuevo se encontró con su padre, aunque esta vez acompañado del
príncipe de poniente. Llevaba igualmente un nuevo ramo de flores, aunque de
tamaño medio podríamos decir. Al príncipe le fue difícil articular palabra
alguna por lo inesperado de la situación, pero finalmente se atrevió a decir:


- Mi hermosa princesita, acepta estas flores, valioso
presente de mis tierras, como prueba de nuestra futura unión y de nuestros
reinos.


- Bien – dijo la princesa- no te quedes ahí y entra, dejando
otra vez a su padre al otro lado de la puerta.


La situación le pareció al rey ya algo loca, pero no se
sintió molesto. Su hija sabría qué hacer; él lo único que quería era que se
casara, daba igual con quien. El rey se marchó nuevamente frotándose las manos y
pensando en lo organizada que era la comarca de poniente. Sería una eficiente
alianza la de ambos reinos.


La princesa acercó a su tercer príncipe a la cama de su
alcoba. Se sentía algo cansada, por lo que pidió a su doncella que se fuera
ocupando de él mientras ella dormía un poquito. La doncella, obediente para
todo, sacó el mediano mango del príncipe y comenzó a lamerlo. Ya estaba
advertida de las delicias de saborear esta hermosa herramienta de poniente. La
princesita no llegó a conciliar el sueño. Demasiados problemas le venían a la
cabeza. ¿Con quien se debería casar? Levante le gustaba por sus anchas
características, el norte por las alargadas y poniente, en fin, porque se
adaptaba a cualquier cosa. Se despertó cuando sus hermosos amantes hacían un
perfecto sesenta y nueve, él abajo y ella arriba. Se acercó a la polla del
príncipe; tenía hambre. Besó la mejilla de su doncella y ella comprendió
inmediatamente que debía ofrecerle la polla. La princesa abrió la boca y comenzó
a chupar, primero el prepucio y a continuación el hermoso tallo. Se encontraba
en pleno éxtasis. Sin dejar un respiro al príncipe, su linda doncella se
encargaba de comerle con verdadero fervor su hinchado clítoris al mismo tiempo
que su húmeda vagina -esto sí que era placer, sí, éste será mi rey – se decía
para sí.


Pero no había hecho más que llegar a su tercer orgasmo cuando
comenzó a oír ruido de abajo de la cama. La princesa no sabía que hacer en ese
momento. Llevada por el deseo y el placer se había olvidado de las
responsabilidades que estaba contrayendo. En un gran momento de incertidumbre
los dos primeros príncipes salieron afuera y se incorporaron algo desorientados.
La princesa y la doncella se alejaron juntas hacia un extremo de la habitación,
más por instinto conservador que por vergüenza.


Los tres príncipes se miraron estupefactos uno a uno. Los
insultos y vituperios comenzaron a hacerse presentes. Los gritos fueron a más de
forma que el rey acabó enterándose. Corriendo fue hacia la alcoba temiendo por
lo peor: que su hija no se casara con ninguno. Cuando llegó le fue inútil abrir
la puerta. Estaba cerrada bajo llave. Pero el ruido no cesaba y sus llamadas no
eran contestadas. La situación fue tan alarmante que ante tal presión a la
princesa pudo ocurrírsele una brillantísima idea:


- ¡Silencio! –gritó nuestra princesita- os ruego que calléis
por unos minutos. A los tres os quiero, pero no sé con quien debería desposarme.
La elección es verdaderamente difícil –decía mientras se paseaba junto a ellos
tocando cada uno de los miembros viriles-, pero quiero que ahora os marchéis a
tierras lejanas, citándoos a los tres aquí mismo dentro de tres meses. Aquel de
vosotros que traiga el regalo que más me guste será mi esposo. ¡Y esta vez no me
valen flores! –terminó gritando la princesita, un poco desilusionada por los
regalos del día.


Una vez dicho esto todos se retiraron dejando a la princesa sola y
desconsolada. Abrieron la puerta y el rey fue viendo cómo los tres príncipes se
marchaban juntos y sin mediar palabras. La doncella le informó de la decisión de
la princesa y concluyó que era justa la idea, ya que en ningún momento se le
privaría a él de su mayor deseo.

... continuará
 
Anterior Relato Erotico Vovler Galeria Relatos Erotismo y Amor Siguiente  Relato Erotico
 
 

relatos de cibersexo  Relatos de Cibersexo relatos de infidelidades  Relatos de Infidelidad relatos de mi primera vez  Relatos de Mi Primera Vez
Relatos de confesiones sexuales  Relatos de Confesiones relatos de jovencitas  Relatos de Jovencitas relatos de sexo anal  Relatos de Sexo Anal
relatos de dominacion  Relatos de Dominación relatos de lesbianas  Relatos de Lesbianas Relatos de intercambio de parejas  Relatos de Sexo Intercambios
relatos eroticos  Relatos de Erotismo y Amor relatos de maduras  Relatos de Maduras relatos de sexo oral, relatos de mamadas  Relatos de Sexo Oral
relatos de fantacias eroticas  Relatos de Fantasías Eróticas relatos de masturbaciones  Relatos de Masturbación relatos de transexuales  Relatos de Transexuales
relatos gay  Relatos de Gays Relatos de Sexo no consentido  Relatos de No Consentidos relatos de voyerismo  Relatos de Voyerismo
relatos de incesto  Relatos de Incesto, Amor Filial Relatos de orgias  Relatos de Orgias