La carretera, envuelta en el
sudor de extraños dementes que tratan de dejar algún
patético rastro de su diminuta existencia, invitaba a la
diversión. La noche, cubierta en un sin fin de cuervos
negros lo llenaba todo con excesiva vanidad, la cual
entraba en mi al igual que las drogas y el alcohol que
estaba tomando mientras conducía mi auto a toda
velocidad. La alucinación era extrema, el grado de
bajeza humana en el que había caído era vergonzoso,
humillante...pero así lo quería yo...solo explorando los
rincones mas oscuros, mas viles, mas perversos de la
naturaleza humana se llega a la verdad. Hacia allí me
dirigía yo...
El pasto era plateado, el aire
sofocante y espeso. De entre la niebla, divisé al
espécimen perfecto...tacos de plataforma que descubrían
sus hermosos pies, piernas con pequeños
moretones(muestras de su mala vida), shorts de cuero muy
ajustados a su cintura y solo un corpiño de días
anteriores en su parte posterior. Masticaba chicle,
seguro también de días anteriores y fumaba un tabaco de
pésima calidad. Su bajeza era adquirida, pero no
natural. Su sangre la hacia perfecta; su sangre era
superior, no era la "mala sangre", era sangre real. No
pertenecía a la plebe, no era igual a los demás...
Frené, le mostré las drogas y la
botella de escocés y me quede ahí..esperando. No demoró
mas que algunos segundo en subir, dejando su sombrero de
vaquero en el asiento trasero y pegando su chicle en mi
espejo retrovisor, acción cuya razón fue ingerir sin
problemas el alcohol.
-¿ Tienes cocaína?-pregunto,
mirándome con esos hermosos ojos de víbora. Era
definitivamente, la reina del cuero.
-Tengo mucha-contesté. La
pregunta, sin embargo, es ¿cuan bajo estas dispuesta a
caer tu para ganártela?.
-¡No me vengas con estas
mierdas!-gritó, rascándose nerviosa...-¡Sabes muy bien
que soy una puta asquerosa y que te haré lo que
quieras!.
Reí y continué manejando..Al
rato, encontré un bar..justo el bar que estaba buscando.
El tipo de bar que reúne a los seres mas desagradables
de nuestra especie...JAJAJA, el plan era genial.
-Si quieres la droga, ven
conmigo. Pero arrástrate en cuatro patas, en vez de
caminar.-dije yo, mientras estacionaba el auto y metía
en mis bolsillos varias bolsitas de cocaína...
-¡Muy buenas noches, mis infieles
amigos!. Disfrutaría muchísimo el pagarles su bebida de
toda esta noche, pero deberán hacerme un pequeño
favor...¿Ven al pedazo de mierda que esta aquí, gateando
al lado mío?. Pues bien, será vuestra tarea humillarla y
degradarla en las formas en que yo diga...¿Están todos
de acuerdo?.
La respuesta fue positiva,
obviamente. Verán, mis estimados aficionados al material
erótico, cuando se nos presenta una oportunidad de
causar profundo dolor a alguien, sabiendo que no
experimentaremos ningún tipo de castigo por esto..es muy
raro que alguien diga que no y, si lo dice, se
masturbara luego imaginándoselo.
Lo primero que hice fue alinear a
nuestros sudorosos y desagradables camioneros en fila
india. En una silla, senté a nuestra preciada victima y
ordené que, uno por uno, escupiera tres veces en la cara
a nuestra desafortunada compañera. Deben haber sido unas
doce personas quienes así procedieron, llenando el
rostro de la mujer de saliva. Una vez que la orden se
cumplió en su totalidad, pregunté, en un tono muy
amigable..
-Si tu, bella mujer, eres capaz
de juntar toda la saliva depositada en tu rostro con tus
manos y luego lamerla por completo, no solo te daré
droga, sino que también te daré dinero..y si eres capaz
de tomarte un vaso cervecero lleno de los escupitajos de
los poco atractivos presentes, te daré todavía mas...
Comenzó a frotar sus manos por su
cara, llenándolas de baba ajena, para luego lamerlas,
lamerlas, lamerlas hasta casi vomitar. Mientras,
expectante, me dedique a pasar el vaso por todos los
participantes para que depositaran sus fluidos. El vaso
se llenó a la mitad, por lo que, gentilmente, le pedí a
nuestra amiga, que ya estaba terminando de lamer la
saliva, que llenara el resto del vaso con sus propios
jugos. Así hacía, pero...
-¡Alto, alto!-grité, totalmente
fuera de mi.-¡¡Traigan el maní, traigan el maní!!. La
obligaremos a comerlo, usando la baba del vaso como
salsa especial...
Todos festejaron, esto comenzaba
a gustarme..mi accionar, siempre muy similar, se vio
afectado por la excitación de todos los presentes. Ya no
me interesaba ofrecerle dinero para recompensarla, solo
quería....destruirla moralmente.
Comió todo el maní, untándolo en
la saliva.. Cuando tenia sed, la saciaba bebiendo del
vaso lleno de baba. Esto le causaba mucha impresión, por
lo que a cada rato vomitaba todo el maní ingerido,
manchándose toda. A pesar de todo, parecía
disfrutarlo...Calculo que nunca recibió tanta atención
en su vida.
