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¿Cómo
está? Yo me siento bien físicamente, pero anímicamente
no, la verdad, no sé que me pasa, le juro que ya me
quiero portar bien, ya no frecuento los lugares que me
hacen pecar, que me hacen caer en la tentación, pero
estoy marcada, me persigue el sexo, hasta en los lugares
más increíbles, enseguida le cuento el porqué.
Acabo de entrar a trabajar en un
lugar que esta retirado de la ciudad, por lo mismo la
directiva contrata un camión de personal, de una
compañía muy conocida que se dedica a eso, soy la
primera en abordarlo porque soy la que esta más
retirada. Pues bien, resulta que el primer día que lo
aborde obvio que el chofer no me conocía así que le
informe que era nueva y que lo abordaría a partir de ese
día, me recibió con una gran sonrisa, me cayó muy bien,
¡Qué tipo tan amable! me dije, esperamos unos segundos y
no llego nadie más, ya que a veces se subían otras 3
chicas en el mismo lugar, pero no llego nadie,
proseguimos el camino recogiendo a todos los demás hasta
llegar al centro de labores. Así todos los días, muy
alegres porque el chofer siempre trae música, pues
resulta que un día puso un disco que me gusta mucho, soy
amante de la música, así que el viaje fue más
placentero, llegue a laborar más contenta que de
costumbre, al día siguiente traía otro disco y le dije:
- oiga el disco que traía ayer me
gusta mucho
- ¿en serio? -Me dijo- y eso ¿por
qué?
- Ah pues porque trae una canción
que me recuerda muchas cosas.
Fue todo lo que conversamos, al
siguiente día me subí y no venía solo, también venía un
supervisor de él, saludé como de costumbre de mano,
porque ha de saber que él así nos saludaba a todos los
que subíamos, nos recibía con una sonrisa y dándonos la
mano, me di cuenta que no traía música, pero apenas me
senté y empezó a sonar la misma, era el disco que le
había mencionado en la conversación anterior, sonreí
para mis adentros, me sentí halagada de que hubiera
recordado ese detalle cuando sé que él lleva a mucha
gente todo el día, de hecho a mi me recogía a las 6:30
pero ya venía de otra empresa, su labor comienza a las 4
de la mañana, iba yo muy contenta cantando y él
platicando con el supervisor, cuando poco antes de
llegar sonaron los acordes de la canción que más me
gusta y entonces dirigiéndose a mi, dice, ¿ esa es la
canción que decía verdad? Sí, le dije, esa es. No podía
creerlo, se volteó sólo para decirme eso, me empezó a
oler mal toda esa situación, ah, porque no le he dicho
maestro que yo me sentaba siempre atrás de él, pero no
podía verlo porque atrás hay una cortina pero aún así
tuvimos una que otra platica trivial sobre los que
recogíamos o sobre el camino en si.
Ese detalle me hizo mucho ruido
en la cabeza, se lo conté a mi mejor amiga, le dije:
Oye, ¿Qué crees? El chofer del
camión quiere que me lo coja.
¡Estás loca! – Me dijo – Tú ya te
quieres coger a todo el mundo.
No, es verdad, se me queda viendo
mucho y ahora me paso lo de los discos.
Fue una coincidencia.
Bueno entonces dime ¿Por qué
siempre trae la cortina recorrida y ahora estos días me
subo y la cortina no esta?, lo he sorprendido
observándome por el espejo retrovisor.
¡No te estaba observando, voltea
porque tu lo vienes mirando!
Ya no dije más, a lo mejor es
verdad y yo viendo sexo por todos lados. Al otro
día salí de mi casa y siempre
tomaba un camión para llegar al lugar donde el
transporte me recogía, pero no lo abordé porque
sorprendida vi que el camión estaba ahí, en la esquina
de la casa, me acerqué y le toque, me abrió la puerta
otro chofer, le dije que yo iba a donde él y que si
podía abordarlo o si tenía que ir a la parada
obligatoria, me sonrió y me dijo que subiera, que le
daba gusto porque estaba muy nervioso, ya que no conocía
la ruta, le dije que no se preocupara que yo le ayudaría
y así fue, todo el camino le fui diciendo por donde se
fuera.
Al lunes siguiente cuando subí al
camión saludé al chofer de siempre y le dije:
¿Dónde andaba? Lo extrañamos!
Me mandaron a un viaje especial a
Laredo, por eso el viernes no vine.
Ahhh pues a ver si se va más
seguido! Le dije
¿Cómo? ¿Ya no me quiere de su
chofer?
No es eso – le dije- es que el
viernes me recogieron en la puerta de mi casa.
¿Quién? ¿Cómo? ¿Por qué?-
contesto muy asustado. Ya le conté todo lo que había
pasado y me pregunto que donde vivía, le dije donde y
así quedó, en eso subieron los primeros pasajeros y ya
no hablamos en todo el camino.
Pero imagine lo que paso al otro
día maestro, no fue nada sorpresivo que al salir de mi
casa ya estuviera ahí el camión, me subí y el chofer en
lugar de darle al camión se paro de su asiento y se
sentó a un lado mío, me dijo, aún es temprano, tenemos
tiempo para platicar. No quiero que piense mal, al decir
la esquina de mi casa, hablo de la esquina de la
avenida, no soy tan degenerada aun como para hacerlo
frente a la puerta de mi casa. Me puso de nervios el
tipo, me pregunto mi nombre, me dio el suyo, Pedro, me
pidió que le hablara de tu, yo le dije que no, porque
las personas que subían al mismo me verían mal, recuerde
que yo debo ser su ejemplo. Se me antojo besarlo pero no
me atreví, lo malo es que él tampoco se atrevió,
emprendió la marcha sin que hubiéramos hecho nada. Pero
cuando me baje, prometí que al otro día si él no tomaba
la iniciativa lo haría yo.
