Les voy a contar de un amigo de
mis papás que cuando yo tenía
unos 12 añitos me inició en esto
del sexo oral que yo no conocía todavía.
Apenas comenzaba a desarrollarme
y a ir comprendiendo mi cuerpecito y el placer
que me causaba tocarme yo misma,
pero todavía no había tenido ninguna
experiencia con nadie más.
Saliendo de la escuela, mis papás
pasaron por mí y me dijeron que iríamos a casa
de unos amigos suyos que hacía
tiempo no íbamos. Era una casa vieja en la
Condesa, de esas con techos altos
que parecían castillitos medievales, con
muchos cuartos y varios pisos,
con poca luz pues las ventanas eran pequeñas.
Yo iba con mi uniforme de la
escuela, iba peinada con coletas, traía una faldita
tableada gris, una blusita blanca
y mi sweater verde obscuro. Calcetas
blancas y mis zapatos de goma
negros todavía.
Mis tetitas apenas comenzaban a
crecer, ya estaban abultaditas y mis nalgas ya
estaban bien paraditas, pero aún
no terminaba de desarrollarme bien y mi
conchita todavía no estaba muy
peludita, bastante limpiecita todavía,
hinchadita, acolchonadita. Tenía
unas piernas muy bonitas pues siempre
había patinado desde chica y
estaban muy bien formaditas.
Cuando llegamos, los amigos de
mis papás nos recibieron con mucha alegría y
ambos se sorprendieron de lo
linda y grande que yo me estaba poniendo pues no me
habían visto. El amigo de mis
papás era un señor como de 45 años, canoso
ya y muy alto, me impresionaban
siempre sus manotas, pues eran grandes y unos
dedos fuertes y anchos. El
comentó: "Hombre pero esta preciosidad
donde estaba escondida?? La
última vez que la vi era muy pequeñita
todavía!! Cuídenla mucho, no vaya
a ser la de malas!!" Y soltó una risita
que aparentemente fuí yo la única
que la sintió rara pues no dejaba de mirarme y
mirar mis piernitas.
Terminando de comer, ellos se
quedaron en la sobremesa y yo subí al cuarto de
televisión pues me aburrían sus
pláticas. Curioseando en los libreros, me
encontré unas revistas de playboy
y me puse a ver a las hermosas chicas que
salían en ellas. Siempre me
habían enseñado que yo tenía que ser pudorosa
y no enseñar mis cositas y mi
cuerpo a nadie, así que me llamaba mucho la
atención el que ellas abrieran
sus piernas así y enseñaran sus coñitos, sus
tetas y sus culitos con tanta
tranquilidad y con esas sonrisas tan lindas.
Me senté en el sillón y
viéndolas, comencé a subir mi faldita hasta que mi
coñito quedó descubierto, me hice
a un lado mis calzoncitos y comencé a tocar mi
cosita, sintiéndola humedita y
mis dedos se iban mojando con mis juguitos.
Estaba bien motivada por las
fotos y mis manos cuando de pronto ví hacia la
puerta y me encontré con la
mirada del amigo de mis papás, con esa sonrisita
pícara, viéndome fíjamente y
tocándose sobre sus pantalones. Me asusté
muchísimo y me cubrí, sentándome
hacia la tele, como queriendo hacer que no
hacía nada, pero él se me acercó
por atrás del sillón y comenzó a meter su mano
en mi blusita, diciéndome que no
dijera nada o me acusaría con mis papás sobre
lo que estaba haciendo.
No sabía si me asustaba más el
regaño o el hecho de que este señor me estaba
tocando mis tetas, dándoles un
masaje suave y apretándomelas con cuidado, como
para no lastimarme. El me decía
que qué rico era sentir unas teticas tan
pequeñitas, apenas formándose y
yo me asustaba más todavía, pero al mismo tiempo
sentir esa manota fuerte y
caliente tocándome me gustaba y sentía mi conchita
más mojada.
Entonces se dió la vuelta y se
puso frente a mí. Abrió us pantalones y
sacó su gran verga poniéndomela
muy cerca de mí cara. "Calladita putita o
ya sabes que te acuso". Me quedé
quietecita y entonces él comenzó a
pasármela por toda la cara, la
frente, los ojos, las mejillas, me daba
golpecitos en los cachetes hasta
que me pidió que sacara mi lenguita. Le
dije que no, que eso estaba muy
mal y me dijo que si no la sacaba llamaba a mi
papá para que viera lo mala que
era su niñita.
Así que saqué la lenguita y sentí
su gran pene en ella, me pidió que comenzara a
chupársela como si fuera una
paleta de dulce y empecé a hacerlo despacito.