Terminado el capitulo del maní
todos nos desnudamos, la pusimos en cuatro patas y
comenzamos a masturbarnos viendo como lamía del piso los
restos del maní, de su propio vomito y de nuestra saliva
( llamó muchísimo mi atención que todos, sin que yo lo
pidiera, continuaban escupiéndola). Alterado, turbado,
confundido, grité:
-¡¡Que todos se pongan contra la
barra, abriendo bien sus cachetes, dejando a la vista
sus anos. Tu, pequeña cerda, los olerás uno por uno,
comentándonos de a uno por vez a que huelen. Al que
huela peor, comenzarás a lamerle todo su culo, frotaras
su rostro por el, como si fueras un pedazo de papel
higiénico!!.¡¡Así harás luego con todos los demás!!.
-Todos huelen a mierda, todos
huelen a mierda...-gimió, extasiada, cachonda,
totalmente encantada de ser tratada de esta
manera...-¡¡Eh tu, ven...dime que soy una puta de
mierda, escupe en mi boca, tu también, y tu
también!!.-Lamía y relamía el ano de cada uno de
nuestros amigos, les pedía que la escupan mas y mas. Vio
que todos habían quedado descalzos y que sus pies olían
mal y se veían muy sucios y transpirados...
-¡¡Orinen el piso, orinen el
piso!!. Me acostaré sobre el y me revolcaré como una
cerda por todo el orín, luego usarán mi lengua como una
alfombra para limpiar sus asquerosos pies..
Todos orinaron. Mientras lo
hacían, ella se metía debajo de los chorros, enjuagaba
sus manos, su cara, bebía lo mas que podía. Comenzó a
pegarse cachetazos, muy fuertes, hasta dejar su cara
roja, muy roja. Luego se acostó en el piso y uno por
uno, comenzaron a refregar sus pies por su cara, por su
lengua. Ella olía profundamente y sacaba su lengua a mas
no poder. Había tomado por completo el control de la
situación...yo me masturbaba desnudo, a un costado.
-Eh tu, si tu, el
traficante...¿No quieres tu también humillarme?. Ven,
ven, lameré también tus pies, podrás escupirme a la
cara..ven, ven-ordenó, rodeada de sudorosos pies
masculinos.
Todos formábamos parte de la
acción. Pronto comenzamos a pegarle...formamos un
circulo y de a uno, de a dos o de a tres la
insultábamos, cacheteábamos y escupíamos.
-¡¡Necesito chupar verga,
necesito chupar verga!!- grito desesperada...
Comenzó a chupar los miembros de
todos nosotros atragantándose, escupiendo sobre ellos,
vomitando sobre ellos, ya que las metía muy adentro en
su garganta. Pedía que la violáramos, que le pegáramos,
que la hagamos sentir como la puta de mierda que
era..Continuó atragantándose en nuestras pijas con odio,
con furia. Sus pechos estaban cubiertos de saliva, esa
saliva espesa y pegajosa que proviene del fondo de las
gargantas femeninas...¡Ah, como adoro esa saliva! No
aguante mas....me arroje sobre ella y comencé a lamer
toda esa baba que colgaba de su boca y de su pecho. Esta
vez era yo el que le pedía que escupiera en mi cara sin
parar, que llenara mi rostro con su hermosa saliva. Le
gusto demasiado, colocaba su puño en su boca,
atragantándose y escupiendo en mi toda la saliva que ese
movimiento producía. Arranqué como pude sus shorts de
cuero y comencé a cogerla muy fuerte. Nos pegábamos, nos
escupíamos, nos gritábamos que nos odiábamos. A la par
nuestra, el resto de la audiencia se ponía en cuclillas
para que la esclava introdujera su lengua en sus anos y
revolviera toda su mierda.
Mientras, ella, abría sus fosas
nasales para oler los dedos de los pies de los
restantes..Dobles penetraciones, penetraciones anales,
todo sucedió en ese mugriento bar, en el medio de la
nada, siendo Dios nuestro único espectador. Fornicamos
hasta cansarnos, degradando a mas no poder a nuestra
pequeña amiga, quien parecía disfrutar de su humillación
mas que nosotros. Pronto comenzamos a acabar en el vaso
de cerveza que antes había servido de escupidero. Lo
llenamos de semen y de saliva, ya que todos escupimos
por ultima vez, como culminando el acto, como
despidiéndonos, en el sagrado vaso. Tomo todo, dando
largos tragos y lamiendo luego los restos de semen que
habían quedado en el fondo y a los costados. Por ultimo,
la agarramos de los pelos y, solo por diversión, la
llevamos como cavernícolas hasta el baño para que
lamiera el asiento del inodoro, que verdaderamente era
un asco. Así hizo y allí también se cambió. Bah, se puso
los shorts de cuero, manchados de vomito y saliva. Su
maquillaje estaba corrido, todo corrido, pero parecía
gustarle así. Los invitados de nuestra fiesta quedaron
desparramados por las sillas muertos de cansancio. Ella
y yo nos dirigimos a mi auto. Una vez en el, le pedí por
favor que me prestara una de sus sandalias para olerlas
mientras manejaba...Estaba comenzando a adorar a esta
mujer como a un Dios, a una Deidad, a alguien del mas
alla...