El miércoles por la mañana salí
recién bañadita, quería besarlo y tenerlo muy cerca,
estaba yo excitada desde el momento que puso mi canción,
hasta cuando me espero en la esquina de mi casa, así que
hoy era el día, creo que él pensó lo mismo, porque en
cuanto subí se sentó a mi lado y me abrazó, me le quede
viendo y exclame: Pedrito! Fue todo, no dije nada más,
se me echo encima, comenzó a besarme como desesperado,
como si no hubiera visto una mujer en años, tenía una
boca calientísima, suave, rica, tierna, fueron unos
besos deliciosos, pero parecía pulpo, metía las manos
por todos lados, ya cuando acordé tenía las tetas de
fuera, me dio nervios que alguien nos viera porque yo
estaba en el asiento de adelante, así que me bajé la
blusa y y el dijo vente, llevándome hasta los últimos
asientos. Siguió sacando las tetas, se hinco frente a
mi, yo estaba sentada en el asiento de en medio, Pedro
se acomodo para chupar las tetas a gusto. Me hacía ver
estrellas, sentía su lengua quemante en mis pezones, me
empezaron a arder, lo quite y me quiso quitar el
pantalón, obviamente que no lo dejé puesto que podía
vernos alguien no sé, no me sentí a gusto, lo que hice
fue pararlo y desabrocharle el pantalón, saque su pene y
me lo lleve a la boca, le juro maestro que las piernas
no lo sostuvieron por un segundo, se le doblaron al
sentir mis mamadas, no dure ni un minuto haciéndolo
cuando empezó a gritar como si lo estuvieran matando,
eso me anuncio su venida, recibí todo el semen en mi
boca, hasta la última gota. Nos paramos de prisa, nos
limpiamos, se nos hacía tarde para recoger a los demás,
antes de irnos me beso de nuevo y al bajar, era su
obligación estar en la puerta y darnos la mano, cuando
recibió la mía, me apretó fuertemente viendo mis ojos.
Al jueves en la mañana apenas
entre al camión y me tomo de la mano y me llevo hasta el
fondo, a duras penas permitió que dejara mi bolsa y la
mochila en el asiento, me beso, me quito la blusa, sí,
leyó bien, me la quito ahí en medio del camión, me
acaricio las tetas y me puso de espaldas y sin más ni
más me bajó los pantalones y me la metió toda, estaba
muy excitado, su pene estaba que reventaba, grande y
grueso, babeante, yo sólo grite, al sentir todo su
embate, de un trancazo ya estaba yo ensartada, papito
que rica verga, mmm, su respiración estaba como
enloquecida, se movía fuertemente, el camión se mecía,
con esos movimientos, yo rogaba que no se viera nada,
aunque estaban los vidrios ahumados podría vernos
cualquiera yo con las tetas al aire y bien ensartada por
una rica verga, se vino igual que el día anterior, de
forma rica, gimiendo fuertemente y temblándole las
piernas, nos quedamos así un rato, después me volteó y
me besó, fue un beso largo, aunque tuvimos que
reaccionar, se nos hacía tarde y el camión olía a sexo!
Había que perfumarlo, antes de que partiéramos y todos
lo olieran.
El viernes fue más delicioso aún
porque dijo que me pagaría las dos veces que se había
venido rápidamente, que lo disculpara, pero que había
sido por todo lo que me deseaba, que cuando subía no
podía ver nada más que mis grandes tetas, ¿Cómo me
pagarás Pedro? Ven, me dijo y me llevo de nuevo hasta el
último asiento, me bajo los pantalones y me sentó, pero
estirada, casi acostada, se hincó de nuevo y comenzó a
lamerme toda mi conchita, me lamía de arriba abajo, le
juro que cada que pasaba mi lengua por mi clítoris
sentía como toques eléctricos recorriendo mi cuerpo,
ahora yo era la que gritaba como loca, se concentraba en
mi clítoris, mordiéndolo suavemente con los labios,
movía la lengua recio, fuertemente, yo no podía
controlar el temblor de mis piernas, cuando sentía que
moría, se enderezo y en esa misma posición en la que me
encontraba me penetró, no supe en que momento se bajo
los pantalones pero saco su verga que ya estaba gruesa,
y sólo me levanto las piernas hacia arriba, me la metió
una y otra vez, se daba gusto el cabrón sacándola toda y
metiéndola toda, me dijo que esa vista era inmejorable,
que se veía muy bien su verga entrando en mi panocha,
seguía metiendo y sacando, hasta que sentió que se venía
y se quedo pegado a mi, gritando, pero esta vez, los dos
al mismo tiempo, nos quedamos así por unos minutos, nos
despegamos e hicimos lo mismo que el día anterior
recoger todo, fui feliz varios días, porque he de
decirle que lo cambiaron, ahora es otro chofer un señor
muy serio, pero además de eso me compraron un vocho para
que ya no me levante tan temprano y que no tome camión.
Pedro me habló a la casa días después para que nos
viéramos en otro lado.
Pero ese no es el punto maestro,
sino que quiero portarme bien y como le conté no lo
provoque, a él le nació, como que le llego el olor de
las feromonas o que se yo, porque bonita no soy,
entonces ni modo de decir que quedo prendado de mi
belleza, hasta ahí, a las 6:15 de la mañana me pedían
coger. ¿Qué me aconseja?
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