El me tomaba con sus manos de la
cara y comenzó a moverse en mi boquita
diciéndome lo bueno que se sentía
la boquita de una niñita sabrosita en su
vergota y preguntándome si me
gustaba, pero sin dejarme contestar. Me
pidió que le lamiera toda de
arriba a abajo y que terminara comiéndome la
cabeza, que ya estaba bien
hinchada y bien roja, dura como una piedra, así que
lo obedecí y así me tuvo un buen
rato hasta que sentí como un líquido caliente y
blanco salía por la cabeza y me
llenaba toda la carita y la boquita, me exigió
que sacara la lenguita de nuevo y
terminó de dármela ahí, pidiéndome que me la
tragara toda calentita...
Yo me sentía mal y muy sucia,
pero también sentía que mi cuerpo estaba ardiendo
y él lo sabía bien. Cuando
terminó de tirarme toda su leche en mi cara,
tomó unas toallitas y me limpió
con cuidado, limpiándose él también y
acariciándome la cabeza, dándome
palmaditas y diciéndome que me había portado
muy bien, aunque fuera una niñita
muy mala.
Yo todavía sentía miedo de que me
acusara, así que me quedé calladita. Me
dijo: "Ahora chiquita, voy a
hacerte algo muy rico que te va a enseñar
para lo que están las niñitas
putitas como tú" ¿Cómo me decía putita?
¿No era eso malísimo? Le dije:
"No me diga así, eso es muy malo!" Y
me contestó: "Es muy malo putita,
pero verás cuánto te gusta serlo,
prometes nenita, prometes mucho".
Y entonces se arrodilló frente a mí y me
comenzó a acariciar mis
piernitas, subiendo sus manotas por mis muslitos y
tomándolos con firmeza pero sin
hacerme daño para abrirme toda de piernas.
Me pídió que me levantara bien la
faldita y que me hiciera a un lado el
calzoncito, como me encontró
cuando llegó. Le dije que yo no podía
enseñarle mis cositas y me dijo
que obedeciera si no quería que le gritara a mi
papi y mi papi viera todo lo que
su nenita hacía con él. "No, por favor,
no lo llame" "Entonces obedéceme
nenita, vas a ver lo rico que es ser
nena". Así que me subí la faldita
hasta la cintura y me hice a un lado el
calzoncito, tal y como lo pidió.
Me abrió más las piernitas y bajó su
cabeza a mi coñito que por más
que yo le decía que no lo hiciera él se comenzaba
a reír diciéndome que me quedara
quietecita y lo dejara hacer. Así que
comenzó a darme lametoncitos en
mi conchita, a lo cual yo sentí como empezaba a
sacar unos juguitos cálidos
mientras él me decía: "Ves como te encanta
bebé? Ves chiquita lo rico que es
ser putita? Sientes que bueno te
mojas? Sientes como sale tu
lechita en mi boca mamita?" Yo no quería
contestar, solo estaba sintiendo
y con ganas de que terminara pues me daba miedo
que mis papás subieran, pero
también con ganas de seguir sintiendo ese placer
tan desconocido por mí y esa
humedad entre mis juguitos y su lengua mojada en mi
coñito.
Lamió mi conchita como quiso
diciéndome siempre que las nenas teníamos que
dejarnos lamer así siempre que
alguien se los pidiera y de repente me comenzó a
chupar mi clítoris, a veces lo
succionaba un poquito, luego pasaba su lengua por
él, después me lamía de arriba a
abajo y llegaba a mi culito mientras me tomaba
de las nalgas, las apretaba y las
abría, masajeándolas rico. De repente
sentí como mi conchita comenzaba
a lanzar lechita como loca, sin control y no
gritaba porque él tapaba mi
boquita mientras yo me retorcía toda de placer en su
bocaza!!! "Mmmmhh, mhhhh"
intentaba yo gritar, pero él no me lo permitía y
seguía lamiendo y lamiendo
dejándome toda mojadita, llena de lechita.
Se levantó, me limpió con las
toallitas, se limpió su boca y me dijo que más
tarde bajara a despedirme,
pasándome una vez más sus manotas por mi conchita y
luego por mis tetitas. Así lo
hice y papá y mamá ya querían irse. Me
preguntaron que porqué estaba tan
rojita y dije que tenía calor. Él
solamente se rió y dijo que era
una chiquilla muy simpática y dulce. Nos
despedimos y nos fuímos.
Ese día aprendí lo delicioso que
es mamar y que me mamen a antojo. Me
sentí una niña verdaderamente
mala y sentía las manos de ese hombre por todos
lados, lo cual hizo que durante
días no parara de masturbarme recordando todo lo
que me había hecho y poniéndome
bien calentita.
Así que chicos, chicas, espero
que les haya gustado mi experiencia y que la
hayan disfrutado junto conmigo
que ya estoy bien mojadita de nuevo!!
Besitos siempre donde les guste!!
Y no olviden escribirme y contestarme,
para que me siga poniendo
cachondita para todos y todas que me fascina!!